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Boadilla del Monte no se asemeja en casi nada a Bouquet, el pueblo santafecino de tan sólo 1500 habitantes donde Roberto Carlos Abbondanzieri es reconocido como el "Chueco", y donde sueña con envejecer yendo a comprar el pan en bicicleta, comiendo asados con sus amigos de la infancia, cuidando plantaciones de soja o descansando bajo la sombra de un tupido árbol en la plaza principal. Sin embargo, en aquella localidad española ubicada a unos 15 kilómetros de Madrid, donde arroyos y huertas ocupan gran parte del terreno, el Pato encontró la armonía que no lograba viviendo en Buenos Aires y atajando en Boca. Esa paz interior simplificó su adaptación a una de las ligas más valiosas del mundo y, en 16 fechas, se convirtió en una de las revelaciones del campeonato y se ganó la admiración de compañeros y extraños.
"Evidentemente no me equivoqué al buscar tranquilidad y otras motivaciones en España. Conseguí lo que pensaba y quería. Getafe es un club muy humilde, con muchísima paz. Eso me ayudó a estar más tiempo junto con mi familia y pasarla un poco mejor que en los últimos años en Boca, donde me estaba haciendo bastante mala sangre , más allá de que los resultados casi siempre nos acompañaron", revela a LA NACION Abbondanzieri, que estuvo festejando la Navidad en nuestro país.
-¿Si seguías en Boca, te ibas a retirar en junio, después de jugar la Copa Libertadores?
-Sí, ésa era la idea. En España pretendía hacer lo mismo que allá, pero Getafe no quiso hacerme un contrato corto, firmé por tres años y trataré de cumplirlo. De todos modos, la idea sigue siendo la misma: terminar lo más rápido posible mi carrera e irme a vivir al campo.
A los 34 años, el Pato se consolidó en el modesto arco de Getafe. No sólo es un firme candidato a ganar el premio Zamora (se entrega al final de temporada al arquero menos vencido, además de un auto Alfa Romeo 147), sino que además acrecentó su leyenda de ataja penales: contra Recreativo Huelva, en la 7a fecha, detuvo un remate en el minuto 93, que habría significado el empate. Los fanáticos azulones de Getafe hablan de sus "manos milagrosas" y la mayoría coincide en distinguir su solidaridad y empeño para entrenarse y liderar un plantel sin figuras.
-¿Te adaptaste más rápido de lo que esperabas a la Liga española?
-No soy una persona complicada como para tener problemas, pero enseguida logré el reconocimiento de mis compañeros y de la prensa, y eso me sorprendió. Pero sobre todo en la gente. El público de España es un poco diferente; tenés que demostrar que venís a hacer un buen trabajo y así vas a caer bien. Enseguida reconocieron lo que uno estaba haciendo y las cosas me salieron muy bien. Después, me adapté rápidamente a mis nuevos compañeros. Y ellos fueron los culpables de que me acomodara de la mejor manera.
-¿Cómo es tu vida en España?
-Tranquila. En España logré la tranquilidad que no tenía en Boca. Vivo en Boadilla del Monte porque no quería estar en el centro de Madrid, porque sería como estar en una ciudad como Buenos Aires, con toda la locura . Mis hijos (Camila, Ernesto y Felipe, de 14, 10 y 5 años, respectivamente) van a la escuela y tengo mucho más tiempo para disfrutar de la vida con mi mujer, Evangelina. No hay concentraciones y las primeras semanas me parecía raro, porque estaba todos los días en mi casa. Encima, Getafe no juega copas europeas. Los días de partido nos juntamos después del mediodía, comemos, descansamos un rato y después nos vamos para la cancha. Las presiones son totalmente diferentes. Me gusta esa forma de vivir. Más allá de que en el fútbol siempre tenés presión, Getafe te da mucha paz, porque es la tercera temporada que está en primera división y lo que más se necesita es sacar buenos resultados. También sé que hay equipos importantes y no siempre podés ganar, algo diferente a lo que me sucedía en Boca.
-¿Qué fue lo primero que te llamó la atención de pasar de la Bombonera a un estadio como el Coliseum, con sólo 17.000 lugares?
-Sabía que el cambio me iba a costar. Venía preparado. No se vive con la misma pasión que en la Argentina y eso se nota. En España van a ver un espectáculo y no a insultar o arrojar cosas. Eso está bueno también.
-Sos de los jugadores más experimentados de Getafe...
-(Interrumpe) Sí, y el más viejo también (sonríe).
-...¿te piden consejos o hablás de dinero con los dirigentes?
-No, se respeta mucho la capitanía. Hay dos o tres capitanes, que son los que más tiempo llevan en el club y son los indicados para solucionar cualquier problema. Igual, no hay conflictos por los premios, ya están arreglados de una manera y listo. No hay ningún lío. Yo hablo con todos, en eso no hay problemas. Son gente muy macanuda .
-¿Tu actuación en Getafe le abrirá las puertas a otros argentinos?
-Ojalá que sí. Si los dirigentes me preguntan les voy a recomendar a algunos buenos jugadores (sonríe).
-El DT de Getafe, el alemán Bernd Schuster, tuvo la posibilidad de dirigir a Boca cuando Alfio Basile fue nombrado para la selección.
-Sí, sabía. Pienso que en Boca hubiera triunfado seguro porque es un gran director técnico, que sabe mucho.
-En Getafe estás más expuesto, porque te atacan mucho más que en el arco de Boca.
-Sí, igual Getafe es un equipo que casi siempre está bien parado atrás y no nos llegan tanto. Las estadísticas dicen que soy de los arqueros que más remates paró y es lógico. Getafe sale a ganar, pero sabe sus limitaciones.
-Estar en una liga más competitiva, ¿te permite un crecimiento en tu nivel más allá de tu larga experiencia? No es lo mismo enfrentar a Ronaldinho que a un delantero del ámbito local.
-Yo no sé si busco eso. Lo único que trato es de disfrutar lo que me queda de carrera y pasarla lo mejor posible. Es cierto que tengo que enfrentarme con los mejores delanteros del mundo, pero no fui a España con temores ni pensando que me iba a dar más prestigio. Vine porque es el único club que me dio la oportunidad de salir de Boca después de tanto tiempo y lo acepté.
-¿Cuál fue el delantero rival que más te complicó en España?
-Mirá, pienso que el único jugador que me gusta cómo actúa y me llama la atención también es argentino, que es Diego Milito (Zaragoza). Me hizo un gol en este torneo y me tiene de hijo. Diego tiene una forma de jugar explosiva y es un muy buen goleador. También el Kun Agüero y Messi están muy bien considerados en España, son figuras e ídolos. Igual pienso que todavía el Kun no demostró todo lo que sabe y que nosotros sí vimos.
-Fuiste compañero de Fernando Gago y lo conocés muy bien. ¿Qué se puede esperar de su paso a Real Madrid?
-Va a estar en un club donde todos quieren estar. En Madrid sólo se habla de ese equipo, de todo lo que sucede en el plantel, en el club, en la dirigencia... De Gago se habló muy bien. Los españoles aseguran que puede ayudar para que el Madrid empiece a jugar diferente y mucho mejor.
-¿Le costará adaptar su juego en España? Porque se juega mucho con doble cinco, un sistema al que Gago no se siente cómodo.
-Sí, eso depende de cómo lo haga jugar el entrenador. A Capello le gusta jugar así, pero habrá que esperar cómo se podrá adaptar. Pero bueno, mucho de táctica no sé y pienso que Fernando podrá demostrar su talento.
-Entonces, ¿te vas a retirar en Getafe?
-Quiero cumplir los dos años y medio de contrato que me quedan. Y no sé qué puede pasar después. No sé cómo estaré en el aspecto físico. Pero quizá no estaría mal jugar un tiempito más en Rosario Central, ja, ja.


