

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.

Carlos Fernando Navarro Montoya, a 51 días de cumplir 34 años. Un estilo de arquero; una trayectoria dividida en datos. En la Argentina: ídolo de Boca, ganador del Apertura 92 y de cuatro copas internacionales; primer jugador en la historia del club en jugar 100 partidos consecutivos; poseedor del récord de arco invicto, con 824 minutos; la imposibilidad de que Passarella lo convocara al seleccionado por haber jugado alguna vez para el seleccionado de Colombia. En España: descensos con Extremadura, Mérida y Tenerife, en el que ahora busca la vuelta a primera.
-A mediados de los 90 fuiste el mejor arquero en la Argentina. ¿Por qué no lo pudiste ratificar en las tres temporadas que sumás en España?
-Lo ratifiqué. Siempre fui figura. Lo que pasa es que me tocó jugar en equipos chicos, que sólo pretenden salvarse del descenso. Cuando estuve en el Mérida, la agencia EFE me eligió como uno de los tres mejores sudamericanos de la Liga, después de Roberto Carlos y Mazinho.
-¿Cómo asimilaste el cambio de pasar de un equipo que siempre pelea por el título, como Boca, a otros que no mantuvieron la categoría?
-Yo me propuse jugar en Europa por tres años, como una experiencia futbolística y de vida. Yo sabía que lo vivido en Boca no lo iba a repetir y en España lo comprobé. Existe una diferencia de mentalidad en comparación con el fútbol argentino, donde los equipos chicos son también competitivos. En cambio, en España, salen con una mentalidad disminuida. Por eso el jugador argentino es tan reconocido por su carácter y temperamento. A mí me fue bien, pero contra esa idiosincrasia no puedo luchar.
-Eso quiere decir que en ninguno de los tres descensos te sentiste más responsable que tus compañeros.
-No, en ninguno. En el Tenerife me hubiese gustado sentirme más responsable, porque por una fractura en una mano sólo actué en 13 o 14 partidos.
-¿No pensás que en la Argentina el hincha se formó la idea de que estás fracasando en Europa?
-Cada vez que vengo a Buenos Aires, la gente me pide que vuelva porque no hay jugadores con los que se identifique. No me siento olvidado; es como si no me hubiera ido. Aparte, a los grandes jugadores no se los mide sólo por los resultados. Yo me sigo divirtiendo.
-¿De Boca te alejaste porque el ciclo estaba cumplido o porque tu relación con Carlos Bilardo era insostenible?
-La decisión final de irme la tomé yo. Macri llegó con una nueva manera de conducir y otro proyecto futbolístico.
-¿Y vos no encajabas?
-No, no fue eso. Si cuando nos despedimos, Mauricio y yo teníamos los ojos llenos de lágrimas. El me decía que se le iba el ídolo del hijo.
-Pero con Bilardo discutiste fuerte.
-Fue un episodio de los tantos que pasan en un plantel. No le guardo rencor.
-La prensa española dice que éste es tu mejor momento.
-La diferencia es que ahora peleamos el campeonato. Estoy jugando bien, pero todavía no alcancé el protagonismo que tuve en Extremadura y en Mérida.
-¿Es cierto que el hincha español desconfía un poco de tu estilo porque está acostumbrado a arqueros más convencionales?
-Tienen otro estereotipo para el puesto. Comizzo (Angel) dijo que él y yo éramos los últimos mohicanos. No sé si soy el mejor, pero sí distinto a todos. En España no están acostumbrados a ver a un arquero que juegue con los pies, anticipe la jugada o baje la pelota con una mano.
-Sin haber llegado al éxito, ¿en España lograste algo que no habías conseguido en la Argentina?
-Sí, logré que muchos arqueros salgan a tapar y copien cosas de Navarro Montoya. Hice escuela.
-¿No suena un poco soberbio en alguien que tuvo tres descensos?
-No tiene nada que ver. Juninho (brasileño) se fue al descenso y sigue valiendo 20.000.000 de dólares. Ravanelli (italiano) y Batistuta también descendieron y son reconocidos.
-¿Tuviste ofertas para volver?
-Sí, varias, pero ninguna se ajustaba a lo que pretendo y, además, Tenerife me declaró intransferible. Vére qué hago en junio. Te doy una novedad: acabo de recibir una oferta muy interesante de Inglaterra.
-¿No haber tenido una oportunidad en el seleccionado argentino es la gran deuda?
-Todavía estoy a tiempo y ése es uno de los motivos por los cuales volvería a la Argentina. Ahora ya no tengo trabas reglamentarias.
-¿Seguís siendo amigo de Carlos Menem?
-Sí, por supuesto. Charlamos periódicamente por teléfono. Es un hombre que todavía tiene mucho para darle a la Argentina.




