

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
Por Martín Carrasco (h).
Para LA NACION
LA PLATA.- Día caluroso y soleado en el Country. El bunker del campeón. Hoy volverá a latir con fuerza cuando regrese el plantel a trabajar. La concentración, la cancha uno y hasta el estacionamiento añoran los momentos de gloria vividos hace muy poco tiempo. Es que en Estudiantes reluce el cinturón del campeón que,al margen del protagonismo de los jugadores con Juan Sebastián Verón como estandarte, tiene un ingeniero, un mentor, un eslabón fundamental en la cadena que permitió llegar a tamaño objetivo: Alejandro Sabella.
Con chomba blanca, un pantalón azul, zapatos al tono e impecablemente peinado, Sabella se pasea por entre los árboles que tiene el predio. El conductor se calza los anteojos y empieza a recordar algunas cosas. "Este lugar está lleno de mística. Cuando llegás a Estudiantes, los jugadores más grandes van transmitiéndote las vivencias, sus emociones y los sentimientos que genera esta camiseta, y la verdad que eso te queda grabado en la cabeza y en el corazón para siempre. Como jugador lo viví y ahora como entrenador observé que pasaba lo mismo cuando la Brujita [Verón], el Chapu [Braña] o el Chavo [Desábato] hablaban con los Fernández (Federico y Gastón), Rojo [Marcos], Pérez [Enzo] o Mercado [Gabriel]. Así se traslada la mística y acá se forma un compromiso afectivo que va más allá del dinero."
Alejandro Sabella, de perfil bajo, campeón como jugador y como técnico en el Pincha y un estudioso del deporte, piensa las palabras. Mide con precisión cada una de las respuestas que da y no le gusta sentirse expuesto, pero sabe a donde quiere llegar: "El primer semestre del 2011 es muy intenso y ya tenemos que estar preparados. Vamos a pelear en ambos frentes [el certamen local y la Copa Libertadores], tal cual nos indica la historia de este club. Vamos a ver cómo nos va en esta ocasión".
Cada paso se elabora con cuidado en Estudiantes, como fue la incorporación de Pablo Barrientos, la cara nueva que tendrá hoy el equipo platense en su vuelta a la acción -mañana viajará a Cariló, hasta el 19 de este mes-. Pero antes Sabella tuvo tiempo para charlar acerca de la actualidad del Pincha , su historia con la selección nacional, su futuro y hasta la relación con Verón.
-¿Verón marca la diferencia?
-La Brujita es un jugador distinto. Lo dice todo el mundo del fútbol y lo avalan sus pergaminos acá y en el exterior. Yo charlo mucho con él. La gran mayoría de las veces estamos de acuerdo, pero lo más importante es que los dos queremos lo mismo para el club. En cuanto al juego, te digo que lee los partidos como pocos y sabe a dónde apunta y cómo conseguir las cosas. Es fundamental para el grupo y su presencia jerarquiza a la institución y al campeonato.
-La selección, ¿es un sueño, una utopía o tu futuro?
-Por ahora es un sueño. Cuando se me nombró entre los hombres que podían suceder a Diego [Maradona], estuve muy tranquilo, tratando de seguir enfocado en Estudiantes. El Checho es un gran técnico y ojalá tenga mucha suerte. Hasta junio tengo contrato acá y no pienso en otra cosa. Quizás algún día tenga la posibilidad de dirigir a la selección, pero por ahora no está en mis planes.
-¿Y River? ¿No pensás en esa opción?
-¡No! Por ahora no. La idea de ser entrenador de un equipo grande siempre seduce, pero creo estar lejos de esa posibilidad. Es un halago que piensen en mí, pero te repito que si todo sale como hasta ahora con los jugadores y con los dirigentes, me quedó en el Pincha hasta junio seguro. Además, ¿no te gusta este lugar? ¿No es linda la concentración, el verde por todos lados, el aire de tranquilidad y paz que se respira, las comodidades para entrenar? Todo está bárbaro en el Country, un lugar que quiero mucho.
-Igual, ¿hablás seguido con Daniel Passarella?
-Claro. Es uno de mis mejores amigos. Daniel es uno de esos tipos de fierro. Hemos vivido juntos muchos momentos: de los buenos y de los otros también, pero lo importante es que somos amigos de toda la vida. Por ahí no nos vemos todo lo que quisiéramos, pero él levanta el teléfono o yo lo llamo para algo y siempre respondemos. Le deseo que tenga una gran gestión al frente de River, porque se lo merece, por trabajo, esfuerzo y dedicación.
-¿Tu profesión es injusta?
-Me parece que no es esa la palabra exacta. Creo que lo más acertado sería decir que ser técnico es muy estresante. El hecho de depender de los resultados es difícil de asimilar. Uno puede tener unas ideas bárbaras, mucho conocimiento del juego y un grupo fantástico, pero si perdés en las primeras fechas del campeonato, todo se cae. La gente empieza a insultar, los jugadores se ponen nerviosos y los dirigentes no saben cómo soportar la presión. Entonces, el proyecto se desmorona y el primer fusible siempre es el técnico. Estoy seguro que estas cosas no van a cambiar nunca.
-¿Qué opinás de la nueva camada de técnicos, como Mohamed, Cocca o Asad?
-La renovación siempre es sana. Para mí, uno de los datos principales de todos ellos es que fueron jugadores antes de ser técnicos. Hasta ahora demostraron estar a la altura de las circunstancias y el futuro es de ellos. Lo único que me da lástima es que en algunos casos no les den tiempo para trabajar.
-Vos, desde la tranquilidad de Estudiantes, ¿cómo ves a Gimnasia?
-Está en un momento complicado por el promedio. Pero te soy sincero, salvo cuando veo los partidos para estudiar a nuestro rival de turno, trato de no pensar demasiado en los demás porque Estudiantes me lleva mucho tiempo. ¿Te imaginás si estuviera metido en todo? Mi familia me mata. Ya bastante que me banca esta profesión tan absorbente.


