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LA PAZ, Bolivia.- Tan exitoso fue 2003 para Boca, que el errático comienzo en esta temporada sorprende hasta al más incrédulo. Hace seis partidos que no gana. Juega mal, los adversarios lo superan. No es el de siempre, se siente inseguro, confundido. Ayer, en los 3600 metros sobre el nivel del mar -que no es un dato menor, pero no excluyente-, Boca continuó con un tropiezo el confundido comienzo de 2004, con la caída frente Bolívar por 3 a 1, en el debut del campeón en el Grupo 8 de la Copa Toyota Libertadores.
El último éxito xeneize fue el 11 de enero, un 3 a 1 ante Independiente, por el torneo de verano. Más de un mes pasó desde aquella victoria, todo un símbolo para la híbrida actualidad del conjunto de la Ribera. Hay más datos elocuentes, claro. En La Libertadores, apenas en dos ocasiones le habían marcado tres goles a Boca, dirigido por Carlos Bianchi: en 2000, por las semifinales, América de México le ganó 3 a 1; un año antes, por la primera rueda, Deportivo Cali lo superó por 3 a 0.
La derrota de ayer tiene atenuantes: la altura, por ejemplo, que fue asfixiante para el esquema conservador que dispuso el conjunto xeneize. La falta de puntería del capitán Burdisso, en el comienzo, que con el arco vacío elevó la pelota al cielo, en una definición increíble, que bien pudo cambiar el desarrollo del encuentro. Luego de ese remate, Boca fue un espectador de lujo. Cuando tuvo aire y cuando ya las piernas dijeron basta.
José Alfredo Castillo (el autor de los tres goles, el héroe de la noche), Roger Suárez y Gatti Ribeiro fueron imparables para toda la estructura defensiva de Boca. Por aquí, por allá, por arriba, por abajo, Bolívar fue superior y Boca desnudó sus fallas.
A los 17 minutos, Castillo marcó el primer gol, con un cabezazo entre tres defensores xeneizes. A los 34, Castillo definió con potencia, desde lejos, la pelota se desvió en el cuerpo de Schiavi, descolocó a Abbondanzieri y determinó el 2 a 0. Boca no reaccionaba, hasta que en el final del primer capítulo Caneo encontró un gol. Tevez fue el encargado del tiro libre, que encontró un cabezazo al pasar de Schiavi y la pelota le quedó servida al volante, que definió con potencia y agigantó la esperanza xeneize.
Pero duró poco. Castillo, otra vez de cabeza (la defensa fue lo peor de Boca), determinó el 3 a 1 final. Con Barros Schelotto e Iarley en el campo, Boca tampoco encontró el oxígeno del juego.
Ya las piernas no respondían. Boca se limitó a ocupar espacios con suficiente valentía, mientras Bolívar seguía en otro ritmo, corría en otra sintonía. Suárez descubría lujos (un jugador con clase), Ribeiro era imparable por el sector derecho y Castillo seguía expectante por un nuevo festejo.
Tan desorientado se siente en la derrota, que Boca no recordaba cuándo había sido su última caída en este torneo: fue por 1 a 0 ante Paysandú, en la Bombonera, por los octavos de final del año último. Después, ganó siete cotejos seguidos y se consagró.
Y fue otro golpe para Boca. Tan asociado al éxito estaba, que aún se sorprende con este comienzo de 2004 tan esquivo. Tan extraño.
LA PAZ, Bolivia.- Pasión, color, entusiasmo... Mucha expectación generó la presentación de Boca en tierra boliviana: cerca de 44.000 espectadores colmaron el estadio Hernando Siles en el debut copero del último campeón. Desde muy temprano, la ciudad se vio conmocionada por el público que se acercó a las boleterías para comprar su entrada. Incluso, muchos pasaron la noche en las veredas del estadio para conseguir su ticket. Aunque en poco más de tres horas ya no quedaba ni una entrada disponible. Y la reventa estuvo a la orden del día.
El centro de la ciudad se superpobló de automóviles y también de algunas camisetas xeneizes. Claro que el celeste de Bolívar tiñó las tribunas, en forma total; los visitantes, con unos 700 hinchas con camisetas y banderas de Boca, ocuparon un sector en un codo del estadio. Y al final con los tres goles de Castillo y la victoria sobre el equipo de Bianchi, la fiesta de Bolívar fue completa.


