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Esteban Cambiasso parece tener una madurez mucho más desarrollada de lo que podrían marcar sus 20 años. Ayudado, como lo reconoce él, por la vasta experiencia acumulada, se asentó con seguridad en un volcán, como lo es River hoy.
Fuera de la entrevista tiene muy claro lo que significa para la gente ser un ídolo y firma cuanto autógrafo le pidan; durante el mano a mano, mira a los ojos, seguro de lo que dice, buscando siempre la frase adecuada.
-No llegaste justo cuando River es un paraíso...
-Nosotros tenemos que estar bien con el cuerpo técnico. El club está en un proceso electoral, pero no nos tenemos que meter.
-¿Es distinto llegar en un momento así?
-Para mí es similar. La obligación está siempre.
-¿Sabés que no se cumplió con la expectativa de la gente?
-Sí, pero de un día para el otro no se producen milagros. Esto sigue un cauce normal, no hay que alarmarse. Es díficil que un equipo rinda a pleno cuando viene de hacer una pretemporada y se suman jugadores a último momento, como en mi caso. Lo importante es que se note la mejoría, como de Gremio a Palmeiras.
-Más allá de tu juventud da la sensación de que no te pesan las obligaciones.
-Mucho no me gusta hablar de mí, no me gusta venderme, prefiero demostrar eso en la cancha. Tuve la suerte de tener compromisos importantes desde chico, jugar mundiales, cosas que me sirvieron mucho. Ojalá acá también pueda jugar con soltura y ayudar a River a ganar campeonatos.
-¿Cambió tu papel de Independiente a River?
-Sí, en Independiente, por algunos inconvenientes, me transformé en el capitán del equipo y en River pasé a ser uno más para luchar un lugar.
-¿Te cuesta adaptarte?
-Yo sé que lo que me está pasando acá es lo más normal. Lo anormal era que a los veinte años, con Gaby (Milito) fuéramos los referentes, el capitán y subcapitán de un equipo de la magnitud de Independiente.
-¿River y Boca son los únicos que se mantienen "normales"?
-En cierta forma sí, pero está claro que no son lo que eran hace unos años. El promedio de edad bajó bastante. Tal vez hay jugadores muy grandes, pero de la camada de 27 o 28 años no hay.
-Esto tiene que ver con cuestiones económicas.
-El fútbol es una isla en el país. En la Argentina bajó mucho la exportación de las materias que produce, pero el fútbol lo sigue haciendo como siempre. Saviola se fue en 26 millones, antes se fueron otros, la televisación se compra para todo el mundo. El fútbol sigue produciendo, genera dinero y en otros aspectos no se da. Así, el negocio seguirá funcionando. Lo que pasa es que no da para todos. Y lo más triste es que se baja lo que gana el jugador y no las comisiones, que parecen intocables.
-¿Dónde está la falla?
-En los que conducen. Quién me puede explicar, con lo que vendió Argentinos, que no tenga un peso. Y hay veinte mil ejemplos similares. Con jugadores bien vendidos, no como ahora que necesita vender a Insúa (Federico) por un precio bajísimo. Fallan los conductores, los que manejaron ese dinero.
-¿Te gustaría ocupar el lugar de Valdano en Real Madrid para cambiar las cosas?
-No lo pensé, es un caso atípico. Hay pocos clubes con esa estructura. Me gustaría ser director técnico.
-¿Elegirías jugadores líricos?
-Primero habría que ver qué querés decir con eso.
-No querer ganar a cualquier costo. Es la sensación que uno tiene de vos como futbolista.
-Hay momentos para todo en un partido. A mí no me interesa que un jugador sea lírico o como quieras decirle, me importa que sea inteligente, que es lo más complicado de encontrar. Que sepa en qué momento y en qué lugar se pueden hacer las cosas que se deben. De estos jugadores hay, lo que pasa es que en cuanto aparecen se van, pero hay muchos.
El Cuchu es un eterno agradecido de los seleccionados juveniles y del cuerpo técnico que lo dirigió durante los años en que integró el conjunto nacional:
"Creo que lo que más ayuda es la selección juvenil. Te hace crecer muchísimo, porque es muy diferente que jugar en las inferiores.
"No es sólo jugar un campeonato, es todo un proceso. Yo estuve como seis años en los juveniles, viví muchas cosas con ese cuerpo técnico (el de José Pekerman) y te hace crecer. Sus integrantes te corrigen no sólo en lo táctico, sino también en cualquier otra cuestión que surja.
"Jugar en los juveniles sirve para perderle el miedo a la camiseta. Tuve la suerte de jugar en casi todas las categorías y se siente diferente a cualquier club, así sea el mejor del mundo."
Cambiasso es joven y ya sabe lo que es estar en la selección mayor, aunque reconoce que será complicado jugar el Mundial.
"Es muy difícil entrar en la selección, porque se formó un grupo bárbaro. Están haciendo unas eliminatorias excelentes y, casi seguro, todos los que forman la base estarán en el Mundial.
"No lo siento como una pequeña deuda, tengo veinte años, nada más. Estuve y quiero estar siempre, pero hay jugadores de muchísimo nivel y más grandes que yo, que están consolidados. Haber estado nominado para la Copa América es una lucecita de esperanza para integrar la selección en el futuro.
"Soy consciente de que la única posibilidad es rompiéndola en River. La selección te exige un 120 por ciento."


