El relato más crudo de Di María: reveló detalles ocultos de su lesión en la previa de la final de Brasil

La historia más dura de Di María, por Di María
La historia más dura de Di María, por Di María Crédito: Tascani
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25 de junio de 2018  • 11:02

Ángel Di María fue duramente criticado tras el primer partido de la selección argentina en el Mundial Rusia 2018 (empate 1-1 ante Islandia). Incluso, llegó a perder su lugar en el once inicial para el segundo juego (derrota 3-0 ante Croacia). Sin embargo, la Copa le da una nueva oportunidad y será titular en el juego ante Nigeria, que definirá la suerte del conjunto nacional. Justo en este momento, cuando Fideo se prepara para su revancha mientras la selección argentina camina por la cornisa, The Players Tribune publicó un texto del ex Rosario Central, que cuenta cómo sufrió por perderse la final de Brasil 2014 y que responde a los críticos contando el relato más emotivo que conoce: el de su vida.

"Ven la final del Mundial, y todo lo que ven es un resultado. 0-1. Pero no ven todo lo que muchos de nosotros tuvimos que luchar para poder llegar hasta ese momento. No saben sobre nuestras paredes del living que de blancas se transformaban en negras. No saben sobre mi mamá andando con Graciela bajo la lluvia y en el frío, por sus hijos. No saben del Hércules", son las últimas líneas del artículo escrito por Di María, que relata con detalles lo que le costó llegar a ser profesional.

Pero, sin dudas, el momento más revelador de la nota es cuando detalla cómo vivió la antesala de la final del mundo ante Alemania, en Brasil, cuando Real Madrid le pidió que no jugara.

Di María vuelve al equipo titular
Di María vuelve al equipo titular Fuente: LA NACION - Crédito: Aníbal Greco

A continuación, el fragmento de esa carta.

"Me acuerdo cuando recibí la carta del Real Madrid. La rompí antes de abrirla.

"Esto pasó en la mañana de la final del Mundial 2014, exactamente a las 11. Yo estaba sentado en la camilla a punto de recibir una infiltración en la pierna. Me había desgarrado el muslo en los cuartos de final, pero con la ayuda de los antiinflamatorios ya podía correr sin sentir nada. Les dije a los preparadores estas palabras textuales: "Si me rompo, déjenme que me siga rompiendo. No me importa. Sólo quiero estar para jugar".

"Y ahí estaba, poniéndome hielo en la pierna, cuando el médico Daniel Martínez entró al cuarto con un sobre en la mano y me dijo: "Ángel, mirá, este papel viene del Real Madrid".

""¿Cómo? ¿Qué me estás diciendo?", le dije.

"Me contestó: "Bueno, ellos dicen que no estás en condiciones de jugar. Y nos están forzando a que no te dejemos jugar hoy".

"Inmediatamente entendí lo que estaba pasando. Todos habían escuchado los rumores de que el Real quería comprar a James Rodríguez después del Mundial, y yo sabía que me querían vender para hacerle lugar a él. Así que no querían que su jugador se rompiera antes de venderlo. Era así de sencillo. Ese es el negocio del fútbol que la gente no siempre ve.

"Le pedí a Daniel que me diera la carta. Ni siquiera la abrí. Solamente la rompí en pedacitos y le dije: "Tirala. El único que decide acá, soy yo".

"No había dormido mucho la noche anterior al partido. En parte porque los hinchas brasileños habían estado tirando fuegos artificiales y petardos durante toda la madrugada, pero incluso aunque hubiera estado todo en silencio, creo que igual no iba a poder dormir. Es imposible explicar la sensación que uno tiene antes de una final de un Mundial, cuando todo lo que alguna vez soñaste se te pasa por delante de tus ojos.

"Sinceramente quería jugar ese día, incluso si se terminaba mi carrera. Pero tampoco quería hacerle las cosas más difíciles al equipo. Así que me desperté muy temprano y fui a ver a nuestro técnico, Alejandro Sabella. Teníamos una relación muy cercana, y si le llegaba a decir que quería jugar, seguramente él iba a sentir la presión de ponerme. Así que le dije honestamente, con una mano en el corazón, que él debía poner al jugador que él sintiera que tenía que poner.

""Si soy yo, soy yo. Si es otro, entonces será otro. Yo sólo quiero ganar la Copa. Si me llamás, voy a jugar hasta que me rompa", le dije.

Y entonces me largué a llorar. No lo pude evitar. Ese momento me había sobrepasado, era normal".

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