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CUERNAVACA, México (Especial).- Allá, en el Viaducto, los hinchas todavía observan este sueño con cierta incredulidad. Es difícil imaginarse la nueva realidad. Un equipo que hace apenas cinco años llegó a la primera división en nuestro país ahora se prepara para jugar la final de la Copa Sudamericana contra América, el conjunto más poderoso de México. Las distancias entre aquel Arsenal que jugaba en la B Nacional y éste son enormes. Casi tanto como los 7500 kilómetros que separan Buenos Aires de esta ciudad.
Además, la zona de Sumiya, donde se encuentra el lujoso hotel Camino Real, nada tiene que ver con Sarandí. El búnker elegido por Gustavo Alfaro se ubica a unos 40 kilómetros del Distrito Federal y también está alejado de la ciudad industrial del Valle de Cuernavaca, la capital del estado de Morelos (a unos 10 minutos en automóvil). Es un lugar tranquilo, libre de curiosos que buscan sacarse fotos con los jugadores. En fin, ideal para la concentración de un equipo que adolece de experiencia ante este tipo de situaciones.
Pero ése no fue el único motivo por el que se seleccionó este confortable lugar. El estadio Azteca -donde se jugará la final, desde las 22.15 de pasado mañana (hora argentina)- está enclavado en los 2400 metros de la Ciudad de México; en Cuernavaca la altitud es de 1500 metros. "Es una manera de buscar que no nos pese la altura. Nos permitirá aclimatarnos mejor y esperamos no tener problemas el día del partido", dijo el DT. Arsenal realizará tres prácticas aquí, y sólo pasado mañana viajará al DF, para hacer el reconocimiento del campo y jugar unas horas más tarde.
Ayer, el plantel argentino llegó temprano, a las 6 locales -hay tres horas menos que en nuestro país-. Se vio tranquilos a los jugadores en el aeropuerto de la Ciudad de México. Atendieron a la prensa local con cautela. "América es el favorito por historia, pero nosotros ya superamos a otros rivales duros, como San Lorenzo, River y Guadalajara, y esperamos hacer lo nuestro con tranquilidad", dijo Alfaro.
Mucho se habló aquí de la condición de "equipo chico" de Arsenal. Los periodistas preguntaron y el técnico respondió: "Tenemos un presupuesto de tercer nivel. No tenemos figuras. No están ni Ortega ni Verón ni Riquelme, pero podemos hacer que Arsenal de Sarandí pase a ser Arsenal de la Argentina, y eso es motivo de orgullo".
Sobre la actitud que espera de su equipo en la final, Alfaro explicó: "En los instantes decisivos podemos luchar contra cualquier cosa menos con la duda. Porque te invalida, te hace fallar. No se puede dudar en el momento en que existe la posibilidad de hacer historia. Entonces, más que tener miedo a la derrota, hay que tener deseos de ganar".
Más tarde, el argentino Daniel Brailovsky, técnico de América, con clara intención de quitarles la presión a sus jugadores, dijo que Arsenal "no es un equipo chico", y agregó: "Será difícil vulnerarlo porque se cierra bien en defensa. Pelea la pelota en la mitad de la cancha, no regala espacios, se maneja bien con la pelota parada, explota el contragolpe y mantiene bien el juego en campo del rival".
Para Arsenal, los 90 kilómetros entre el aeropuerto y Cuernavaca se completaron en ómnibus en una hora y 20 minutos y tras el almuerzo se les indicó a los encargados del hotel que no se pasaran llamadas a las habitaciones hasta la tarde, para que los jugadores pudieran descansar en la siesta. Tras la merienda, el equipo realizó los primeros ejercicios en esta ciudad sin necesidad de traslados, ya que las canchas donde practicarán también hoy y mañana son propiedad del hotel.
Arsenal apenas tiene 50 años. Es el club más joven de todos los que juegan en este momento en la primera división en la Argentina. Sólo en 2004, cuando perdió en los cuartos de final de la Sudamericana ante Bolívar, en La Paz, jugó su primer partido oficial fuera del territorio nacional. Sus jugadores son respetuosos y prefieren decir que no son los candidatos, pero no por eso se van a resignar. "Sabemos que es difícil, pero venimos a buscar un triunfo que nos permita dejar la puerta abierta para definir la serie en casa", se animó a pronosticar Andrés San Martín. ¿Y por qué no creerlo? Si hasta hace cinco años Arsenal nunca había jugado en primera y aún hoy sus hinchas no entienden esto que les está pasando...

