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Si River creía que por ser puntero podía permitirse cierta displicencia y una actitud indolente, desde ayer ya sabe que esos defectos se pagan con una derrota incuestionable. Y más cuando el rival juega con intensidad física, desinhibición, con un planteo muy ordenado y sin desatenciones. Esa fórmula aplicó Argentinos para que River dejara en la Paternal el invicto y resignara la buena imagen que había construido hace una semana.
Se presumía que la cancha, un pelotero por sus reducidas dimensiones, iba a causarle alguna dificultad a River, al que le gusta desplegarse y encontrar espacios para imponer la calidad de algunas de sus individualidades. Ante esa circunstancia, River se resignó con llamativa dejadez. Argentinos lo superó en todas las facetas del juego. Lo ahogó y anuló en la zona que se empieza a imponer condiciones para ganar un partido: el medio campo. Los volantes locales tuvieron más dinámica que los de River, ocuparon mejor los espacios, fueron más prolijos y rápidos para el anticipo.
Lo interesante era observar cómo en el fútbol se relativizan muchas cuestiones económicas. Argentinos sólo gastó unos pocos miles de dólares para reforzarse, mientras que River firmó cheques millonarios por todos lados para formar un plantel completo e intimidante. Pero en la cancha, jugadores de bajo perfil, como Carrera, Sarmiento, Pérez Castro y Choy, fueron mucho más aplicados y rendidores que la mayoría de las luminarias de River, que cayeron en un individualismo improductivo y casi nunca se conectaron para jugar en equipo, para integrarse colectivamente. Eso que hizo muy bien Argentinos. El equipo que desde hoy aportará cinco futbolistas al seleccionado de Basile fue presa de uno cuyos integrantes ven muy lejos esa posibilidad. Sin embargo, el encuentro hizo ver exactamente lo contrario: figuras desorientadas contra batalladores que hicieron de la humildad y la contracción al trabajo la principal virtud.
River ni siquiera supo sacar provecho de haber abierto el marcador, sin merecerlo y, obviamente, sin justificarlo después. En uno de los tantos pelotazos que salieron de su defensa, Falcao alcanzó a peinar el balón y Ruben, el único rescatable de River junto con el arquero Carrizo, se desmarcó muy bien para definir de zurda.
Quebrado en el medio, River sólo ganaba metros con los largos rechazos de Gerlo y Rivas. Belluschi no sólo se equivocó con la pelota, también estuvo muy fastidioso. Impotente, protestó en exceso, se olvidó de jugar y se ganó los abucheos de los hinchas de Argentinos. Ponzio quizá alargó demasiado su presencia tras un golpe en el comienzo que lo condicionó físicamente. Estuvo lento y nunca fue uno de los pilares de la recuperación.
Muy equilibrado en todas sus líneas, Argentinos contó con creatividad y remate en sus dos hombres más adelantados. Hauche -un ex Temperley, para más datos sobre la modestia local- es un mediapunta con mucho potrero en su diminuta contextura. Tiene gambeta, es encarador y se entiende bastante bien con Núñez, que nunca duda en buscar el arco con pegada de media distancia.
Los dos volantes externos de Argentinos le dieron forma al empate. Choy desbordó a Ponzio por la izquierda y Carrera hizo la diagonal para igualar de cabeza. El desalentador panorama de River se agravó cuando Gerlo dejó corto un despeje dentro del área y Hauche definió con un remate bajo.
Arriba en el marcador, Argentinos cambió la postura. Se replegó y le dio la iniciativa a River por primera vez. Y en ese aspecto también fue más que River, porque controló su tumultuoso avance. No había nada que sacara al conjunto de Passarella de su chatura y tibieza. Ni el adelantamiento de Ferrari para dejar una defensa de tres defensores, ni el cambio de banda de Galván (tras el ingreso de Fernández), ni la media hora que dispuso durante el corte de luz para ordenar sus ideas. Chocó contra una defensa que dejó escasos huecos y tuvo la firmeza del zaguero uruguayo Scotti.
La victoria de Argentinos fue una lección para River, que cuando se creía en plena etapa de despegue deberá volver sobre sus pasos y reparar averías si no quiere volver a estrellarse.
Desde que fue remodelado, River nunca ganó en el estadio de la Paternal. Acumula un empate (3-3) y dos derrotas (1-0 y 2-1).
El jefe de Gabinete, confeso hincha de Argentinos, alentó desde la platea. Dijo que sigue en elaboración una nueva ley contra la violencia.
Ausente en las tres primeras fechas, el arquero volvió a la titularidad. Tuvo dos choques fuertes contra Ruben.

