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TANDIL.- Bajó de la habitación del tercer piso al lobby del hotel Libertador. Se sentó, pidió un cortado y charló con LA NACION de todo lo malo que le tocó vivir en los últimos meses en Independiente. El destino quiso que se sume a Arsenal, el equipo de su amigo Jorge Burruchaga.
"Empiezo una nueva etapa. Arsenal es un club muy familiar, con jugadores de mucha humildad. Hay un grupo bárbaro. Y me recibieron muy bien", cuenta José Luis Calderón, a los 33 años, con mucho alivio.
-Con Burruchaga jugaron juntos en Independiente, en 1996. ¿Cómo es ser dirigido por un ex compañero?
-Hicimos una gran amistad que no tiene que interferir en lo laboral. A la hora de trabajar cada uno hace lo suyo; pienso aportar mi granito de arena para darle lo mejor a Arsenal. Estoy acá por un pedido de él, cuando tuve una oferta del fútbol argentino y dos de México, pero decidí optar por Arsenal.
-¿Por qué?
-A Burruchaga le había dado mi palabra. Además, no quería irme del país con otra imagen por lo que pasó en Independiente.
-Cuando volviste de México en julio último, ¿imaginabas que en enero de 2004 podías estar en Tandil haciendo la pretemporada con Arsenal?
-Mis expectativas eran jugar bien y hacer muchos goles en Independiente, pero no tuve la oportunidad de jugar.
-¿Eso fue lo que pasó?
-Es la verdad, no jugué. Jugaron todos menos yo. No sé lo qué pasó. Lo cierto es que yo estuve sin jugar seis meses en Independiente; así y todo tuve ofertas. Eso quiere decir que valgo y que hay gente que sigue confiando en mí.
-¿Por qué no jugaste en Independiente?
-Eso te lo pueden explicar Ruggeri, los dirigentes y Chiche Sosa. No llegué a jugar ni si quiera tres partidos seguidos. Fue mentira que no estaba bien físicamente. No descanso nunca y me entreno hasta en las vacaciones.
-Se dijo que no era un buen grupo aquel plantel…
-Particularmente, me sentí muy cómodo con mis compañeros, tuve buena relación con todos. Lo que sí me preocupó es que no alcancé nunca a entender por qué jugaron todos menos yo. Si vos me decís que los dos puntas que eran titulares rindieron, bueno, bárbaro. Pero no pasó y el equipo tampoco tuvo llegada para que Caggiano, Marioni, Castillo y Giménez convirtiesen.
-¿Nunca te dieron una explicación?
-Tampoco la pedí. Lo que me deja contento es que Chiche Sosa y el presidente (por Andrés Ducatenzeiler) dijeron que conmigo se equivocaron y que soy un excelente profesional. Igual, pienso que no me llevaron porque me querían, sino por otra cosa.
-¿Qué cosa?
-Quizá se enteraron de que yo tenía todo arreglado con otro equipo.
-¿Ese equipo era Racing?
-(sonríe) No sé…
-¿Por qué no funcionó Ruggeri?
-Se le cuestionó que nunca formó un mismo equipo. Y eso le sacaba confianza al jugador.
-¿Y ustedes no hablaron con él para explicarle eso?
-Sí, se habló. Ruggeri escuchó a todo el mundo, pero después siguió con la de él.
-¿Y con Chiche Sosa?
-El grupo no estaba convencido de lo que el técnico quería, nunca lo entendió.
-¿Cómo quedó tu relación con los hinchas?
-Muy bien, tienen un respeto y un cariño muy grande hacia mí. En la calle me preguntaban por qué no jugaba.
-¿Volverías a los Rojos?
-No, es un ciclo cumplido. Me encantaría volver, pero no puedo. No quiero tampoco. Lo que yo viví en estos seis meses no lo viviría nadie. Nadie lo aguantaría. Sin embargo, yo sé lo que soporté y tiré para adelante. Yo me fui en paz de Independiente, pero viví cosas muy feas.
-¿Cómo cuáles?
-Eso me lo guardo. Lo único que digo es que en Independiente no me respetaron.
-¿Qué delantero te gusta del fútbol argentino?
-Ernesto Farías. Es importantísimo para cualquier equipo.
-¿Por encima de Tevez y Cavenaghi?
-Es fácil hacer goles en Boca y en River. Yo los pondría a Tevez y a Cavenaghi en Estudiantes, a ver si hacen lo mismo que hizo Farías. Las camisetas de Boca y River pesan, pero los dos atacan 20 veces por partido y ante la duda, te la cobran a favor. Estudiantes ataca cuatro, tres, dos, y a veces una por partido.
-¿Ves a la selección?
-Sí. Me gusta el estilo. Creo que es demasiado castigada. Lo que pasa es que la eliminación en Japón nos marcó a todos, fue un golpe durísimo.
-¿Qué opinás de Bielsa?
-No es fácil ser el DT del seleccionado. Si en un equipo te cuestionan imaginate en la selección, que tenés que conformar a todo un país.
-¿Te arrepentiste por la pelea que tuviste con Bielsa en la Copa América de 1999?
-No, no me arrepiento para nada. Las cosas que hago, bien, mal, regular, ya las hice. Sí me dejó muy tranquilo.
-¿Después del Mundial lo hubieras respaldado?
-Sí, yo le hubiera dicho que siga también. Es un técnico que trabaja y que estudia los partidos. Para mí está bien que se le haya dado la chance de seguir.
-Tiene otro valor que lo digas vos, después de las diferencias que tuvieron.
-Yo tuve un enfrentamiento con él, pero reconozco sus virtudes. No tengo por qué decir "es mala persona, es esto, lo otro". No, se equivoca como todos, pero tiene cosas muy buenas. Para mí, lo que hizo conmigo estuvo mal, para él estuvo bien. ¿Quién tiene la verdad? Yo duermo tranquilo y él seguro que también.
-¿Cuántos goles prometés en Arsenal?
-No, no sé. Nunca me conformo. Si hago 20 goles me voy mal porque no hice 21. Vamos a ver...

