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Desde hace un tiempo la posibilidad estaba latente. Se especulaba que Daniel Passarella buscaba el momento propicio para el cambio de arquero, que llegó antes de lo previsto: Juan Pablo Carrizo volvió a ser titular y Juan Marcelo Ojeda quedó en el banco de los suplentes.
La determinación de último momento de Passarella llamó bastante la atención porque el panorama parecía definido en los últimos días: Carrizo iba a ser titular en la Copa Sudamericana y Ojeda en el Apertura. Carrizo había sido suplente ante Arsenal y Lanús en el torneo, y arrancó la Copa como titular frente a Botafogo, el último jueves. Entonces, la lógica indicaba que Ojeda atajaría ayer y que el arquero que volvió de Lazio jugaría la revancha contra los brasileños, el próximo jueves. El Kaiser no resistió la tentación y le dio a Carrizo el arco titular.
La decisión de Passarella tuvo un costo significativo para River. No se había cumplido el primer cuarto de hora cuando el arquero dudó en la salida y llegó el gol de Román Martínez, el primero de la goleada de Tigre. Desde ese momento, Carrizo nunca entregó esa cuota de seguridad que lo convierte, con 23 años, en uno de los posibles reemplazantes de Roberto Abbondanzieri en el arco del seleccionado. Está claro que para Passarella es una debilidad, ya que desde que desplazó a Germán Lux se convirtió en una pieza clave y lo considera un futbolista con categoría de selección.
La equivocación más evidente de Carrizo en el encuentro de ayer fue en la acción que terminó en el segundo gol de Tigre, convertido con la mano por Matías Giménez. En una jugada que comenzó en un lateral, Carrizo se quedó paralizado -al igual que los defensores Gerlo y Sánchez- y la pelota lo pasó por arriba, algo que posibilitó la entrada del jugador local. El arquero fue en busca de Laverni para que anulara el tanto local y buscó la complicidad en sus compañeros, que no lo acompañaron en el reclamo.
Algunos rumores dan cuenta que en el plantel no cayó nada bien el desplazamiento de Ojeda. Quienes tienen acceso a la intimidad del vestuario millonario aseguran que algunos referentes tuvieron una charla con Passarella, en buenos términos, para ver si podía dar marcha atrás en su decisión.
Desde su regreso, Carrizo había decidido evitar el contacto con el periodismo, pero ayer habló únicamente en el campo de juego, donde frente a las cámaras explicó la jugada polémica del gol de Giménez. "Rouco [asistente] me reconoció que fue mano y no quiero hablar más", dijo enojado.

