El otro clásico de Avellaneda: cómo juegan en Racing e Independiente la neurociencia y el aspecto mental

Alexander Barboza y un trabajo de neurociencia a cargo de Carlos Gutiérrez Quintero, psicólogo que llegó a Independiente de la mano de Pusineri
Alexander Barboza y un trabajo de neurociencia a cargo de Carlos Gutiérrez Quintero, psicólogo que llegó a Independiente de la mano de Pusineri Crédito: Prensa Independiente
Rodolfo Chisleanschi
Nicolás Zuberman
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8 de febrero de 2020  • 09:43

"Cuando el Profesor me invitó a venir a Independiente ni lo dudé. Para cualquier profesional es un reto muy llamativo venir a conocer la idiosincrasia del fútbol argentino, poder trabajar en un medio tan competitivo. Todavía estoy tratando de adaptarme pero la verdad es que ya he visto cosas muy positivas", cuenta Carlos Alberto Gutiérrez Quintero y el entusiasmo parece acentuarle cada palabra. "El Profesor", claro, es Lucas Pusineri, y el modo tan colombiano de dirigirse al entrenador ya denota el origen de este cucuteño, neurocientífico y doctor en psicología deportiva graduado en España que se sabe psicólogo en tierra de psicólogos, pero a quien sus conocimientos y experiencia le dan un aval suficiente para pisar firme.

Colaborador del actual entrenador de Independiente en el Cúcuta y el Deportivo Cali, llegó junto a él para hacerse cargo de un área muy sensible para el plantel Rojo: las cuestiones mentales, esas que tantas veces en partidos decisivos le han jugado malas pasadas. El domingo ante Racing el Rey de Copas afrontará uno de esos encuentros: la tarea del encargado de activar los resortes cerebrales del equipo adquiere entonces mayor trascendencia.

-¿Un clásico exige una preparación diferente?

-Si hablamos de los trabajos de neurociencia no, porque ya vienen planificados por semanas y por metas para toda la temporada y no cambian de acuerdo al rival. Si nos referimos a la psicología del deporte, sí que existen algunos matices que pueden variar antes de un clásico.

-¿Por ejemplo?

-Se pone un poco más énfasis en el control y la inteligencia emocional por lo hostil que puede resultar la cancha si el juego es en campo rival o por las provocaciones que puedan recibirse, más que nada para evitar tarjetas amarillas o rojas que afecten al rendimiento del equipo durante el partido.

-¿Cómo se trabajan esos puntos?

-Con tareas de visualización. Se trata de una recreación previa del ambiente que una persona se va a encontrar durante una actividad a desempeñar; en este caso, en una cancha como la de Racing. La idea es "ver" y "sentir" la situación antes de que se produzca, identificar las sensaciones a las que va a enfrentarse y cómo generar respuestas positivas ante esas sensaciones.

-¿Has estado en la cancha de Racing? ¿Conoces el ambiente?

-No. Solo por referencias y por la experiencia de trabajar previamente estos partidos clásicos en los diferentes equipos en los que he estado. Lo que se vive es más o menos parecido en todos los casos. La mayoría de nuestros jugadores ya ha jugado en esa cancha, la conoce, han disputado clásicos y de alguna u otra manera ya saben a qué van a enfrentarse. En este partido tratamos de ajustarnos al entorno que vamos a vivir.

"Hay que obviar el morbo de enfrentarse al anterior entrenador porque resulta poco relevante"

-¿El hecho de tener enfrente a Sebastián Beccacece, el entrenador que dirigió a estos jugadores hasta hace cuatro meses, provoca algún sentimiento especial en ellos?

-El morbo que puede generar que el técnico haya estado hace poco en Independiente es una situación que nos parece poco relevante para el desempeño como tal y por lo tanto hemos tratado de obviarla. Hay otros ítems más importantes, como la concentración y la responsabilidad que se debe tener, ahí es donde hemos puesto el acento.

-¿Y cómo afecta todo lo ocurrido estas semanas con Pablo Pérez y con las cuestiones económicas que rodean el club?

-Desde lo psicológico hemos tratado de dejar que sean los dirigentes los que se ocupen de la parte dirigencial y centrarnos en el rendimiento deportivo, porque es realmente lo que nos puede ayudar a hacer un buen clásico.

-¿Has encontrado un plantel receptivo a tu modo de trabajar?

-La respuesta es excelente. Al principio les costó un poco acostumbrarse a la complejidad de los ejercicios de neurociencia, pero se nota que van adaptándose y los propios jugadores testimonian que sienten una mejoría en cuestiones de coordinación, concentración, atención, sensopercepción o toma de decisiones, señal de que todas sus variantes cerebrales van mejorando.

-¿Se trabaja más cómodo después de una goleada a favor?

-Hemos intentado tomar el 5-0 de la semana pasada de una manera muy mesurada. Sabemos que fue un juego muy interesante, en el que se pudo marcar diferencias, no solo en los goles sino en el desempeño, pero ya está. Es un partido y ya no podemos cambiarle nada en absoluto, es parte de la historia. Pasa lo mismo cuando ganamos que cuando perdemos. El triunfo no debe embriagarnos porque nos puede jugar en contra. En Colombia decimos que no hay que sacar el carro de bomberos para festejar cuando se gana ni el fúnebre cuando se pierde. Estamos situados en el aquí y ahora, y nuestro presente es el partido del domingo.

-Entre las cosas buenas y no tan buenas que han ocurrido en estos días y en una escala de 1 a 10, ¿en qué punto mental llega Independiente al clásico?

-Sería atrevido de mi parte colocarle un número al estado psicológico en el que llega el equipo. Llevamos poco más de un mes de trabajo. Sí puedo asegurar que estamos viendo una curva ascendente en el rendimiento. Solo esperamos que siga subiendo.

Andrea Ricagno, haciendo trabajos de neurociencia con el plantel profesional de Racing
Andrea Ricagno, haciendo trabajos de neurociencia con el plantel profesional de Racing Crédito: Prensa Racing

Beccacece le da más importancia que Coudet

En la práctica del jueves pasado, la que habitualmente un cuerpo técnico utiliza para probar el equipo que jugará el domingo ante un combinado juvenil, Sebastián Beccacece decidió dedicarle un buen tiempo a que el plantel realice tareas cognitivas en el gimnasio. Durante la pretemporada el rosarino ya había demostrado que la daría un lugar importante a la neurociencia dentro de su metodología de trabajo. Y en la previa del clásico con Independiente lo volvió a hacer. En Racing, ese rubro está a cargo de la licenciada Andrea Ricagno, que llegó al club en febrero de 2018 para trabajar con la Reserva pero al poco tiempo, por pedido de los propios integrantes del plantel de Primera, se sumó a los trabajos de Eduardo Coudet. Desde la llegada de Beccacece, Ricagno pasó a tener un rol más activo en la semana de entrenamiento.

¿Qué es la neurociencia deportiva? "Hago un trabajo con los jugadores para acompañar el ejercicio físico con lo cognitivo, lo mental. Hacemos ejercicios para evaluar y entrenar la concentración, para mejorar y optimizar los tiempos de reacción, potenciar la visión periférica, la toma de decisión. También hacemos un trabajo en el campo. Mi rol va asociado al trabajo del preparador físico", explica Ricagno, en una entrevista realizada por Racing Play, la nueva plataforma audiovisual que usa el club para comunicar.

En el fútbol argentino, la referencia desde hace unos años es el River de Marcelo Gallardo. Y también lo es en el rubro de entrenar la mentalidad: es que el Muñeco le dio un lugar preponderante dentro de su cuerpo técnico a Sandra Rossi, la doctora especialista en deporte y neurociencia que potenció al plantel más ganador del último lustro. La tarea de Ricagno en Racing también ayudó a que la Academia obtuviera dos títulos en 2019: "El resultado -dice Ricagno- vino porque subimos la vara de la calidad de rendimiento. Llegaron los resultados en 2019 y me gustaría que la exigencia quede alta para manejar estos recursos y en 2020 haya mejores resultados deportivos".

Para situaciones de estrés mental, como el clásico de este domingo, o alguna definición del campeonato, la neurociencia parece ser un plus que ayuda en momentos definitivos. "Lo que ocurre es que a veces cuesta cuando uno viene con títulos o nombres que tienen un peso. Eso no es bueno, pero lo importante es el autoconocimiento, percibir los sentimientos. Todas las personas podemos tener miedos, angustias, ansiedades. Para situaciones finales es importante: es bueno saber qué sensación tenés para enfrentarla y que no te paralice", explica Ricagno, que también trabajó en Independiente. ¿Entonces, el cerebro se entrena? "El cerebro tiene la capacidad de plasticidad, es entrenable. Cuando más entrenamiento acumula, mayor rendimiento se puede obtener".

Aunque algunos técnicos piensan que es mejor no cargar las cabezas de los futbolistas, Beccacece, de 39 años, es de esos entrenadores obsesivos que están convencidos de que exprimir cada herramienta al máximo genera un plus para sus jugadores a la hora de la competencia. Incluso, en partidos como el del domingo, con el morbo a cuestas y en que lo mental tendrá un papel importante. "También trabajamos a nivel emocional. En alguna situación -cierra Ricagno- de juego puede aparecer un pensamiento que lo saca de foco al jugador y usamos algunas técnicas que lo ayudan a redireccionar ese foco".

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