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Blooming vivió a los saltos desde 2023. No tuvo paz. El club sufrió numerosos atrasos de sueldos, constantes paros de entrenamientos y, como consecuencia del tembladeral, algunos resultados estrepitosos. Un verdadero caos económico para la entidad boliviana, que siguió lidiando con sus problemas institucionales hasta este año.
De hecho, a principios de 2026 enfrentó la inhibición de la FIFA para incorporar jugadores debido a deudas salariales con ex jugadores y entrenadores, incluyendo al DT argentino Carlos Bustos (100.000 dólares) y a los futbolistas Fernando Arismendi -uruguayo- y Arquímedes Figuera -venezolano-. Una triple demanda que obligó a la dirigencia celeste a negociar con la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) para recibir recursos por concepto de derechos televisivos.
Pero de a poco, Blooming va saliendo del ahogo financiero, regularizando algunas de sus deudas. Y se ilusiona con dar el golpe ante River, en el partido debut de la Copa Sudamericana que se disputará hoy a las 21.30. Por lo pronto, el fútbol apareció en la primera fecha de la liga boliviana: una inapelable goleada por 5 a 0 a Guabirá. El conjunto de Mauricio Soria se floreó con un hat trick del colombiano Bayron Garcés y los goles restantes de César Menacho y Roberto Melgar en el estadio Ramón Tahuichi Aguilera Costas de Santa Cruz de la Sierra, con capacidad para 38.700 personas, situado a 450 metros de altura sobre el nivel del mar.
No hay equivalencias en cuanto a la valoración de mercado: mientras que los 33 futbolistas de Blooming representan un total de 11 millones de dólares, River se cotiza diez veces más: 116 millones de dólares, siempre según el sitio Transfermarkt. Dentro del plantel del equipo boliviano, con una edad media de 26,2 años y siete extranjeros, figuran tres argentinos: los zagueros centrales Julio Vila y Diago Giménez y el volante de contención Juan Mercado; de ellos, sólo Giménez fue titular en la goleada a Guabirá.
“Estamos mentalizados para ganar”, advierte Moisés Villarroel, capitán del conjunto cruceño, señaló TyC Sports. “Es muy lindo enfrentar a un grande de Sudamérica como River. Sabemos la calidad de jugadores que tienen, pero nosotros estamos convencidos de que haremos un buen partido por la gran preparación física, mental y futbolística que realizamos”, comentó el volante de 27 años. Habitual situado en la selección boliviana, Villarroel agregó: “Personalmente, tenía muchas ganas de que nos tocara River. Sabemos que si les ganamos quedaremos en la historia del club”.
El 4 de marzo, Blooming accedió a la fase de grupos de la Copa Sudamericana luego de golear 3-0 a San Antonio Bulo Bulo en la ronda previa. Pero su historia atesora un hito incomparable: la victoria sobre Boca en el Grupo 2 de la Copa Libertadores 2000 por 1 a 0, con gol de Víctor Hugo “Tucho” Antelo, una leyenda boliviana, justamente en el certamen en que el equipo xeneize se consagró campeón de la mano de Carlos Bianchi.
Las horas previas se viven con expectativa en Santa Cruz con mucho apoyo en la calle y en las redes para el plantel. Pero la policía está ajena al fervor: el Comando Departamental desplegará un operativo con 1000 efectivos, vigilancia aérea y controles tecnológicos para garantizar la seguridad en el duelo entre Blooming y River. “Es un partido importante y de alto riesgo. Se ha dispuesto un plan estricto que contará con 1.000 efectivos policiales, que serán ubicados en diferentes anillos de seguridad. Además, habrá 31 vehículos entre motocicletas y camionetas, así como el apoyo de equinos”, señalaron desde la Policía, que deberá estar atenta a “Los Chiflados”, la barra.
Blooming es muy popular, al margen de que no tiene la cantidad de títulos del más grande, Bolívar (31). Fue campeón cinco veces en la liga doméstica (1984, 1998, 1999, Apertura 2005 y Clausura 2009), ya conoce de sobra el roce en las copas internacionales: jugó siete veces la Libertadores y por décima ocasión disputará la Copa Sudamericana. Actualmente ocupa el puesto número 110 en el ránking Conmebol. Y se apoya en tres pilares: el propio volante Moisés Villarroel, que lleva la cinta y es líder del equipo, además de ser clave en la zona de creación; el arquero Braulio Uraezaña y el delantero César Menacho, pieza fundamental en el ataque.
El equipo celeste es ofensivo y vistoso: procura la dinámica y la intensidad. Pone énfasis en la presión alta: los jugadores muerden apenas pierden la pelota. Y le da importancia a las transiciones rápidas; la idea es salir rápido de contra apenas se recuperó el balón. Claro, todo en el contexto del pobre nivel futbolístico de Bolivia a nivel continental, país que viene del sinsabor de quedar fuera del Mundial 2026 tras perder el repechaje final ante Irak, en Nuevo León, Monterrey.
Hoy se escribirá el primer capítulo oficial entre Blooming y River. La última vez que el conjunto millonario enfrentó a un club boliviano de visitante fue en 2023, durante la gestión de Martín Demichelis, que padeció una derrota por 3 a 1 contra The Strongest en La Paz.


