Austria responde en la adversidad: lo salvaron los palos y con 10 jugadores le ganó a Túnez
El rival de la Argentina en la segunda fecha del Mundial ganó 1-0; las claves de un equipo que desde los 35 minutos del primer tiempo tuvo la expulsión de Laimer
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No hay partido intrascendente en un Mundial, cada uno tiene un significado especial y es condicionante. El segundo encuentro de la etapa de grupos puede empezar a despejar definitivamente las posibilidades de clasificación o poner a una selección en una situación límite. La Argentina tiene muy presente su última experiencia en 2022. Tras el golpazo de la derrota en el debut ante Arabia Saudita enfrentó a México, choque que los jugadores asumen haberlo jugado bajo una presión y responsabilidad agobiantes. Sentían la angustia por una prematura eliminación, así lo reconocieron varios de ellos. La liberación llegó recién en el segundo tiempo, con un remate desde fuera del área de Lionel Messi y el posterior golazo de Enzo Fernández, que a partir de ese momento se afirmó como titular. Aunque quedaba mucho por delante para conquistar el título, esa victoria fue una bisagra para el equipo de Lionel Scaloni, le ayudó a despejar dudas y reforzar la confianza que había quedado dañada luego de la presentación.
Ese segundo cotejo de la Argentina en el inminente Mundial será frente a Austria, el 22 de junio, en Dallas. Lo disputará después del debut de seis días antes, contra Argelia, en principio el rival más complejo. Una aproximación sobre el nivel y la envergadura futbolística de Austria se tuvo en el amistoso que este lunes ganó por 1-0 a Túnez, en el estadio Ernst Happel, de Viena.

La imagen que dejó fue la de un conjunto con capacidad de adaptación a la adversidad -desde los 35 minutos del primer tiempo se quedó con 10 por la expulsión del lateral Konrad Laimer- y que cumple con el piso mínimo de competitividad internacional. Más de la mitad del plantel se desempeña en clubes de la Bundesliga. Dinámica y resistencia física no le van a faltar. Con eso compensa la baja cuota de talento o creatividad en la mayoría de sus individualidades. Es la clase de adversario que puede crear problemas si no se encara el partido con intensidad, orden y concentración. Austria puede penalizar a un rival distraído o en un mal día.
Lo más destacado de Austria 1 - Túnez 0
Aunque sea un dato relativo porque el Mundial se disputará fuera de sus fronteras, Austria aumentó a 14 encuentros su invicto de local, con 11 triunfos y tres empates. Frente a Túnez, que en el Mundial compartirá la zona con Países Bajos, Japón y Suecia, Austria, paradójicamente, fue más profundo y llegó al triunfo en el segundo tiempo, cuando ya hacía un rato que tenía uno menos por la roja a Laimer (Bayern Munich), que a instancias del VAR fue expulsado por interrumpir un ataque prometedor al bloquear un pase con el brazo izquierdo.
En la primera etapa, Austria tuvo la iniciativa y el control de la pelota, pero sin capacidad para generar ocasiones de gol. El entrenador alemán Ralf Rangnick cumplirá en el Mundial cuatro años de trabajo, tiempo suficiente para instalar un modelo de juego. Parte de un planteo 4-2-3-1, que se descompone cuando uno de los pivotes (el prolijo y aplicado Seiwald) baja a sacar la pelota entre los centrales Lienhart y Alaba -indiscutido, pese a los pocos minutos en Real Madrid-, mientras los laterales Posch y Laimer se transforman en carrileros que intentan llegar hasta el área rival.
Austria mostró poco juego interior, con pases o asociaciones. Sus avances se sustentan especialmente en los tándems por las bandas, con Posch-Schmid por la derecha y Laimer-Sabitzer por la izquierda. El delantero de punta es el veterano y corpulento Marco Arnautovic, de 37 años, que gasta los últimos cartuchos en el Estrella Roja de Belgrado. La mayoría de los ataques son con centros o pelotas cruzadas al área.
Instalado en campo de Túnez, Austria en el primer tiempo dejó espacios que lo hicieron sufrir en defensa. Dos veces lo salvó un poste y en otra el travesaño. Y el arquero Alexander Schlager evitó el gol con una tapada a Chouat.
Como viene ocurriendo en todos los amistosos de las selecciones, Rangnick rotó el plantel para el segundo tiempo, le dio minutos a otros jugadores. Y por la expulsión reacomodó el esquema a un 4-4-1. Hizo cinco variantes, con los ingresos de Danso, zaguero de Tottenham, y de Carney Chukwuemeka, un volante que jugó para las selecciones juveniles de Inglaterra y este lunes disputó el tercer cotejo con Austria.

Arnautovic fue sustituido por Sasa Kalajdzic (dos metros de altura), que a los tres minutos de la segunda etapa protagonizó la primera situación clara de gol con un remate cruzado y desviado. La asistencia había sido de Xaver Schlager, que con Seiwald compone un doble pivote criterioso y con buen manejo de la pelota.
El gol de la victoria fue tras un cambio de frente de izquierda a derecha, la combinación por la banda entre Chukwuemeka y Posch, que envió el centro atrás para la definición al primer palo de Sabitzer, mediocampista de Borussia Dortmund. Un tanto muy bien construido.
Túnez bajó mucho el nivel y Austria jugó más cómodo. Pudo aumentar con remates dentro del área de Friedl y Posch, neutralizados entre el arquero Chamakh y los palos. La mayor preocupación ocurrió en el calentamiento previo al amistoso, cuando Christoph Baumgartner, titular fijo, quedó al margen por un dolor en el flexor de la cadera. Le harán estudios para determinar la gravedad de la lesión. El volante de Leipzig es el jugador más valioso del plantel, tasado por el portal Transfermarkt en 40 millones de euros.
A Austria le queda un último ensayo, ante Guatemala, ya en los Estados Unidos (Pasadena). En el Mundial debutará ante Jordania, a priori el más débil del grupo, para después enfrentar a la Argentina, en esa segunda fecha que suele marcar el rumbo.









