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Medio estadio Olímpico estaba a punto de estallar porque Roma se quedaba con todo: con el derby de la capital y la escapada definitiva hacia el título. Y la explosión llegó... sólo que fue en la mitad que ocupaba la gente de Lazio , con un fuerte remate desde afuera del área de Lucas Castroman para sellar el 2 a 2 en el tercer minuto de descuento.
"Como emoción, fue lo más fuerte que viví desde que llegué a Lazio. Resultó increíble la euforia de la gente. Después del partido volvimos a la concentración de Formello y a la salida del predio había un montón de hinchas que se me tiraba encima para saludarme y felicitarme. El Cholo Simeone me dijo: Gracias a vos, mañana vamos a poder salir a la calle . Acá es terrible si perdés un clásico. Otros compañeros me repetían: No sabés lo que lograste. Tenía tantas ganas de entrar -reemplazó a Poborsky durante la segunda etapa- y sacarme el ahogo que sentía en el banco. Aunque perdíamos 2 a 0, yo veía que el partido se podía dar vuelta", expresó Castroman, en una charla telefónica.
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La nueva rutina semanal y doméstica transcurre para Castroman lejos de la Roma céntrica e histórica. La colonia argentina de Lazio, compuesta por Verón, Crespo, Simeone y Claudio López, pasó a ser, desde principios de febrero, su nuevo vecindario en el inmenso country Olgiata, localidad ubicada a 40 minutos de automóvil de la capital italiana.
Desde hace dos meses ocupa la amplia casa que era del veterano Attilio Lombardo, transferido a Sampdoria. "La fuimos amoblando. Ya coloqué Internet con una web cam (cámara incorporada a la computadora) para chatear con Buenos Aires", dice Castroman, ahora acompañado por su novia, Guillermina, mientras sus padres y hermanos regresaron a Buenos Aires.
Para ir a cada entrenamiento, este impetuoso volante, de 20 años, se pone al volante de su flamante Alfa Romeo 147 -modelo que aún no llegó a la Argentina- con el mismo vértigo que le imprimió a su carrera desde que hace dos años apareció en la primera de Vélez. Desde entonces salió campeón del Clausura ´98 -torneo en el que debutó con Marcelo Bielsa-, pasó por el seleccionado Sub 20 y el mayor hasta el salto al campeón de Italia.
La cercanía con el predio de Formello, centro de entrenamiento de Lazio, parece acortarse aún más por la velocidad de la coupé que musicaliza discos compactos con ritmos latinos.
-Con la cantidad de argentinos que hay en Lazio salteaste la etapa del desarraigo.
-Sí, debo agradecerle a Diego Simeone, que además de recomendarme me fue a buscar al aeropuerto y estuve viviendo en su casa durante dos semanas. De todas maneras, se extraña a los amigos, a Luján, la sencillez y humildad de su gente.
-¿Vos sabías que Simeone te iba a recomendar a los dirigentes de Lazio?
-Al Cholo lo conocí recién el día del amistoso México-Argentina (el 20 de diciembre). Tenemos el mismo representante (Roberto Settembrini) y él me dijo que le había dado referencias a la gente de Lazio que le preguntó por mí. Después supe que habló muy bien de mí. El pase se hizo muy rápido. Yo pensaba más en la Copa Libertadores que en venir a Europa. Debí interrumpir la pretemporada que hacía con Vélez en Necochea. El día que se definió estaba loco y daba vueltas por todos lados. De por sí, soy muy ansioso. El fútbol es así. Se da todo muy rápido o no se da nunca.
-Imagino que te habrá recomendado a condición de que no le quités el puesto.
-En un entrenamiento Zoff me preguntó si jugaba en algún otro puesto. Y le contesté que podía hacerlo de volante central, entonces Zoff lo miró serio al Cholo y entre todos nos empezamos a reír. Pero no..., para mí, Simeone y Zanetti son los modelos que tengo como volantes.
-Dijiste que sos ansioso. ¿Cómo manejás ese estado siendo suplente?
-Tengo ansiedad para todo. Si vamos a correr, quiero ser primero. Siempre trato de mostrarme. El tiempo dirá si me gano un puesto. Por el momento no me desespero, estoy tranquilo.
-¿Y aquí te encontraste con una realidad muy distinta de la que imaginabas?
- No me encontré con un panorama tan complicado como esperaba. No sé cómo explicarlo, pero éste me parecía un fútbol imposible desde Buenos Aires. Pensaba que se jugaba con un ritmo mucho más imponente. Pero bueno, la dinámica que tenía el Vélez de Bielsa es muy similar a la italiana en cuanto a la velocidad. Incluso acá se presiona menos de lo que lo hacía aquel equipo. Técnicamente, el nivel es alto porque acá tienen el dinero para comprar a los mejores jugadores.
-Por tus características, la adaptación debió ser más sencilla.
-Seguro, creo que soy un volante más apto para el fútbol italiano que para el español, que es más vistoso. Lo mío es fuerza, potencia, marca y despliegue con llegada.
-¿Cuál es tu preferencia dentro de la cancha?
-A mí me gusta más llegar al área contraria y atacar. La recuperación de la pelota la hago por obligación y porque puedo defender más que algún otro volante.
-¿De quién se trata la imagen estampada en la remera que siempre llevás debajo de la camiseta?
-Es de mi primo Cristian, que tenía 26 años y falleció en octubre último, en un accidente automovilístico. El era como mi guía, trataba de imitarlo.
-¿Qué hablás con Dino Zoff?
-Me aclaró de entrada que éste es un fútbol difícil. Como otros técnicos, me aconseja que no me desgaste tanto de entrada. Yo soy de dar todo desde el comienzo y al final se me van apagando las mechas.
-¿Y cómo le caíste a los hinchas?
-Muy bien. En Italia se consume muchísimo fútbol. En la Argentina, por la situación que atraviesa, se habla más de violencia, robos y de los problemas económicos. Acá es fútbol, fútbol y fútbol. El otro día estaba con Simeone y me reía; le decía: Fijate, el que no me conoce es porque es argentino . Estábamos en un restaurante, almorzando con Diego, y había una pareja de argentinos detrás de nosotros. Se acerca uno y le pide un autógrafo a Simeone y a mí me ignora; veo que el Cholo se ríe y cuando se va me dice: Tenías razón . Con un hincha de Lazio, eso no hubiera pasado.
-O sea que nunca fuiste un desconocido. Cuando llegaste, ningún compañero te dijo: ¿Y vos, quién sos?
-No, todos compran los diarios y están informados. Al menos de nombre me conocían. En la Argentina sí pasa que aparece uno en un plantel y te preguntás: ¿Y éste, quién es?
-¿Roma es inalcanzable?
-Anda bien y tiene suerte. Nuestra misión es defender el título, pero si no alcanza hay que ocupar alguno de los puestos para la Liga de Campeones.

