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Soy una persona tremendamente feliz dirigiendo a Boca. Lo que pasa es que el banco me transforma. Uno desarrolla toda su pasión. Pero después sostengo que el técnico debe ser equilibrado. El partido lo vive cada uno a su manera. Yo soy una personal pasional."
Héctor Veira llega a las 15.45, la hora señalada al bar Doney, del barrio de Palermo. Tuvo que correr bastante, ya que en la intersección de la Avenida del Libertador y Lafinur no hay semáforo. "Buenas tardes, muchachos ¿Quieren tomar algo? ¡Pepe! Para mí, un café..." La charla duró más de una hora y el entrenador de Boca habló de todo con La Nación .
"No quiero ser un showman, pero soy así. El otro día, en el penal que Castellano le saca a Latorre, grité gol y no fue. Me quería morir. Lo vivo como los jugadores."
"Muchas veces no me doy cuenta qué hago. Algunas veces entro en la cancha y digo: hoy lo veo sentado. A los diez minutos, ¡Ta!, ya estoy parado... No me doy cuenta." Y, casi como un chico, siguió entusiasmado con el relato: "Yo mismo me río. Una vez, no me di cuenta y estaba en el otro banco. Voy siguiendo la jugada y me quedo ahí. Cuando me fui a sentar, casi lo hago con los suplentes del visitante..." La Bombonera tiene un color ingrato cuando esas once camisetas azul y oro no encuentran el rumbo. Y ya se sabe cómo son los sonidos a esa hora:llegan las quejas, la silbatina y los reclamos. El Bambino sabe que en los próximos partidos rinde un gran examen. "En Boca es muy difícil sobrevivir sin título."
-Entonces, si Boca no gana el título, ¿te quedarías otro torneo?
-... (duda) Tendría que analizarlo y ver cómo reacciona el público y cuál es el ambiente. Tengo contrato hasta fin de año, pero ahora no puedo dar una respuesta.
- ¿Cómo te sentís al ver a Boca en la mitad de la tabla?
-Mal. Me da bronca no poder ganar y cuando pasa eso, los fines de semana no existen. Por merecimientos deberíamos estar como mínimo a dos puntos de Vélez. Pero atravesamos esta racha adversa y la realidad dice que estamos seis puntos abajo...
-Pero suena a excusa...
-Nada que ver. Con Vélez era un empate clavado y tuvimos un infortunio, que todos sabemos cual fue. Ante Estudiantes, le tendríamos que haber ganado también, y frente a los jujeños erramos dos penales. Es esta maldita racha la que no nos permite despegar.
-¿Es una pesadilla jugar en la cancha de Boca?
-No. No creo en la mala suerte, sino en la racha. El año pasado tuvimos una auspiciosa y ahora se da todo al revés.
-Tal vez estés calmado por la victoria de San Lorenzo.
-El triunfo de San Lorenzo sobre Vélez le encendió una mecha al campeonato, porque hay como 10 equipos pegados. Pienso que este torneo va a ser más cerrado que el anterior.
-Pero ya no hay margen para la derrota.
-Sabemos que tenemos que ganar cuatro partidos seguidos para pelear el torneo.
-¿El choque ante River va a ser más que un clásico?
-El partido con River será nuestro termómetro. Si queremos estar arriba, no hay que perder más puntos.
-¿Te gustaría jugar ante River con Guillermo Barros Schelotto, Palermo y Caniggia?
-Me encantaría, pero vamos a ver. Lo que pasa es que son tres jugadores netamente ofensivos. No hay uno de ellos que pueda adaptarse como Latorre a la función de enganche. Pero sin duda es tentador probar con los tres.
-¿No estás enojado con ningún dirigente por no haber contado con Solano y Palermo en el último partido?
-No, para nada. El entrenador sólo pregunta qué jugadores están disponibles.
-Pero si los dirigentes pedían el 225 por Solano, él hubiera pateado los penales ante Gimnasia.
-Es verdad. ¡Pero qué le vamos a hacer! Lo del artículo 225 es un trámite administrativo. Yo no lo manejo. La ausencia de Solano me la avisaron un día antes y la de Palermo el mismo día.
-¿Te molesta que hace rato se mencione a Passarella como tu sucesor?
-Eso, tal vez, le puede afectar a un muchacho que tenga uno o dos años como entrenador. Pero yo, que llevo casi 20 años de profesión, no le doy importancia.
-Muchos dijeron que Boca te queda grande.
-Boca es un equipo con historia, que quiere un título, por eso hay que estar preparados para vestir esta camiseta. Lo fundamental es tener personalidad, y yo la tengo.
-Ahora, ¿ comprás ganar a cualquier precio?
-El resultado es tremendamente importante para el plantel, para los directivos y la hinchada. Y si jugás bien, mejor. Pero si hacés partidos formidables y no ganás, todos pierden la paciencia.Yo no me conformo con decir ¡ qué bien jugamos! No. Me siento mal porque quiero ganar. -¿Cómo te llevás con Macri?
-Con Mauricio hay una cordial relación. Siempre me llama y me da su apoyo. El día depués que jugamos ante los jujeños, me dijo: "Bambi, tené paciencia, dos penales no se pueden errar otra vez en el mismo partido". Eso me da tranquilidad.
-¿Cómo te sentís en Boca?
-Ahora me siento mejor. Los primeros seis meses estaba perdido. Yo no tengo historia en el club. Ahora no siento presión.
-¿En qué situación bajarías los brazos?
-Si el equipo está desequilibrado y después de hablar con los jugadores no levantan cabeza, ahí sí podría bajarlos, pero no soy de rendirme fácilmente. Ahora eso no ocurre. Creo que Boca va a pelear el título en la última jornada.
Volver a dirigir en el fútbol de España o a algún seleccionado es uno de los sueños que tiene Héctor Veira de cara al futuro. Pero sus ojos brillan cada vez que se lo consulta sobre la posibilidad de hacerse cargo de la selección argentina.
"Me ofrecieron dirigir el seleccionado uruguayo y el peruano, pero por distintas cosas no acepté. Lo que sí me gustaría es conducir a la selección argentina. Algún día, tal vez, la dirija. Sería un cierre espectacular", sentenció el técnico de Boca.
Más allá de su anhelo personal, el Bambino tiene los pies sobre la tierra. Sabe que, ante la deserción de Daniel Passarella después del Mundial de Francia, es difícil que lo llamen desde la AFA. "No sé si van a pensar en mí. Lo importante es que me siento preparado para ser técnico de la selección."
El camino que Veira invita a seguir tiene una parada obligatoria: Francia. A 71 días de que comience la decimosexta Copa del Mundo, el Bambino se anima a presagiar quiénes serán los candidatos a jugar la final del certamen. "Creo que la definición va a estar en manos de Brasil y la Argentina".
-¿El equipo de Passarella es el único que puede jugarle mano a mano a los brasileños?
-El único. No hay otra selección. La veo muy bien a la Argentina. Espero que no me dejen mal parado.
-¿Cuáles creés que son las armas más importantes del seleccionado para avalar tal afirmación?
-El desequilibrio individual. No sé si los demás tienen los jugadores que tenemos nosotros.
-¿Qué más?
-Otra cosa importante es que no va a sentir el cambio de ritmo, porque casi todos lo jugadores que va a convocar Passarella juegan en Europa. A nivel de capacidad y de jugadores, no le tenemos que envidiar nada a nadie.
-¿Qué otras selecciones pueden llegar a luchar por el título?
-España tiene grandes jugadores y puede estar en la conversación. El seleccionado italiano también va a ser duro, porque tiene buenos delanteros, como Vieri, Del Piero, Inzaghi. Son unas fieras. Y a Alemania nunca se la puede descartar, pero no es la misma selección de antes.
-¿Por qué Brasil es el rival a vencer?
-Brasil lo que tiene es que en un partido cerrado, como el del otro día frente a Alemania, agarra la pelota Roberto Carlos y, como si estuviera tomando un café, hace ¡pim! para Ronaldo y este la manda a guardar. Eso es lo que te mata. Porque los dos puntas que tienen los brasileños no tienen ningún sacrificio táctico. Siempre tienen aire para contraatacar, salen como torpedos y te definen un partido que, tal vez, no merezcan ganar. Por eso creo que es el rival a vencer.
-¿A quién colocarías en la delantera de la selección: a Crespo o a Batistuta?
-A los dos.
-Si fueras el técnico, ¿te jugarías por ese tándem ofensivo?
-¡Sí! Son dos jugadores que en los últimos treinta metros son terminantes.
-Si no podés dirigir a la selección Argentina, ¿dónde te gustaría continuar tu carrera?
-Primero quiero salir campeón con Boca, y si no se da lo de la selección, me gustaría volver a dirigir en España.


