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BELO HORIZONTE.- Dio bronca haber estado tan cerca en el tiempo reglamentario y también en los penales, con dos posibilidades para ponerse arriba. Dio bronca por Newell's, por su estilo y por su convicción. Dio bronca por un DT leal, Martino, que convenció a todos a partir del sentido de pertenencia. Dio bronca porque los rosarinos se habían vuelto un orgulloso exponente del fútbol argentino. Dio bronca por el ciclo que anoche se cerró con la derrota por 3-2 desde los doce pasos, tras el 2-0 de Atlético Mineiro, que jugará la final de la Copa Libertadores con Olimpia, de Paraguay , en lo que será la novena final consecutiva que se definirá en Brasil. Dio bronca, sí, pero la camiseta rojinegra dejó un estilo aún en la caída.
A Newell's le pasó todo lo malo en el primer tiempo. No pudo haber empezado peor la revancha, tras el éxito por 2-0 en la Argentina. No sólo sufrió un flojo comienzo, sino que también soportó una catarata de momentos delicados. Uno tras otro: la rápida desventaja, la superioridad del rival y las lesiones que lo aquejaron como si se hubiera olvidado el amuleto en una oscura esquina de Rosario.
Newell's vio cómo los brasileños acortaban terreno temprano. Ni tres minutos habían pasado cuando el equipo dirigido por Martino sintió el sacudón . Como en el primer partido, Ronaldinho -anoche tras una mala salida de Vergini- dibujó un pase profundo y entre líneas , y esta vez Bernard acertó en el último toque. Fueron ratos en los que los visitantes se sintieron mareados y sin más reacción que un intento de Maxi Rodríguez bien resuelto por Víctor. Al conjunto rosarino le costó mucho recuperar y tener la pelota.
Fue un mal augurio aquella fricción entre Heinze y Pierre. El zaguero se llevó la peor parte y, por más que probó algunos minutos, no resistió el dolor y fue reemplazado por Víctor López. Con el caudillo fuera de acción, el golpe de Tardelli en la cara de Guzmán, desesperado en un mano a mano, inquietó más de la cuenta a los argentinos. El arquero, una de las figuras, tardó en recuperarse, pareció aturdido, aunque aún así segundos después ganó en un duelo con Josué.
Fue como si Newell's hubiera ordenado algunas ideas durante el descanso. El dominio de Atlético Mineiro no pareció tan nítido. Mateo y Bernardi ajustaron las marcas y los brasileños ya no tuvieron tantos espacios. Ronaldinho sintió el cansancio. Los rosarinos se movieron con más seguridad. Hasta estuvieron cerca del empate con un contraataque que encabezó Figueroa, pero Casco y Scocco se molestaron en el remate.
Un corte de luz agregó una pizca de incertidumbre. Fueron nueve minutos que sirvieron para un respiro. Hubo que reprogramar el juego. Todo pareció desmoronarse con un mal rechazo de Mateo, cuando la pelota iba mansa para Guzmán. Guilherme aprovechó la falla y emparejó la serie con un tiro desde lejos y esquinado. Le sentó mal el apagón a Newell's, que perdió la línea de juego con la que había soportado hasta entonces los embates. Los penales hicieron lo suyo : fallaron Casco y Cruzado. Víctor acertó ante Maxi Rodríguez. El Tata Martino igual miró al frente.
La progresión de la definición por penales fue la siguiente (comenzó pateando Atlético Mineiro): Alecsandro (gol), Scocco (gol), Guilherme (gol), Vergini (gol), Jo (afuera), Casco (travesaño), Richarlyson (afuera), Cruzado (afuera), Ronaldinho (gol), Maxi Rodríguez (atajado).
