Borghi: "Hace un tiempo dije que la Argentina no merecía ir al Mundial y me dijeron ¿Cómo?"

El DT y ahora comentarista de TV considera que la clasificación taparía lo que se hizo mal en nuestro fútbol; del partido ante Chile, expresó: “Ya no hay la diferencia que existía históricamente”
Claudio Mauri
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22 de marzo de 2017  

Claudio Borghi, siempre picante
Claudio Borghi, siempre picante

Claudio Borghi invita a tomar asiento bajo una sombrilla en el solárium del hotel del microcentro porteño en que se aloja. Más que para disfrutar de un mediodía luminoso y templado, el integrante del plantel argentino campeón del mundo en México 1986 lo hace para disponer de un espacio abierto en el que pueda fumar los tres cigarrillos que consumirá durante la entrevista con La Nacion.

Borghi (52 años) está más delgado en comparación con la silueta que se recuerda de su último paso como director técnico de Argentinos. La pérdida de kilos llegó de manera forzosa: “Me hice el pendejo, me puse a andar en moto estando de vacaciones en Pucón. No me parecía difícil hasta que quise subir un cerro. Lo subí y bajé sin problemas la primera vez. En la segunda lo hice a una velocidad como si manejara motos desde hace mucho tiempo y me caí. El neumático me quemó el tobillo y se me complicó porque tengo principio de diabetes. Tuve que controlarme, bajar de peso, dejar de comer algunas cosas que te hacen mal. Hasta ese momento no tenía un cuidado muy grande. La herida tardó en cicatrizar y está el riesgo de una infección por la tierra que se me pegó en la caída. Hubo que hacer una limpieza profunda, te pasan un suero con un cepillito. Es doloroso. Me llevó mi hijo a hacer las curaciones y me dijo: Papá, nunca te había visto llorar. Costó mucho”.

Siempre que el fútbol no lo lleve a otro lugar del mundo, el Bichi pasa sus días en Santiago, Chile, donde está radicado desde hace 24 años. Momentáneamente, cambió el buzo de entrenador –su última experiencia fue el año pasado en Liga de Quito–por una chomba con el logo de Fox-Chile. “Hace cinco meses que soy comentarista. Me lo ofrecieron, probé, fui bien evaluado. Participo en cuatro programas: Fox Radio, Nunca es tarde y comento partidos de la selección de Chile y la Copa Libertadores. Tengo contrato hasta junio, después veré que es lo que hago”.

–En Chile criticaste el nivel de los comentaristas de fútbol y ahora sos parte de ese medio. ¿Elevaste el nivel de debate?

–De fútbol no se habla en los programas, no conviene hablar mucho de fútbol. Hay mucha gente que no sabe hablar de fútbol. Yo comento fútbol, lo que está pasando en la cancha. Mi ánimo no es el de destruir ni criticar a nadie. Si alguien está jugando mal lo voy a decir, pero trato de dar la fórmula para que ese futbolista mejore. Yo no soy periodista, sólo comentarista.

–¿No pensás en volver a dirigir?

–Tuve posibilidades, pero estoy en un momento de mi vida en el que no quiero dejar a mi familia para irme a China, Qatar, Japón, Emiratos Árabes. No entiendo que Manuel Pellegrini se haya ido a China. Mis hijos están terminando la carrera universitaria y no quiero dejarlos solos. Con Fox tengo contrato hasta junio, después veré qué hago. Tengo cierta nostalgia por la dirección técnica, pero la ventaja de lo que hago ahora es que veo mucho fútbol. Me hace estudiar fútbol porque cuando hablo quiero hacerlo con propiedad. Trato de aprender todo lo que puedo. Esta función te tiene muy al tanto de todo lo que pasa en el mundo. Lo de comentarista me lleva más tiempo del que pensaba, sobre todo en el exterior. Hay que hacer móviles, recorrer lugares. Es un grupo grande de gente que anda junta.

–Y de lo que estás viendo, ¿qué es lo que más te gusta?

–Las competencias europeas siguen siendo muy interesantes, más que las sudamericanas. Esta Copa Libertadores es de muy bajo nivel hasta ahora, no se juega bien. Algunos países no están cumpliendo las expectativas. Uno pensaba que Colo Colo y San Lorenzo podían hacer una buena Copa, y sin embargo no está ocurriendo. Es llamativo, porque algunos países perdieron nivel futbolístico.

–Bauza dijo que si la Argentina le gana a Chile y empata con Bolivia va al Mundial, que será una fecha determinante. ¿Lo ves así?

–Está compleja la clasificación. No me gusta mucho hacer pronósticos, pero lo que tiene que hacer la Argentina es lo que hizo siempre: jugar bien en todos lados y ganar en todos lados. A lo mejor empata con Chile y gana en Bolivia. Acá hay un mito importante: lo que significa la altura para los argentinos, que se conforman con un empate ante un rival que no es potencia. Se preocupan más por el ambiente que por el adversario.

–¿Ves un favorito para el partido de mañana?

–No me gustaría aventurarme con un resultado. Antiguamente había mucha diferencia entre la Argentina y Chile, ya no la hay. Después de todo lo que pasó últimamente con los seleccionados es difícil decir quién puede ganar. En Chile no juega Vidal (sancionado), Medel, Alexis y Fuenzalida están con problemas físicos. Tampoco estará Marcelo Díaz, que es el jugador que le da orden en el medio campo. Pizzi no tiene un reemplazante de esas características, no sabemos si Chile tendrá el mismo funcionamiento. En la Argentina habrá que ver cómo se acomoda Rojo de zaguero central después de ocupar tanto tiempo el lateral. A él le gusta proyectarse.

–¿Chile rompió algún complejo que pudo tener a nivel seleccionado con la Argentina a partir de las dos finales ganadas por la Copa América?

–A Chile le vino muy bien, le dio una cuota de confianza extraordinaria. El primer partido por eliminatorias que le gana a la Argentina fue cuando a Chile la dirigía Bielsa. El gol lo hizo Orellana, a quien desde entonces le pusieron de apodo el “Histórico” por el valor que tuvo ese gol. Ellos tienen mucho respeto por la Argentina y Brasil. Ahora les queda romper el mito de ganarle a la Argentina de visitante. Hay que ver cómo repercuten esas dos finales en la Argentina, si bien para mí la Copa América no es tan importante. Este jueves, la Argentina está más obligada y presionada que Chile.

–Bauza dijo que “Chile es jodido, que los de arriba son buenos, por fuera te llegan…”

–Es un rival complicado Chile, tiene variantes. Lo de jugar por afuera es verdad. Chile pone delanteros, pero ningún nueve fijo. Fuenzalida, Beausejour y Alexis van por afuera, y al no tener un N° 9 de referencia te pican en diagonal. Un central que no tiene a un 9 fijo a veces se complica, empieza a correr para atrás antes de tiempo porque no tiene a quién marcar. Chile lo hizo bien con Alexis y Vargas.

–Hace poco dijiste que Alexis Sánchez no está en el nivel del sancionado Arturo Vidal. ¿Cuánto pierde Chile con su ausencia?

–Son dos jugadores en puestos diferentes. Si me preguntan cuál es el mejor, digo Vidal. Mi ejemplo fue: Vidal está en un planeta deportivo y Alexis va en camino hacia ese planeta, pero no sé si va a llegar. Estamos hablando de los mejores del mundo; obviamente que Alexis no es malo. Es lo mismo que comparar a Messi con Dybala. Juegan muy bien los dos, pero uno está en un nivel superior. Vidal hoy es el mejor futbolista de Chile, eso es innegable. Aunque contra la Argentina va a perder más con la ausencia de Díaz, que es el que sale con la pelota, el que da claridad al juego, el que permite que otros volantes se tomen libertades.

–Vuelve un creativo como Valdivia.

–Es un gran jugador, de los mejores que dirigí, pero está en un fútbol poco competitivo (Emiratos Árabes Unidos). La última vez que fue convocado tuvo problemas físicos por eso. No hay otro jugador como Valdivia en Chile, pero no sé si aguanta 90 minutos.

–¿Notas muchos cambios de rendimiento y estilo de Sampaoli a Pizzi?

–Ninguno. La única diferencia que advierto es que a Pizzi le gusta más la tenencia de balón que la verticalidad. Llega más lento al arco rival. Los jugadores son los mismos, en Chile hace 10 años que hay poca rotación. Preocupa que no haya jugadores nuevos que puedan integrarse. Sacás a uno o dos y la estructura se resiente demasiado. Hay ocho jugadores del medio local que en nivel están muy lejos de los que se desempeñan en Europa.

–¿Que Claudio Bravo haya perdido la titularidad en la Premier League lo puede afectar?

–Bravo tiene el récord de presencias como arquero en Chile, con más de 100 partidos. Nunca había perdido el puesto en el equipo que estaba jugando. Esta será la primera vez. En Inglaterra se lo vio un poco temeroso con los pies, lo cual es su mayor virtud. Eso me hace pensar que puede tener algún problema de confianza, de inseguridad. Es un gran arquero, pero habrá que ver cómo reacciona. A veces la confianza es más importante que las condiciones.

–¿Imaginabas una campaña tan irregular de la Argentina en las eliminatorias? ¿Cuánto creés que la afectó el cambio de director técnico?

–En el fútbol argentino hay un descalabro muy grande en todos los órdenes, poco entendible, pero que en la Argentina parece normal. Yo hace un tiempo dije que la Argentina no merecía ir al Mundial y muchos me dijeron “¿cómo?”. A veces lo inmediato tapa lo importante, que en este caso pasa por una normalización de la AFA, y que como consecuencia se consiga la clasificación. Pero no clasificarse al Mundial para tapar todas las cagadas. ¿Cuándo se vio que la Argentina no tenga jugadores para ir a los Juegos Olímpicos, como le paso al Vasquito Olarticoechea? Es una locura. Ojalá se clasifique al Mundial, pero se van a olvidar de todo lo que pasó, algo típico en la Argentina. Lo digo como argentino: acá nos acostumbramos a todo lo malo que pasa. Entonces, en el próximo período van a decir “viste que trabajamos mal, pero nos clasificamos igual. Sigamos así”. El país funciona así. Se vive en un desorden general y después se quieren tener buenos resultados.

–¿Qué fortalezas y debilidades le ves a la Argentina?

–La cantidad y calidad de jugadores es envidiable. Si no te juega Higuaín, está el el Kun Agüero. Están Messi, Dybala, Di María… Tenés un universo de jugadores enorme, con el que no cuentan otros países, salvo Brasil. De esa abundancia debería sacar más resultado, ser mejor que la mayoría. Pero este es un deporte colectivo y cuesta ver que la selección es un equipo. El Patón tiene un estilo, quizá no es de los técnicos más (piensa unos segundos) líricos, pero él viene por sobre todas las cosas a cumplir el objetivo de la clasificación. Como técnico y persona tiene ventajas: es respetado, un tipo íntegro. Quizá no tenga el respaldo de toda la gente del fútbol en cuanto al gusto, pero va a sacar resultados.

–¿Por qué no te fue del todo bien cuando estuviste en el seleccionado de Chile?

–Me fue bien en la primera parte. Estábamos primeros en las eliminatorias y me expulsan en Venezuela por un grito racista. El árbitro entendió que yo le había dicho “mono de mierda”, pero no había sido yo. Fue un jugador que estaba en el banco. Me suspendieron por cinco fechas, no dieron resultado las apelaciones que hicimos. Estuve cinco partidos sin entrar en la cancha ni en el vestuario. Y bueno, empezó la irregularidad: ganamos, perdemos, ganamos, perdemos… Se hizo insostenible. Por contrato yo no podía renunciar, me echaron y asumió Sampaoli. En el camino tuve muchos inconvenientes. En un principio estaban todos de acuerdo en que fuera el entrenador, pero después surgieron grupos opositores. Sufrí muchas críticas, merecidas e inmerecidas. En un momento dije ésto no funciona, me tengo que rajar. Después vino Sampaoli, sacó los mismos puntos que yo y se clasificaron al Mundial.

A dos toques

Argentinos

“Mi primer paso fue muy bueno, fuimos campeones. En el segundo, muchos me preguntaban para qué volvía, si sabía que se iba al descenso. Yo no puedo estar en un lugar que quiero sólo cuando me conviene. Mi segunda vuelta fue un error completo, pero no estoy arrepentido, fui muy consciente”.

Boca

“Fue muy especial. Hice un magisterio de entrenador de seis meses. Los hinchas de Boca te hablan del mundo-Boca. Y vos decís: ¿mundo Boca? Cuando estás afuera pensás que ese mundo no existe, pero adentro te das cuenta de que es grande. Es el único club del mundo en el que la prensa llega antes que vos. Hay cámaras en todos lados, no hay secretos”.

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