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Fue el dueño del gran duelo de la noche. Roberto Trotta se impuso a José Luis Chilavert como River a Vélez: sin cuestionamientos. Con los tiros libres, el paraguayo no pudo quebrar la seguridad de Bonano; sí, en cambio, el defensor, que de penal subió al cielo del reconocimiento. Se lo gritó a Chilavert y se olvidó del gol que anotó en contra. Fue el gran ganador en Liniers.
El ingreso de los equipos fue cubierto por una lluvia de aplausos para la mayoría, menos para ellos. Roberto Trotta fue el más castigado, ya que no sólo la popular local le dedicó su rechazo; también la platea fue muy dura con el defensor.
El paraguayo, tras el sorteo, acarició la cabeza de Javier Saviola, justamente el delantero que tiene una llamativa paternidad sobre el arquero. Trotta saludó a Claudio Husain, Bassedas y Méndez y ni miró al paraguayo, que pasó muy cerca.
Detrás de Chilavert, cerca de 40 policías custodiaron su espalda, con la mirada fija hacia la tribuna visitante. Del otro lado, allí donde atajó Roberto Bonano en el primer capítulo, la escena no fue similar. No más de 20 policías estuvieron en el sector.
El desarrollo, en el comienzo, le dio más tarea a Trotta, porque Vélez avanzaba con insistencia y Chilavert apenas era un espectador.
No se acercaban, ni siquiera se miraban. En un córner para River, Trotta amenazó ingresar en el área, pero luego retrocedió. Hasta que llegó el minuto fatal del defensor, que cabeceó al gol contra su arco y soportó las ironías del público. Pero duraron muy poco, porque al rato Cardetti anotó el empate.
Los protagonistas no tuvieron respiro: Bonano le ahogó dos gritos de gol a Chilavert, en sendos tiros libres; Trotta, como podía, soportaba los ataques de Vélez. Hasta que el desarrollo los unió cara a cara. Penal para River. Pateó el defensor y anotó, pero el árbitro Baldassi anuló la acción por invasión de zona. Segundos después, sin importar la decena de objetos que cayeron cerca del arco, Trotta remató con sutileza y se abrazó al gol con el alma. Corrió primero, se paró después en el borde del área y se lo gritó a Chilavert. "Yo siempre los grito así", justificó después.
El duelo ya tenía dueño. Saviola marcó el tercero, Obolo, el descuento. Y River y Trotta gritaron con furia.
