La hija de Steve Jobs fue la sensación del día en los Panamericanos

Eve Jobs, una sensación en los Panamericanos
Eve Jobs, una sensación en los Panamericanos Fuente: AP - Crédito: Rebecca Blackwell
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6 de agosto de 2019  • 19:07

El salto ecuestre es una disciplina olímpica tradicional, enmarcada en la equitación, que consiste en mostrar la destreza del caballo a lo largo de una serie de obstáculos y el control que el jinete tiene de él. Eve Jobs, hija del fundador de Apple, Steve Jobs, participa en esta disciplina en los Juegos Panamericanos, en representación de Estados Unidos. Y hasta ahora lo hizo con cierto impacto: fue sexta en la competencia individual y, con sus compatriotas, primera en la de equipos; la prueba seguirá hoy, cuando se definirán las medallas.

La chica de 21 años nació en California en 1998 -el mismo año en que su padre creaba el iMac- y subió al lomo de Venue D'Fees Des Hazalles mientras buena parte de las miradas durante la clasificación en la Escuela de Equitación del Ejército se posó en su figura. Su pasada duró 71,16 segundos. Primera resultó otra estadounidense, Elizabeth Madden, que registró 68,82 segundos. Para los argentinos, lo mejor estuvo corrió por cuenta de José María Larocca, que se ubicó en el puesto número 13.

Lo de Eve está lejos de ser un antojo de millonaria: la pasión por la equitación viene desde siempre, porque entiende que entre herraduras, monturas y saltos crea un refugio en el que equilibra su vida. Su padre murió de cáncer de páncreas cuando ella tenía 12 años. La pérdida conmocionó al mundo por la revolución que Jobs dejaba en la vida cotidiana, a partir de la creación de computadoras personales y dispositivos de primera calidad.

La heredera del creador del iPhone, enamorada de la equitación desde que comenzó a montar, a los seis años, tiene una muy buena chance de alcanzar hoy una medalla dorada, mediante el equipo de Estados Unidos, y no está lejos, por cierto, de conseguir otra en la clasificación individual.

Así, la chica millonaria peleará por sumar el cuarto oro para su país en disciplinas ecuestres en estos Juegos. "Tenía un poco de nervios por ser el primer día. Solamente quería tener una buena actuación para mi equipo y para mí, y mi caballo saltó increíblemente. No puedo estar más feliz", comentó Jobs, según cita la agencia AFP, al terminar su pasada, en la escuela que se encuentra en el este de Lima. "Estuvo maravillosa", agregó sobre Venue d'Fees des Hazalles, de 14 años. "Está ahí cuando la necesito. Me da mucha confianza", destacó.

Divertida, pequeña y delgada, Jobs se mezcló entre 50 participantes y corrió contra el reloj en la pista vallada. De breech (pantalón ajustado) blanco y botas altas, como todo jinete de salto, más saco rojo, como suelen usar los estadounidenses en esta especialidad, Eve guió a la yegua por los 15 saltos, sin derribos ni rehúses. "Es mi primera vez en los Juegos Panamericanos y en Perú; he tenido una muy buena semana, y espero que continúe", señaló quien agradeció los consejos de sus compañeros de equipo.

El autor de una biografía de su padre, Walter Isaacson, describió a Eve como una joven de carácter fuerte, graciosa y energética, que sabe cómo convivir con el hecho de ser hija de Steve Jobs, que falleció en 2011 a los 56 años.

La joven es estudiante en Standford, la universidad donde el empresario conoció a Laurene Powell, su mujer. Con ella estuvo casado Jobs durante 20 años y tuvo cuatro hijos. Con una fortuna familiar de 21.000 millones de dólares, que según la revista especializada Forbes comprende acciones de Apple y Disney, Eve lleva una vida de lujos de la que deja constancia a menudo en su cuenta de Instagram. En su colección se mezclan fotos de su vida en las altas esferas con presentaciones ecuestres.

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La heredera perfecciona sus saltos en el rancho que su madre adquirió por más de 15 millones de dólares en 2016 en Wellington, una localidad de Florida donde gran parte de la actividad gira en torno a la equitación; la otra disciplina muy extendida allí es el polo, que tiene a los mejores jugadores argentinos como protagonistas en los primeros cuatro meses de cada año. Hace un tiempo, Eve explicaba en una entrevista con EFE: "La principal razón por la que hago este deporte es que me encantan mis animales, me encantan mis caballos. Desde que era pequeña, estaba encaprichada con estos animales y siempre quise estar cerca de ellos, trabajar con ellos. Y eso se ha desarrollado cada vez más".

Más allá del repaso de sus comienzos, suele tener los pies sobre la tierra: "No estoy compitiendo tanto como antes de empezar en la Universidad de Stanford. Voy a las competencias importantes y preparo mis caballos para esos días específicos. Y a mis profesores les explico que estoy haciendo esto y con antelación les comunico qué días no voy a acudir a clase. Tengo un plan de cuatro años, que hice de forma minuciosa, acerca de qué clases tengo que tomar y cuándo", apuntó la más joven de los cuatro hijos de Steve. La protagonista de una historia con nombre heredado y ya también con nombre propio.

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