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Lanús sigue sumando éxitos. A casi medio año de ganar su primer torneo local, realizó la mejor venta de su historia: transfirió a Lautaro Acosta a Sevilla, de España, en una operación que le dejará al club 11 millones de dólares. En 1998 había vendido a Gustavo Bartelt a Roma por 4 millones netos (tenía el 60 por ciento del pase del delantero) y a Ariel Ibagaza a Atlético de Madrid, en la misma cifra.
Fiel a su política de inversión y crecimiento como institución deportiva, el objetivo es adquirir las instalaciones del club Bet-Am, a una cuadra de la sede social. Ese lugar lo pretende para trasladar su escuela primaria y generar nuevos espacios recreativos para sus socios.
"No teníamos pensado venderlo ahora, pero nos llegó esta propuesta convincente", dijo Nicolás Russo, el vicepresidente granate. Acosta, que no jugará más en el Clausura, expresó: "Siento una felicidad muy grande porque, por fin, se ha cerrado el acuerdo y acabo de contárselo a mis viejos. Voy a cumplir mi sueño, que era poder jugar en Europa, y además voy a hacerlo en uno de los clubes más importantes del mundo". Lautaro no viajará solo. Lo hará con su hermano Rodrigo, que juega como lateral derecho y acaba de quedar libre del equipo argentino y se sumará a la filial de Sevilla.
En Sevilla, el acuerdo trajo alegría. El técnico del equipo andaluz, Manuel Jiménez, expresó a la página web del club: "He visto partidos suyos con las selecciones inferiores y me llamaba la atención por la verticalidad".
No es la única negociación que lleva adelante por estos días Lanús. Está avanzada la posibilidad del pase de Nelson Benítez a Porto, de Portugal, que pagaría un millón de dólares por el 50% del pase.



