

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
Lo vence el cansancio, pero el tono amable no decae. Raúl Balbi llega exhausto a su casa, en Moreno, y sólo desea un poco de relax. "No doy más; me pasearon por todos lados. No podía creer el recibimiento que tuve", comenta Pepe, de 28 años, un poco fastidioso por el largo plan de vuelo que tuvo que afrontar antes de pisar el suelo argentino.
La fresca mañana no amedrentó a unos cien fanáticos que quebraron la tranquilidad del hall del aeropuerto de Ezeiza. Con banderas, con gritos, con expectación, le dieron la bienvenida al flamante campeón del mundo. Apareció Pepe Balbi, a las 6.40, y el brillo de su sonrisa se confundió con el del cinturón liviano de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), que ofrendaba ante la bulliciosa congregación. Sus pómulos denunciaban secuelas de esos 12 rounds tremendos del lunes último, en los que se impuso ante el francés Julien Lorcy
Al grito de "Pepe, Pepe" entró en escena la pequeña Micaela, de 2 años, que viajó inmediatamente a los brazos de su papá. "No te podés imaginar lo que las extrañé", comentó y en el suspiro incluyó a Marcela, su mujer.
-¿Así que por haber ganado ahora te tenés que casar?
-Con Marcela nos conocimos en el 97, justo cuando me tuve que ir a Alemania, donde perdí por el título con (Artur) Grigorian. En aquel momento le prometí que nos casaríamos cuando yo fuera campeón del mundo. Ahora podría decirle que nos casamos cuando haga tres defensas, ¿no? (risas).
La agitada jornada de Balbi no terminó en el aeropuerto. A bordo de una Trafic prolijamente empapelada con pósters ilustrados con su foto y una inscripción que rezaba: "Bienvenido campeón. Gracias Raúl Horacio Balbi. Pueblo y Gobierno de Tres de Febrero."
Este partido bonaerense, encarnado en la localidad de Caseros, fue la que adoptó y le brindó apoyo al pugilista para gran parte de la preparación. Por eso, nobleza obliga, la caravana proveniente de Ezeiza depositó a Balbi en la Municipalidad de Tres de Febrero, donde fue recibido por el intendente, Hugo Curto, que le entegó una plaqueta conmemorativa.
-¿Fue más difícil de lo que pensabas, Pepe?
-Fue durísimo, porque Lorcy es un tipo muy rápido. Igualmente, creo que fue injusto que el fallo no haya sido unánime. El japonés ése (se refiere al juez Ken Morita, que falló 114-114) no sé qué es lo que vio para dar un empate. Eso sí, Lorcy se bancó todo, incluso con un corte profundo. Aunque el árbitro estuvo bien en no parar la pelea, porque se vio que Lorcy siguió yendo al frente hasta el final.
-Fue muy importante la actitud que demostraste de ir siempre a buscar la definición...
-Sí, pero también es cierto que no estuve tan preciso como pretendía. Muchas veces uno planifica todo perfectamente antes de la pelea, pero arriba del ring después todo cambia.
Balbi ya dejó atrás una jornada en el que todos los que lo conocen y admiran necesitaban compartir un poco de su afecto. En la intimidad del hogar Micaela no se despega de su lado ni un instante. Ahora Pepe dice que necesita descansar. Extenuado por esa linda locura de ser un verdadero campeón del mundo.



