Bielsa, sunga y fernet: secretos del legado de Pablo Guiñazú, en el retiro del último guerrero romántico

"Estoy agradecido por el cariño de la gente" dijo Giñazú, en su despedida
"Estoy agradecido por el cariño de la gente" dijo Giñazú, en su despedida Crédito: Prensa Talleres de Córdoba
Ariel Ruya
(0)
1 de marzo de 2019  • 23:59

Miércoles a la noche, estadio San Carlos de Apoquindo, Santiago de Chile. Talleres, el conjunto que provocó una pequeña gran revolución deportiva y, sobre todo, en los valores que exceden una victoria o un tropiezo, está de rodillas. Acaba de perder por 2 a 1 con Palestino, un golpe que lo aleja de la zona de grupos de la Copa Libertadores , su meta, su sueño. El hombre está decidido, convencido. Aún con el último sudor en su frente, como en cada batalla, pide un minuto. Se reúne en un costado del vestuario con las autoridades, apenas segundos después de la derrota contra Palestino. Algo había avisado un rato antes. "Ya está, mi objetivo era la Copa, di todo lo que tenía", rubrica Pablo Guiñazú . Silencio, lágrimas. Y un abrazo de esos que son para toda la vida.

Pablo Guiñazú, a los 40 años -en un puñado de meses cumplirá 41-, cuelga los guantes. No es un boxeador, pero vale el término: es un luchador del fútbol, un símbolo del rectángulo, en el arte de jugar, de tocar, de enseñar. De arrojarse al piso al límite de las pulsaciones. Reúne a la familia de la T en su casa y, vestido con una camisa blanca, arropado con un micrófono en la mano derecha, camina de aquí para allá con los miedos de la primera vez. Contento, nervioso, nostálgico. Feliz. "Jamás dormí tan bien como estas dos noches. Es increíble. No duermo siesta, no duermo a la noche y algo me dijo: ‘es hasta acá peladito; es hasta acá".

No va a patear una pelota nunca más. Va a disfrutar de Talleres desde un palco, este domingo, en el choque con Colón. Aseguran que va a tener una función "estelar" en el club. Andrés Fassi, el presidente, tiene muchos planes para el Cholo, El Guerreiro o el Gladiador dos Pampas -como lo adoptaron en Inter, de Porto Alegre-, nacido en General Cabrera, Córdoba. Asuntos de traje y corbata, aunque todavía no lo pueda creer. "Me gusta andar de sunga y tomar sol, voy a disfrutar", bromea. Aunque no tanto.

En Talleres alcanzó la cúspide, en el juego y en el afecto general
En Talleres alcanzó la cúspide, en el juego y en el afecto general Crédito: Pedro Castillo

Los datos ayudan a sostener una trayectoria plagada de éxitos, cerebro y corazón. 22 años de carrera: debutó a los 18 y se retira a los 40 y tantos. 828 partidos. 16 en la Selección Argentina. 14 goles. 12 títulos. 8 clubes. ¿Títulos? 2002 Independiente (Apertura), 2006 Libertad (Primera), 2008 Inter (Gaucho y Sudamericana), 2009 Inter (Gaucho y Suruga), 2010 Inter (Libertadores), 2011 Inter (Recopa y Gaucho), 2012 Inter (Gaucho), 2015 Vasco (Carioca) y 2016 Talleres (Primera B Nacional). "Yo hice del fútbol mi estilo de vida. Eso envuelve sacrificio, conducta, respeto, humildad, trabajo, trabajo y más trabajo", advierte. Los títulos son secundarios, sus valores son eternos.

"Disfruté mucho, decir basta en un club tan hermoso, donde hay tanta gente buena y linda, es duro". Es el jugador de la Superliga que se retira con más edad, detrás de los arqueros, siempre en otra dimensión, como Sebastián Bértoli, que ya tiene 41. "Estoy hecho un pibe", reflexionaba Guiñazú, semanas atrás. "No tengo 40 años, tengo un motor 4.0", había contado, siempre un buen bromista. El volante de Talleres se sostenía en tres puntos esenciales.

1) "El cariño de la gente y lo que corren los chicos es lo que me mantiene vivo en la cancha".

2) "El cuidado personal influye, pero no me gusta ponerme el cassette... Me gusta tomarme un fernecito, comer un asado con la familia y con los amigos"

3) "Intento vivir plenamente. Eso me llena el alma y lo intento transmitir en la cancha"

El gol contra All Boys, para el regreso de Talleres a Primera

Suele bromear el Cholo -que nació apenas dos meses después de la final de Argentina 1978-, cuando Talleres jugaba a la tarde, bajo el sol de más de 35 grados. "Me quieren retirar a toda costa, pero empujamos y hacemos fuerza", se plantaba. Con su juego, con su presencia -piensa, corre y hasta se arroja sobre el césped-, Guiñazú refleja la tendencia de los caciques de hoy. Son docentes fuera de escena, técnicos en la cancha y cuidan el físico con la certeza de que es su principal elemento de trabajo.

Frente a Brasil, en su paso por la selección nacional
Frente a Brasil, en su paso por la selección nacional Fuente: AP - Crédito: Andre Penner

"Bielsa es el mejor técnico que tuve", acepta. Y lo sostiene en otra dimensión, que refleja su mejoría global. "Es el mejor de todos. El que lo tuvo, ya sabe, y el que no, mejorará. Un jugador de seis puntos pasa a ser uno de ocho. Aunque no te des cuenta, porque aprendes fundamentos que luego los trasladas a la cancha. Entrenas en ciclos de 24 o 18 minutos. Son tres de ocho minutos o tres de seis. Al cierre no podes respirar. Las pausas son cortitas y te cambiando de posición mientras te va explicando. Yo, que era volante, al segundo lo hacía de central; el tercero, de punta izquierdo y al final de lateral. Te daba los fundamentos que indicaban que en cualquier momento y espacio, hay que resolver como si fueras un especialista. Un volante no para. Sube, baja; releva y va al ataque. Por eso lo haces convencido. Puede haber resistencia, pero cuando ves que tiene razón, no hay conflicto posible. Aprendes. Enriqueció mi carrera e hice cosas que jamás pensé que podría hacer", recuerda. Como los vinos: Guiñazú fue mejor con el tiempo.

Guiñazú fue un símbolo en Internacional de Porto Alegre
Guiñazú fue un símbolo en Internacional de Porto Alegre Fuente: AFP - Crédito: Jefferson BERNARDES

#GraciasCholo fue tendencia en casi todo el día. Talleres provoca pasiones, Guiñazú las lidera. Juan Pablo Vojvoda, su último entrenador, está emocionado. "Me quedo con su liderazgo humano, con su persona. Es un ejemplo de vida. Un enorme compañero. Fue un líder dentro del campo de juego, y sus compañeros lo han seguido en cada momento".

Querido por muchos, respetado por todo. Se va el último cacique, el último de los guerreros surgido en una época romántica de nuestro fútbol.

Por: Ariel Ruya

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?