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Con el asiento bien atrás para poder estirar sus piernas, y con el respaldo reclinado para maniobrar el volante con sus largos brazos, Sergio Romero llegó manejando su Volkswagen Gol base al Cilindro de Avellaneda. Era el día más especial para él en ese 2006. Quizás, hasta haya sido el día más especial de su vida hasta ese momento. Es que los dirigentes lo esperaban para sellar su primer contrato como profesional en Racing. Un sueño cumplido. Luego de estampar su firma, Chiquito recibió una tentadora oferta de parte de los encargados de administrar el club: "Te vamos a cambiar el auto, ¿cuál te gustaría?". La respuesta del arquero, que apenas tenía 19 años y que ya medía 1,93 metros, descolocó a todos los presentes: "¿Otro auto? ¿Para qué? Con este estoy bien".
Sergio siempre bromea que va a sacar el asiento y que se va a sentar en el de atrás
Romero siempre fue un fanático de los autos y de la felicidad, pero su austeridad tiene más peso que sus gustos. Ayer, se viralizó una foto suya en la que se lo puede ver manejando un pequeño Fiat 500, lo que sorprendió a todos los medios de Inglaterra. Sin embargo, eso no es una novedad en la vida del arquero de la selección argentina y de Manchester United, que siempre optó por autos "modestos". Claro, modestos si se tiene en cuenta el círculo en el que se mueve, con compañeros que tienen Ferraris y Lamborghinis, por sólo nombrar algunos".
Cuando partió a Holanda, luego de jugar apenas un puñado de partidos en Racing, Romero tuvo que dejar su querido Gol base. Allá, primero manejó dos Audis (un A4 y un A5) que les prestaron en su club, el AZ Alkmaar. Luego, lo ayudaron a comprarse su primer 0km y Chiquito pudo volver a sus raíces, aunque en una versión mejorada: eligió un Gol G7 Sport. "Lo primero que le sorprendió fue que podía acomodar el asiento a sus necesidades", le cuenta a LA NACIÓN una persona muy cercana al arquero.

Cuando regresaba a la Argentina para jugar con la selección o para visitar a la familia, Romero manejaba un Mini Cooper que le prestaba el representante. ¿Gol, Mini Cooper, Fiat 500? Sí, todos autos pequeños si se tiene en cuenta su altura. Ni hablar si se los tiene que prestar a su hermano, el basquetbolista Diego Romero, que alcanza los 2,08 metros. "Los dos manejan con el asiento bien atrás y muy reclinado, para poder entrar mejor. Sergio siempre bromea que va a sacar el asiento y que se va a sentar en el de atrás", agrega el amigo de Chiquito.
En las imágenes que invadieron en las últimas horas los medios, también se puede apreciar que Romero maneja del lado izquierdo, al revés de los autos ingleses, lo que debe ser una complicación para circular en un país diseñado para manejar del costado derecho. "A Chiquito no le importa nada. No se podría acostumbrar a manejar del otro lado, es muy tradicionalista. Es más, seguramente lleva el equipo de mate. Es muy de las costumbres", cierra quien lo conoce bien.



