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Pocas cosas más complejas debe de haber en el fútbol que tratar de encasillar la trayectoria de Claudio Paul Caniggia. Una carrera trazada por los extremos de luces y sombras, de notoriedad y ostracismo, de caídas y resurrecciones. Todo con su correlato de impacto público, porque su perfil excede al de un futbolista convencional, por esos rasgos que parecen asociarlo con la juventud eterna: la estampa flaca y fibrosa, el look Versace en la indumentaria, la melena cuidadamente desprolija.
Pero Caniggia cumplió 34 años en enero y en diciembre próximo acumulará 16 en primera. La veteranía futbolística lo encuentra con un esplendor incipiente en el Glasgow Rangers, al que llegó en junio último. Siete goles en igual cantidad de partidos, entre amistosos, Liga escocesa y Copa de Campeones, lo predisponen para una charla telefónica animada desde un hotel de Glasgow.
-Tuviste un muy buen arranque.
-Estoy contento de estar acá. Me siento muy bien, porque hacía como dos o tres años que no podía realizar una pretemporada con un equipo. A Glasgow llegué con tiempo, pude prepararme con el plantel y jugar los amistosos.
-Está claro que te salió bien la apuesta anterior por el Dundee Football Club.
-Sí, me sirvió para mostrarme. Venía de jugar muy poco durante un año en el Atalanta y en Dundee pude trabajar tranquilo. Es un equipo chico que hacía un montón que no quedaba dentro de los seis primeros en la Liga. Me eligieron el segundo mejor futbolista de la Liga, detrás del sueco Henrik Larsson (Celtic). Quería demostrar que no venía de última. Soy consciente de que esto no es Italia ni España, pero a mí me vino bien porque tuve continuidad. Muchos pensaban que estaba terminado, que venía de última..., que no podía volver a jugar en gran nivel.
-¿Era como un desafío personal?
-Para mí es motivante vivir este presente a los 34 años, tras dos temporadas sin jugar casi nada. No era fácil, pero igual no me conformaba con quedarme en un equipo chico.
-¿El Caniggia actual es el que conoce el hincha argentino?
-El mismo de siempre.
-¿Con la misma velocidad?
-Y..., ahí, cerca. Se pierde un poco de velocidad. Está claro que a los 20 años era más rápido, pero hasta los que son velocistas en los 100 metros pierden un poco de velocidad. Estoy muy bien físicamente. Gané en otras cosas..., en ubicación, en saber moverme por todo el frente de ataque.
-A la Argentina volvieron Basualdo, Comizzo, Acosta.
(Interrumpe) -¿Todos ésos volvieron?... Mirá vos, no sabía nada.
-Sí, iba a que son todos futbolistas de más de 30 años. ¿A vos no te tentaron o no pensaste en pegar la vuelta?
-Para mí, en la Argentina, sólo hay dos equipos y a ninguno puedo volver. A River es difícil porque estuve en Boca, y a Boca es imposible mientres esté (Mauricio) Macri. Tengo dos años de contrato. Por ahora no me entusiama regresar. Después de los 36, no sé.
-¿No tuviste más contacto con Macri?
-No, ¿qué voy a hablar? Está todo en juicio por la plata que me deben; creo que falta poco para que salga la sentencia.
-¿Qué pensás cuando te enterás de los problemas económicos del fútbol argentino?
-El fútbol depende de lo que pasa en el país. La gente tiene muchos problemas... Y encima el fútbol está manejado por malos dirigentes. ¿Cómo puede ser que algunos clubes grandes no tengan una moneda con todos los jugadores que vendieron?
-Tu carrera es muy particular: estuviste tres años inactivo por el doping positivo y la época en que no tenías club.
-Sí, son los únicos puntos negativos. Pero siempre me cuidé y me mantuve bien físicamente. Quisiera ver a otro, con tanto tiempo sin jugar, si se mantiene en el alto nivel.
-¿Con qué cosas seguís disfrutando?
- Cuando estoy bien me divierto en una cancha. El día en que no pueda pasar a mi marcador y me dé lo mismo ganar o perder, será el el momento de dejar. Me divierte más seguir haciendo buenas jugadas que un gol.
-¿Y cuáles te tienen cansado?
-Y... no es un ambiente fácil, pero uno se acostumbra. Conocí cosas peores.
-Para un adorador del sol como vos no será fácil vivir en una ciudad gris como Glasgow.
-No, pero hace rato que no tomo sol... Lo hacía cuando tenía 20 años. No es fácil vivir aquí; llueve mucho. Es difícil para un latino no ver el sol. Pero estoy acostumbrado; aparte, la gente me trata muy bien.
Claudio Caniggia utiliza la camiseta 7 –número distintivo en su campaña– en el Glasgow Rangers. De sus 7 goles, tres fueron en partidos oficiales: uno al Aberdeen, en el comienzo de la Liga Escocesa, y dos anteayer al Maribor, por la etapa preliminar de la Liga de Campeones. Su compañero de ataque es la torre noruega Tore Andre Flo, ex Chelsea. Al equipo lo dirige desde hace tres años el holandés Dick Advocaat.
Rangers, club con el que se identifican religiosamente los protestantes, monopoliza la liga local con el Celtic, último campeón y representante de los católicos. Rangers obtuvo 49 ligas locales, 29 copas escocesas y 21 copas de liga, pero su gran deuda es en el escenario internacional: sólo conquistó la extinta Recopa en 1972.

