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Javier Castrilli salió de su casa ayer por la mañana. Lo asaltaron decenas de micrófonos.
-¿Renunció?
-Sí.
-Grondona dijo que no le aceptará la renuncia.
-Y a mí qué me importa.
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Suele suceder en este fútbol argentino. El denunciante es un "tirabombas" demente que debe "regresar a su cauce". Alguien habla de incentivación. Lo tratan de desestabilizador. Nadie investiga. Se denuncia la falta de un control antidoping correcto. Mutis por el foro. Castrilli sale a la palestra a contar un manejo corrupto en el arbitraje. Dice que, en una reunión, Jorge Romo, titular del Colegio de Arbitros, les aconsejó a los jueces recientemente promovidos que "sacaran los partidos" y sancionaran según los equipos y los dirigentes de esos conjuntos. Los referís jóvenes lo desautorizan y firman una declaración que lo desmiente. El Comité Ejecutivo "desagravia" a Romo y a los aprendices. Francisco Lamolina dice que está "muy caliente". Castrilli se queda solo de verdad.
Parece haber códigos intolerables. Alguna vez, en una entrevista publicada en este medio, Sanfilippo dijo que los códigos son de la mafia. Es irrefutable. Castrilli denuncia y en lugar de prestarle atención e investigar, el fútbol argentino le da la espalda y lo trata de desestabilizador. El manejo global es lo más parecido a un código de mafia. "Muchachos, no nos denunciemos entre nosotros", sería una frase acorde a la situación.
Castrilli renuncia. A la dignidad que pregona no le quedaba otra salida. Sus amigos dijeron que las pruebas que tanto le reclamaron sus colegas fueron depositadas ante un escribano.
Después, con dos bolsos, Castrilli se fue para Ezeiza. Alguien dijo que tomó un avión hacia Brasil. Otro mencionó que su destino había sido Japón. Un tercero desmintió a los anteriores y contó que el Sheriff había ido a despedir a un amigo, pero que se había quedado en BuenosAires.
Y en esta ciudad, Julio Grondona, el titular de la AFA, señaló que intentará convencerlo para que desista de su renuncia, aunque en la conferencia de prensa que dará esta tarde, a las 19, se sabrá bien hacia dónde puede encauzarse la historia.
En el medio, el ex árbitro Luis Oliveto rompió esa especie de omertá (código de silencio de la mafia) y denunció lo mismo que Castrilli:"A mí me contaron que lo de la reunión fue cierto". Y conste que lo dijo después de que los aprendices desmintieran al Sheriff . Romo, acusado por muchos, también recibió palos del ex juez Juan CarlosBiscay:"Tiene que irse".
En el Colegio de Arbitros podría haber cambios, tal como publicó La Nación en su edición de ayer. Pero serían cambios de nombres que formarían parte de un enroque general en el ambiente. No una consecuencia de las denuncias.
Claro que las denuncias en cuestión deben ser aclaradas. No por lanzadas a los medios deben ser ciertas. Romo, de hecho, las negó. Y no hay por qué prejuzgar que Romo miente y Castrilli dice la verdad. El meollo no pasa por allí, sino por la presunción de culpablidad que pesa sobre el que, saliéndose de los códigos, se atreve a denunciar. El medio obliga a callar, y eso es casi siempre contraproducente.
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Castrilli dio un portazo y dejó en evidencia un conflicto interno muy grave. No le importó perderse una indemnización de 54.000 pesos (le hubiese correspondido por sus 17 años de juez) ni recibir las críticas más feroces de sus colegas. Dejó de luchar desde adentro porque vio que no podía contra todos.
Quizá continúe su batalla desde otro ámbito. Tal vez su futuro esté en la J-League japonesa (al haber renunciado, no necesita de un permiso de la AFA). Eso ya se conocerá con el transcurrir de los días. Por ahora, lo único cierto es que en el mundo de los jueces el ambiente está en crisis.
Por iniciativa del diputado justicialista Américo Barrios, Javier Castrilli fue "invitado" para asistir, el martes próximo, a las 10, a la reunión de la Comisión de Deportes de la Cámara Baja, para que aclare las denuncias que realizó a diversos medios periodísticos.
La reunión, de todas maneras, podría fracasar, debido a la partida del juez, que ayer viajó con destino incierto desde el aeropuerto de Ezeiza (aparentemente, habría viajado a Brasil, aunque una segunda versión señaló que habría volado hacia tierras japonesas).
Por ese motivo, el Sheriff aún no fue sido notificado de la invitación -también iría Jorge Romo-, con lo que el encuentro podría posponerse para unas semanas más adelante.

