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LIMA (Especial).- De un día para otro, Chile tomó nota que puede. Le costó varios años, algunos tropiezos, más de una frustración. Encontró a Marcelo Bielsa y el DT argentino descubrió una camada de buenos valores con destino de grandeza. Se fusionaron: la táctica y el entusiasmo, la capacidad y la técnica. Se creen, se apoyan, se necesitan. Chile, literalmente, parece otro. Tanto, que su posición en la clasificación rumbo al Mundial de Sudáfrica es apenas una consecuencia de todo aquello: tiene los mismos puntos que la Argentina y, al menos por hoy, está en Sudáfrica. Es cierto: aún falta un largo recorrido hacia el Mundial. Sin embargo, al margen de los números, Chile siente que puede. Que debe hacer historia. Que la experiencia, desde 1998 (su última aventura mundialista) hasta ayer nomás, no fue en vano.
El triunfo por 3 a 1, en Lima, contra Perú, un clásico adversario, mezclado en los conflictos políticos, en los desatinos históricos, en el recelo regional, transformó el encuentro en un duelo controvertido, con signos inquietantes. Algo de eso se vivió antes, durante y después del juego, en el que Chile ganó con autoridad, con un inspirado Alexis Sánchez, aquél Niño Maravilla que fue parte de una ilusión extendida en River apenas tiempo atrás.
Si Chile se siente en Sudáfrica por mérito propio, porque espía el futuro con optimismo, con una sonrisa, por sus propias fortalezas y porque, de alguna manera, aprendió de los grotescos pasados, todo lo contrario le ocurre a Perú, un seleccionado que supo de glorias, en aquella inolvidable década de 1970 y, que, literalmente, se quedó allí, instalado en esos años venturosos.
Una generación de grandes valores, desde Pizarro (ya no está más, cansado de las polémicas y desatinos internos), hasta el Ñol Solano (ayer mostró que su mejor tiempo ya pasó) y una generación de jóvenes valores con capacidad limitada expresan el negro presente de un conjunto que permanece último en las posiciones y que, de alguna manera, ya perdió las esperanzas de la clasificación. Un poco, por su juego. Y mucho, por sus escasos siete puntos.
A los 2 minutos, Alexis Sánchez, abrió el score con un remate cruzado. Luego, una falta al hábil jugador determinó el 2-0, con un penal marcado por Suazo. Un golazo de Fano generó expectación en Perú, pero la expulsión de Vargas lo derrumbó y motivó aún más a Chile, que en la parte final atacó con más insistencia, como le agrada a su conductor.
Un pase atrás de Alexis descubrió la capacidad de Mati Fernández, que selló el 3-1. Que para Chile es una realidad, una esperanza. Que para Perú es casi, casi, una suerte de despedida.



