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Hay un antes y un después en la carrera de Gustavo Campagnuolo que podrían reflejarse en los 50 puntos que le surcan la cabeza, desde la frente hasta detrás de una oreja. O en una fecha, el 7 de octubre último, cuando chocó su cabeza con la de su compañero Antonio Sancho, durante una práctica. "Pasé por un trance complicado, pero siempre supe que iba a volver a jugar. Hasta yo me sorprendí cuando los médicos me dijeron que en tres meses iba a volver a atajar", comentó el arquero argentino de Tigres, desde Monterrey, en una charla telefónica con LA NACION.
Cuatro meses de recuperación lo alejaron del fútbol por un lapso menor que el que demanda, por ejemplo, una rehabilitación por una rotura de ligamentos en una rodilla. La gravedad pasó por el tipo de lesión que sufrió el ex guardavallas de San Lorenzo y Racing. "Tuve una fractura de cráneo y se me rompió una arteria. Los médicos me explicaron que Sancho me golpeó con la parte más dura de su cabeza, ubicada detrás del cráneo, sobre la parte más débil de la mía, en la sien. El [por Sancho] igual se revolcaba del dolor y también tuvieron que hacerle estudios. Del momento no me acuerdo mucho; cuando llegué al vestuario se me empezó a alterar el pulso, la frecuencia cardíaca. Lo fundamental de estos casos es una rápida atención e internación. Si pasaba más de una hora sin que me cauterizaran la arteria me moría, porque se me formaba un coágulo en el cerebro", expresó Campagnuolo, de 31 años, rival de esta noche de Banfield por la Copa Toyota Libertadores.
Como ocurre con las circunstancias dramáticas que se resuelven favorablemente, Campagnuolo ahora se ríe de sí mismo: "Me colocaron dos monedas de titanio. Tengo que andar con cuidado en los aeropuertos con los detectores de metales... No, no. Realmente me siento muy bien porque no quedaron secuelas y tampoco debo tomar recaudos especiales. Al hacerse el callo de la herida el lado derecho me quedó más duro que el izquierdo. Desde que me internaron no sentí más nada; la que más sufrió fue mi familia".
-¿Cómo fue la vuelta a la actividad?
-A los 16 días ya estaba trotando con mis compañeros. Sólo tuve que tener el cuidado de no golpearme la cabeza con nada durante un mes y medio.
-Hace un mes reapareciste ante Alianza Lima. Atajás en la Copa Libertadores, pero no lo hacés en el torneo mexicano.
-Sí, es una decisión del técnico. Yo me dediqué a ponerme bien. Es lógico que al principio uno quiere volver de a poco, pero una vez que ves que respondés, querés jugar siempre, y más tratándose de un arquero, que no necesita recambio. Se me complica jugar sólo en la Libertadores.
-¿Y no lo hablaste con el técnico [Leonardo Alvarez]?
-No; hablo poco y nada. No sé qué pensará él.
-Es la primera vez que Tigres participa en la Copa Libertadores. ¿Qué expectativas hay?
-En realidad, acá no son muy conscientes ni están acostumbrados a la Copa Libertadores, aunque saben lo que representa. Toman nota cuando ven un caso como el de Once Caldas.
-¿Y el público responde?
-Sí, la gente aquí es muy futbolera. Cuando el equipo anda mal, van 25.000 personas. Y cuando viene bien, se juntan 40.000 hinchas.
-¿Qué clase de club es Tigres?
-Está bien ordenado y gestionado por Xemex, que es la cementera N° 1 de México. Eso le da poderío económico para realizar contrataciones. Tengo entendido que la Liga de México es la 4a. o 5a. entre las que más pagan en el mundo. Antes traían a los extranjeros de 30 años o más; ahora contratan a figuras más jóvenes.
-Dirigidos por Pumpido, el año último fueron subcampeones de la Liga. ¿Con el actual técnico cambió el estilo del equipo?
-No, no varió mucho. Está Sixto Peralta, que el otro día jugó de enganche, por detrás de Silvera y Gaitán. Acá, cualquiera le gana a cualquiera. Siempre se intenta jugar y ser ofensivo; a veces es una virtud y en otras es un defecto. Fijate lo que cuidamos la pelota que yo ante Alianza Lima nunca tuve que reventar la pelota.
-¿Y eso, de alguna manera, los hace inocentes?
-No sé cómo llamarlo. Es importante saber cuándo se puede salir jugando y cuándo no. De Banfield, por ejemplo, no conversamos nada con el técnico. Yo los vi contra Alianza Lima y me pareció que son complicados con la pelota detenida. Banfield también es la primera vez que participa en la Libertadores, pero seguramente tiene un entorno y un manejo más copero que nosotros.



