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Es el equipo de la Ribera. "Dale Boooo y dale Booooo. Dale Boca, dale Boooo", le gritan sus hinchas. Sin embargo, River no va a jugar el superclásico. Será, en realidad, el partido del morbo. Al menos, para los maliciosos. El equipo millonario va a chocar contra Boca, sí. Pero es otro. Un querible conjunto correntino. Una humilde formación asombrada por el efecto River. No es ingenuo: su nombre es Boca Unidos. Y entiende el contexto: el pequeño estadio de Huracán Corrientes para 13.000 personas va a estar repleto. Es el nombre... y algo más. La traumática travesía de River por la B Nacional tendrá una estación sugerente: Boca Unidos. Una pequeña versión del coloso de la Bombonera. Que, en realidad, no tienen nada, pero nada que ver. Boca es el club más popular de nuestro medio y Boca Unidos es... una esperanza en marcha. Que desde agosto de 2009 se nutre de su primavera: subsiste en la primera B Nacional, una imagen de lo mejor de su historia. Fundado el 27 de julio de 1927 por un grupo de jóvenes que solían sentarse en una de las bocas de tormenta de desagües de Cambá Cuá ("cueva de negros", según la explicación literal del guaraní). De allí surgió su nombre: por la boca de tormenta y la unión de un grupo de purretes. Nada que ver con aquel barco sueco. Nada que ver con el azul y oro (el suyo es rojo y amarillo). Se llama Boca, también. Eso sí...
Hoy vive a la vera del río Paraná, en donde está la sede social. No es el club más popular de la zona. Lo supera Mandiyú, en sus dos versiones, Deportivo (juega en la liga local) y Textil (surgido de las cenizas de su precursor; actúa en el Argentino B). Y lucha por el surgimiento contra Huracán. Aquel viejo y querido Mandiyú marcó una época en el fútbol de primera, en los años ochenta y noventa. Y el Globo local también dio el gran salto (1996/97). Hoy, sin embargo, Boca Unidos los mira desde el cielo.
Un grande del fútbol argentino y de River, Leopoldo Luque, vistió la camiseta de Boca. La de Boca Unidos, claro. A mediados de los años ochenta, cuando perdió un partido decisivo ante Unión de General Pinedo del entonces llamado torneo Regional. La provincia respira el fútbol que brinda el aire de Boca Unidos. Pero no tiene una pelota de fútbol en la cabeza el correntino típico: el básquetbol compite a lo grande. Regatas Corrientes y San Martín luchan en lo alto de la Liga Nacional.
En el interior se repite la misma novela: los gobiernos provinciales respaldan el presente del club que es el orgullo local. "Arriba Corrientes" y la Lotería de Corrientes auspician su camiseta. También, Ersa Transportes, el vehículo que los lleva y los trae. Sin embargo, perdió el rumbo hace unos días. Cayó en la última fecha contra el limitadísimo Guillermo Brown, de Puerto Madryn, y quedó a cinco puntos de Instituto. Y a cuatro de River. Peor fue la travesía. "Viajamos 43 horas en micro de Corrientes a Madryn y la vuelta. Tremendo", contó el DT Marini.
En eso, claro, tampoco se parece al otro Boca. River lo sabe, si recuerda los maléficos afiches callejeros luego del gran colapso. Aunque debe comprender el morbo: River va a jugar contra Boca. El Unidos y en la B Nacional.
LO MEJOR
LO PEOR
6.000.000 de pesos es el presupuesto anual que le aporta la gobernación
LA FRASE
"Nunca pensamos en irnos de Corrientes. Con River vamos a jugar acá. Significa mucho para nosotros y para la provincia. Hay que hacerlo sentir visitante"
Luis Medero (uno de los entrenadores)


