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Muy cerquita de donde 24 horas antes hizo dos goles importantísimos para River, Fernando Ezequiel Cavenaghi posa para LA NACION, junto a los numerosos trofeos de la vitrina del hall central del Monumental. Los flashes y los micrófonos lo incomodan por una timidez suprema que prácticamente no le permite moverse y que hace que las palabras le salgan con cuentagotas.
Nada cambió para el pibe de 18 años y casi siete meses, aun después de haber vuelto al gol tras ocho fechas y de haber sido, ante Colón, fundamental para que este River de Ramón Díaz, cuyo juego parecía adormecido, volviera a ser. Fueron dos tantos –los otros dos los marcó su socio del gol, Ariel Ortega– para el triunfo por 4 a 2.
“Lo tenía muy claro: en algún momento tenía que entrar. Por eso no fue un desahogo personal, sino del equipo, porque no veníamos jugando como queríamos”, cuenta, todavía con voz de pibe.
El dice que estaba tranquilo y hay que creerle. Porque dentro de la cancha nunca mostró el mínimo síntoma de nerviosismo. “El apoyo que siempre me dieron mi familia, mis amigos, los compañeros y el cuerpo técnico fue muy importante. Me aconsejaban, me daban tranquilidad y confianza. Seguí intentando, que en algún momento va a entrar, me decían. Ramón me apoyó mucho y se lo agradezco”, dice Fernando.
Primero: cuando habla de la familia, el tono tiene una música especial. “Soy muy apegado a ellos y a mis amigos”, se apura por contar y agrega: “Ellos están siempre, en las buenas y en las malas”. Por eso, cada vez que tiene un hueco, recorre los 250 kilómetros hasta O’Brien. Claro que, como ahora es titular inamovible y River jugó siempre entre semana, los espacios fueron contados.
Segundo: es consciente de la importancia del respaldo recibido por sus compañeros, no sólo en lo anímico, sino también en la práctica, dentro de la cancha. “Siempre tratan de habilitarme y eso es bueno porque sabés que confían en vos. En cuanto al equipo, veníamos creando situaciones. Es cierto que no eran tantas como al principio del campeonato, pero el problema era que no entraban”, analiza Cavenaghi.
El joven delantero valoró el descanso que le dio el entrenador a la mayoría de los titulares durante la semana: “La verdad es que este tiempo de descanso nos vino muy bien, lo necesitábamos, porque veníamos jugando muy seguido. Esa fue una de las claves, porque ayer nos sentimos mejor físicamente y todo se hizo más sencillo”.
Mientras mira repetidamente hacia un lado y otro, como buscando la manera de escaparse lo más rápidamente, deja un par de frases, las últimas, antes de volver a subirse a la rutina de entrenamientos y concentraciones. “Nosotros estamos en River y sabemos que tenemos que ganar, en donde sea, estemos bien o mal. Hay que ganar sí o sí. Espero que logremos una victoria ante Gimnasia, aunque después van a quedar cinco fechas y todas serán finales.”, dice sobre las presiones y lo que viene.
Pero para cerrar, deja entrever algo más personal: la sorpresa interminable que es este 2002 para él. Cavenaghi confiesa: “La verdad que no pienso en ser el goleador, sino en que River salga campeón. El solo hecho de vestir esta camiseta es un gran orgullo, pero ganar el título sería lo máximo. Uno imagina cosas cuando está en las inferiores, pero si quería soñar esto no me salía. Hay que agradecerle a Dios y disfrutar”.
Nombre : Fernando Ezequiel Cavenaghi
Fecha de nacimiento : 21/9/83
Lugar : O’Brien (Buenos Aires)
Trayectoria : River (desde las inferiores)
Debut en primera : 11/2/2001. River 6 v. Estudiantes 2, ingresó a los 38m del segundo tiempo por Saviola
Partidos en primera : 29 Goles: 17

