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Y anoche... Américo Rubén Gallego volvió al Monumental para conservar el prestigio obtenido por Ramón Díaz. Con los mismos actores sobre el escenario, a excepción de Leonardo Ramos, Ariel Franco y Cristián Ledesma, el nuevo entrenador no cambió demasiado el libreto que supieron interpretar con tanto éxito los dirigidos por Ramón Díaz en el último año.
La idea de buscar el arco rival desde el primer minuto coincidió con el sistema elegido para conseguirlo. Una línea bien marcada de cuatro defensores, tres volantes delante de ellos, un enganche y dos hombre de punta fue el dibujo táctico que puso en el tablero Gallego. Exactamente igual al elegido por su antecesor pocos meses atrás.
No surgían cambios, sobre todo en la parte ofensiva, y la agresividad que tanto pregonó Gallego en su presentación sólo quedó demostrada cuando rearmó el equipo ante la expulsión de Placente, porque la misión de llegar al arco rival dependió en forma exclusiva de Aimar, Saviola y Angel, los mosqueteros que tantas alegrías le dieron a Ramón Díaz y que, al parecer, también están condenados a dárselas a Gallego, porque más allá de algunas intervenciones de Gancedo el resto del equipo poco colaboró para atacar y si lo hizo fue más evidente que sorpresivo.
De repente, por un manotazo de Placente a Cappelletti que el árbitro Cristián Villarreal sancionó con la expulsión del defensor de River, el flamante entrenador tuvo que mover las fichas contra sus intenciones. Franco dejó la posición de volante derecho y ocupó el lugar de Placente, mientras que Gancedo se corrió al sector vacante dejado por Franco.
Aquí apareció la primera diferencia entre un técnico y otro, pues, con toda seguridad, Ramón Díaz hubiese reemplazado a un delantero antes de modificar el esquema defensivo.
Ante esta adversidad, con un hombre menos, River perdió el control de la pelota, pero no así la vocación ofensiva, porque pese la desventaja numérica fue el que mejores situaciones creó y transformó a Buljubasich en la figura del encuentro.
Gancedo, Aimar, Saviola y Angel tuvieron sus posibilidades de poner en ventaja a River, pero el arquero reaccionó con firmeza e impidió el festejo de los locales.
La expulsión de Placente no colaboró para que Central tuviese más claridad y agresividad. Es más, en un centro de Gancedo, Angel, de cabeza en segunda oportunidad, puso en ventaja a su equipo después que la pelota rebotara en el travesaño y picara en la línea del arco.
Dos minutos después terminó el primer tiempo y tras la reanudación, Central no mostró una mejoría. Ezequiel González seguía sin aparecer ante la solidez defensiva de los locales y River insinuaba una mayor peligrosidad cuando Saviola y Angel actuaban más como atacantes que como media puntas.
En medio de ese control que imponía River, Javier García rompió el molde rosarino y con un remate de fuera del área consiguió la igualdad, que a partir de allí, tuvo pocas situaciones para modificarse.

