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Casi con los mismos nombres, Independiente es otro. Parece increíble, pero la historia se repite. Ya le pasó a San Lorenzo, que tras la ida de Oscar Ruggeri fue campeón de la mano de Ramón Díaz con apenas un par de retoques en el plantel. Ahora, en Avellaneda, se gira alrededor de la figura de Pedro Troglio. No se trata de extenderse en conceptos apresurados, ya que el Apertura apenas suma un par de hojas, pero sí de marcar algunos datos que pueden explicar el impulso de los Rojos.
Dos victorias, con ocho goles a favor, lo dejaron en la cima junto con Vélez y Estudiantes. Y por el rumbo en el que venía, los cambios aún parecen más notorios. Algunos puntos surgen espontáneos cuando se trata de analizar la inserción de Troglio en el mundo de Independiente:
1) El cambio anímico. Pese a que el conjunto había levantado con la conducción interina de Miguel Angel Santoro, las dudas aún se planteaban para el comienzo del actual campeonato. Independiente era un equipo golpeado, con la confianza en baja y con las críticas de la gente en la punta de la lengua. Troglio convenció con su discurso y poco a poco ordenó las piezas. Hasta ahora la fórmula le dio resultado y se ve otra predisposición.
2) La llegada con los jugadores. El diálogo con los futbolistas es fluido en cada práctica, en cada indicación. Quizá la poca diferencia generacional influya para un acercamiento mayor que con otros entrenadores. Un dato para tener en cuenta: la mayoría de los jugadores está muy conforme con el trato que les da Troglio y lo manifiesta cada vez que puede. Durante los partidos, la energía y el aliento son constantes. En otros procesos la relación parecía más distante y fría.
3) Decisiones firmes. No por tener un contacto distendido con el plantel Troglio resignó autoridad dentro del grupo. Un par de determinaciones así lo demuestran. Por ejemplo, Lucas Pusineri, uno de los referentes para los simpatizantes y sus compañeros, perdió el puesto con Gastón Machín. Otra: tras la partida de Oscar Ustari a Getafe, de España, el DT le dio toda la confianza al juvenil Fabián Assmann, con apenas cuatro partidos en primera.
4) Incorporaciones funcionales. Independiente no generó demasiada expectativa dentro del mercado de pases. Al contrario. Troglio puso el ojo en las conveniencias colectivas más que en el cartel y el crédito que podrían otorgarle las eventuales figuras. Llegaron Ricardo Moreira, Matías Oyola y Lucas Mareque. Cada uno en sus puestos demostraron condiciones interesantes y, sobre todo, pensamiento colectivo.
5) Con Santoro a la par. Para el buen clima también influyó la presencia de Pepé, muy querido dentro del plantel. Luego de una extensa conversación con los dirigentes, Troglio no puso reparos para que Santoro tenga una activa participación en el trabajo. Tanto que en la primera fecha, en la victoria ante Lanús por 5 a 3, estuvo en un banco anexo al de los suplentes. La charla entre ellos es constante.
6) El mensaje es de optimismo constante. Desde su primer contacto con la prensa anduvo sin rodeos sobre los objetivos de Independiente. Y lo repite cada vez que puede. "Este equipo tiene que pelear sí o sí arriba. Acá siempre hay que pensar en salir campeón. No queda otra alternativa, porque este club es así. Si está ganando, sólo se piensa en hacer más goles. La gente y yo queremos un año fantástico." Palabras más o menos, el discurso se repite.
7) Hasta ahora absorbió la presión. Su llegada no fue bien vista por muchos hinchas de Independiente, que después de varias temporadas flojas pretendían un nombre con más trayectoria para la dirección técnica. Tras la salida de Gimnasia (LP), con campañas con altibajos y algunos inconvenientes con la barra brava, Troglio tomó el desafío como la "gran oportunidad en su carrera" y le hizo frente. "Quiero ser respetado por la gente y los jugadores", sentenció.
8) Consiguió una rápida identidad. Salvo por la lesión de Daniel Montenegro, utilizó los mismos nombres en los dos partidos del campeonato. El esquema tampoco cambió: apostó por el toque corto, rápido, y por un sistema ofensivo que le dio el visto bueno de la gente, un dato no menor en una institución exigente como Independiente.
9) Recuperó tres piezas trascendentales. Germán Denis volvió al gol: hizo cuatro en dos partidos. Ismael Sosa no era tenido en cuenta y ahora parece el socio ideal para Denis. Incluso Troglio lo comparó con Claudio Caniggia por su velocidad. Rodrigo Díaz tampoco tenía continuidad y ahora apareció como el reemplazante ideal para Montenegro. "Si se levanta bien, puede definir cualquier partido", opinó el DT sobre el Rengo.
10) El trato con los dirigentes. Troglio conversa permanentemente con la comisión directiva y, sobre todo, con el presidente Julio Comparada. La decisión final le corresponde, pero el intercambio de ideas también lo acerca a las raíces y acelera los plazos de la adaptación a un club con el que no está identificado como jugador ni como entrenador. Tal vez no haber sido del riñón lo haya favorecido también para despegarse de los últimos y problemáticos tiempos.

