La victoria de Boca. Carlos Tevez le suma en la cancha más capítulos a su serie "Apache"

Boca le ganó a Aldosivi con goles de Tévez y Salvio
Boca le ganó a Aldosivi con goles de Tévez y Salvio Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri
Claudio Mauri
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18 de agosto de 2019  • 16:33

Boca tiene la cabeza en la Copa Libertadores, pero dispone de plantel para atender más de un frente. Por eso, para ganarle a Aldosivi y seguir enganchado entre los de arriba en los primeros compases de la Superliga, Gustavo Alfaro dispuso de una formación con jugadores que serían titulares en la mayoría del resto de los equipos, pero varios de ellos no estarán desde el comienzo el miércoles en Quito, ante Liga Universitaria, en la apertura de los cuartos de final. Repetirán titularidad Andrada, Izquierdoz, Marcone y, quizá, Mas. Otros guardaron energía durante largos minutos en el banco de los suplentes: MacAllister, Salvio, Zárate y Ábila.

Competitivo y ambicioso como es, Carlitos Tevez se sigue rebelando a su condición de jugador número 12, 13 o 14. Cuando asumió a principios de año, Alfaro quedó al principio preso de sus palabras, que ubicaban a Tevez como el emblema dentro de la cancha. Los partidos y las circunstancias, más las apariciones decisivas de Zárate, fueron relegando al Apache, le restaron minutos. Le tocó sumar también desde afuera, lo hizo con actitud positiva y compañerismo, sin contaminar el ambiente con egos desmedidos.

"Hay que demostrar siempre. Venimos de un golpe duro por lo de Almagro, pero estamos bien para el miércoles", dijo Tevez tras el partido, con una venda sobre la frente para cubrir un corte en un arco superciliar producido por un compañero en el festejo del gol.

El gol de Tevez

A pocos días de la presentación de la serie Apache, que relata su vida desde la niñez, Tevez quiere seguir sumando capítulos en la cancha. Anoche fue el mejor dentro de la producción discontinua de Boca, que intercaló prolongados baches con algunos ramalazos ofensivos nacidos de la categoría individual de unos pocos, sobre todo de Tevez, que en varios pasajes del primer tiempo tiró hacia adelante a un equipo estático.

Carlitos está muy bien, dentro y fuera de la cancha. Está ejerciendo un liderazgo espectacular. En la última práctica tuvo varias definiciones desviadas y le dije el domingo la metés
Gustavo Alfaro, entrenador de Boca

Por la Libertadores, el miércoles a Boca le esperan los 2800 metros de Quito y un adversario que ganó los cuatros partidos de local (Peñarol, Flamengo, San José y Olimpia). Además del desafío de resistir a la altura, Boca también tiene la demanda de estabilizar un funcionamiento, de pulir un estilo que por ahora oscila entre una dosis de pragmatismo y la jerarquía de algunas individualidades para desnivelar en los últimos 25 metros.

La furia de Toto Salvio

Sea porque la eliminación ante Almagro lo dejó helado, o porque la frialdad de la noche entumecía los músculos, lo cierto es que Boca tardó 25 minutos en activarse. En armar ataques sostenidos y profundos. En estar a tono con el aliento que bajaba de las tribunas. Como equipo, Boca era un susurro que le llevó un rato pegar un par de gritos para que Aldosivi saliera de la comodidad con que lo enfrentaba.

A partir de los 25 minutos llegó la ráfaga ofensiva, una percusión que tenía la firma del futbolista que más se esforzaba por sacar al partido de la abulia: Tevez. Un poco media-punta, otro tanto delantero, el Apache dispuso de libertad para conducir y abrir vías de ataque. Contagió por espíritu y determinación, se hizo guía para compensar la liviandad de Villa y el nerviosismo de Soldano, debutante con muy pocas prácticas con sus nuevos compañeros.

Antes de ponerse en ventaja, Boca encontró la resistencia de Pocrnjic, que tapó una entrada de Soldano y un remate de Izquierdoz cerca del área chica. En el medio de esas dos situaciones, el travesaño lo había salvado en un cabezazo de Alonso. El arquero de Aldosivi se quedó sin respuesta en un centro de Villa, con Mas en posición adelantada, y Tevez por detrás para tocar al gol. Boca coronaba diez minutos de un aluvión que no se insinuaba.

Tras la muy buena impresión que dejó en su estreno en La Plata por la Copa Argentina, De Rossi se presentó en el ámbito que es una de las razones por las que aceptó esta aventura: jugar en la Bombonera y sentir el fervoroso aliento de los hinchas. Vivir en primera persona lo que tantas veces le contaron otros jugadores argentinos en Italia.

Volcado sobre la izquierda, el italiano se repartió la mitad de la cancha con Marcone. Por su sector se enfrentó con otro veterano: Román Martínez. Queda la sensación de que Marcone y De Rossi se duplican, superponen funciones, uno sobra. La situación quedó disimulada por la jerarquía del exRoma, que se desprende para limpiar terreno con un pase o interpreta cuándo debe replegarse e ir a los pies del rival de una manera que levanta ovaciones entre los hinchas. En el doble pivote, a De Rossi le sobra un acompañante, no necesita un ladero tan cercano.

En el segundo tiempo, Boca se volvió a tomar otro largo recreo y Aldosivi se acercó, pero sin filo para lastimar. En la rueda de cambios, Boca sumó peso individual con Zárate, MacAllister y Salvio, que revalidó su buena relación con el gol (salvo el penal que desvió con Almagro) en el poco tiempo que lleva en Boca. Mientras el partido languidecía entre la impotencia de Aldosivi y la quietud local, Salvio tomó un largo envío desde atrás y dejó parado a Pocrnjic con un derechazo en el balcón del área. Así Boca selló el trámite de Aldosivi y pasa a enfrascarse en el expediente más engorroso de Quito por la Copa Libertadores.

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