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Once días antes de cumplir los 88 años (había nacido el 26 de julio de 1911) falleció Horacio Podestá, uno de los artífices de la hazaña que en los Juegos Olímpicos de Berlín, en 1936, significó ganar la primera medalla para el remo argentino.
Fue de bronce y Podestá, junto con Julio Curatella, tuvo una excelente actuación en la especialidad dos largos sin timonel. Los representantes del Club Regatas La Marina se clasificaron terceros, detrás de los locales y de Bélgica. Fue la primera vez que el remo nacional regresó al país con una medalla olímpica.
La delegación nacional que participó en Alemania también estuvo compuesta por Antonio El Viejo Giorgio, del Club San Fernando, quien con 39 años se clasificó finalista en la categoría single scull, y Miguel Madero, entrenador del grupo, cuya familia pertenecía al Buenos Aires Rowing Club.
Según la crónica de La Nación del 28 de septiembre de 1936, que reflejó el homenaje que se les brindó a Curatella y Podestá -era viudo y no tenía hijos- en el Club Regatas La Marina, el por entonces veterano remero Carlos Collet dijo: "Si bien eran muchas las esperanzas que se cifraban en nuestros representantes, nunca se creyó que podrían llegar a la final, teniendo en cuenta los destacados rivales que debían enfrentar. Sus actuaciones superan los mejores cálculos que se habían hecho y abren un camino de porvenir al remo".
Otros remeros que obtuvieron medallas olímpicas fueron Tranquilo Cappozzo y Eduardo Guerrero (dorada, en doble par, Helsinki 1952) y Alberto Demiddi (de bronce y plateada, en México 1968 y Munich 1972).
