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CÓRDOBA.- Ironías del destino, caprichos del azar o causa y efecto de la historia. Quién sabe. Lo cierto es que detrás del nombre de la Copa que la selección argentina y Brasil comenzaron a jugar ayer, se esconde una paradoja que une a víctima y verdugo, 97 años después.
El trofeo que hoy lleva el nombre de Superclásico de las Américas – Copa doctor Nicolás Leoz, por el presidente paraguayo de la Conmebol, que también es profesor de historia, tuvo sus orígenes el 27 de octubre de 1914 y se llamó Julio Argentino Roca, por la memoria del ex presidente que había fallecido ocho días antes. El partido que ganó Brasil por 1-0 en aquella época de amateurismo puro fue el primero de los 12 duelos que tuvo la Copa, que se disputó hasta 1976 y que se relanzó este año.
El general Roca, presidente de la Argentina en los períodos 1880-1886 y 1898-1904, y uno de los máximos responsables del genocidio contra los pueblos originarios en la mal llamada "campaña del desierto", tiene en su historial varias peleas más. Pero hay una que es especial, una que lo marcó a fuego, ya que en ella fue ascendido a sargento: la Guerra de la Triple Alianza.
El conflicto que llevó a que Brasil, Uruguay y la Argentina, apoyados por el poder económico inglés, destruyeran a Paraguay, duró cinco años (1865-1870) y llevó a ese país a la ruina. Eduardo Galeano, en el libro Las venas abiertas de América Latina, cuenta que hasta su destrucción, "Paraguay se erguía como una excepción en la región: era la única nación que el capital extranjero no había deformado".
Los orígenes del ocaso paraguayo se iniciaron en esos tiempos. Las raíces de un presente de pobreza comenzaron con el final de esa guerra, que según cuenta la historia no dejó piedra sobre piedra ni habitantes varones entre los escombros. Los orígenes de Roca también tuvieron su piedra basal allí, ya que después sería ascendido a General y conseguiría ser dos veces presidente de la Nación.
En octubre de 2008, cuando Leoz fue declarado ciudadano colombiano, contó en su discurso de agradecimiento que en sus años como profesor de historia del Colegio Nacional de Asunción, siempre les relataba a sus estudiantes cómo Colombia se solidarizó con Paraguay durante la guerra de la Triple Alianza. El tiempo llevó a que ese profesor reemplazara, al menos en el nombre, a ese general. Hoy, 97 años después, víctima y verdugo se unen en un trofeo. Ironías del destino, caprichos del azar o causa y efecto de la historia. Quién sabe.



