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BERLIN (De nuestros enviados especiales).- "Oh, mamma, mamma, mamma/Oh, mamma, mamma, mamma/sai, perché, mi batte il corazón?/ho visto Fabio Grosso/ho visto Fabio Grosso/ei, mamma, innamorato so". Parece increíble que aquel canto que inmortalizaron los napolitanos, por un buen rato ya no incluya en sus estrofas la palabra Maradona. Sucede que otro futbolista se ganó el derecho de ser vitoreado por los hinchas italianos. Ese es Fabio Grosso, el lateral izquierdo de la nazionale . El mismo al que le cometieron el inexistente penal frente a Australia en el último suspiro, para el triunfo 1-0 en los octavos de final; el mismo que le marcó un golazo -con festejo emocionante incluido- a Alemania para poner a Italia en la final; el mismo que ayer anotó el penal que selló el título azzurri .
Romano, de 28 años y hombre de pocas palabras, Grosso descubrió el éxito de grande. Gran parte de su carrera transcurrió en instituciones del ascenso italiano. Hace seis temporadas, actuaba en la Serie C 2, en el modesto club Chieti; mientras que hace sólo cuatro años se desempeñaba en la Serie B, en Perugia. En un seleccionado lleno de figuras de la clase de Totti, Del Piero, Pirlo y Cannavaro, entre otros, Grosso se ganó un lugar entre los más destacados. A tal punto que Inter le pagó a Palermo 5.000.000 de euros por su pase.
"Lo que siento es una emoción muy fuerte, realmente estoy sin palabras. Todavía no nos dimos cuenta de lo que hemos logrado. En lo personal, dar esos pasos hacia la pelota en el momento decisivo de la definición por penales fue algo difícil, pero por suerte pude marcar el gol", reveló, con humildad, Grosso, en medio del festejo en el Olympiastadion.
Nada fue sencillo para el ex compañero del argentino Mariano González, en Palermo, ya que muchos simpatizantes y medios periodísticos lo subestimaron. Además, contaba con la presión de reemplazar en el puesto al talentoso Paolo Maldini, dueño de la camiseta N° 3 durante 14 años.
"Paolo es un extraterrestre en el fútbol actual. Jugar 20 años en el calcio a nivel altísimo... Es uno de los fenómenos del fútbol. Yo estoy contento con lo que estoy haciendo, pero él es de otro planeta. No puede existir ningún tipo de comparación entre Maldini y yo porque él es demasiado grande. Es mí ídolo, y para mí está a años luz. Algún día me gustaría acercarme a lo que él es, pero no lo pretendo. Yo sólo quiero ser Fabio Grosso y disfrutar de esta alegría de ser campeón". Y ser Fabio Grosso -basta con preguntarle a cualquiera de los tantos tifosis que ayer se escribieron en el pecho el apellido del defensor en pintura azul- hoy por hoy no está nada mal...


