¿Cómo cuida River el trofeo original de la Copa Libertadores que debe devolver en diciembre?

Fuente: LA NACION
Los millonarios lo tienen en sus vitrinas hasta el sorteo de la próxima Copa, cuando recibirán una réplica por el título 2015
Pablo Hacker
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22 de septiembre de 2015  • 08:00

Ya amanece en Buenos Aires y todavía llueve. El cielo está gris en un jueves 6 de agosto distinto. El agua repiquetea en las tribunas, esas que hace unas horas desbordaron de alegría en una de las noches más felices de la historia de River . El césped parece un lodazal. Allí, hace un rato, los jugadores celebraron a lo grande y esa fiesta siguió en el vestuario, el lugar por el que desfilaron las familias de los futbolistas, ese sitio sagrado que vivió el reencuentro con la gloria más ansiada en el mundo riverplantese. Llega un momento en que el sueño vence hasta el más feliz y casi en silencio brilla en el corazón millonario la Copa Libertadores , el trofeo más esperado, cuya primera noche en Núñez durmió dentro del vestuario.

Un momento muy especial para River
Un momento muy especial para River Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Marelli

Pasó más de un mes desde que River levantó la Copa luego de 19 años. Por tercera vez en la historia, el club millonario disfruta de tener al menos por un tiempo en sus vitrinas el trofeo original de la Libertadores, esa insignia tan conocida y respetada creada en 1960 y que es el desvelo de todos los clubes del continente. Es la Copa, aunque reparada, que levantó por primera vez en aquel año Peñarol, la misma que pasó por las manos de Pelé, Bochini, Francescoli, el Beto Alonso, Riquelme, Tevez o Neymar. Desde que la ganó el 5 de agosto y hasta cuando se sortee la Libertadores 2016 el 22 de diciembre en Paraguay, el trofeo estará en Núñez. Ahora bien, cómo se lo cuida y qué aspectos se toman en cuenta para albergarla por estos cuatro meses.

El trofeo original de la Copa Libertadores pesa 10,25 kilos y mide 98 centímetros, divididos en 63 centímetros de plata 925 y los 35 centímetros restantes de madera de cedro

El trofeo de la Copa llegó al Monumental unos días antes de la segunda final ante Tigres. Custodiada por cinco empleados de seguridad, vino dentro de una caja metálica acolchonada por dentro y con un producto especial para limpiarla. Fue exhibida a un costado del campo de juego la noche de la gran definición y luego la levantaron Barovero y Cavenaghi para que empezara a pasar de mano en mano en el campo de juego. Desde entonces, tras dejarla aquella primera noche en el vestuario, la Copa estuvo una semana en el despacho de Rodolfo D’Onofrio, algo que suele hacerse en River cada vez que se consigue un título para que los empleados del club pasen por allí a sacarse una foto.

A diferencia por ejemplo de San Lorenzo, que, cuando la ganó hace un año, Marcelo Tinelli y compañía le llevaron el trofeo original al papa Francisco al Vaticano para que disfrutara del logro, en River se decidió que no saliera del Monumental. Por ahora, no volvió a cruzar la Avenida Figueroa Alcorta. Todos los días se exhibe en el museo del club y apenas fue quitada de allí el lunes 17 de agosto cuando fue llevada al campo de juego del Monumental para que el plantel se la ofreciera a los hinchas en el partido ante San Martín de San Juan. Salió también de la vitrina para que la tuvieran por un rato los campeones del Metro ‘75, que fueron homenajeados el 30 de agosto en el encuentro ante Huracán, a 40 años del título que cortó con la racha adversa de 18 años.

"La idea es que la Copa siempre esté acá para que puedan disfrutarla los hinchas de River que vienen a visitarla", cuenta Rodrigo Daskal, dirigente a cargo del museo millonario, quien recibe a canchallena.com por la noche, cuando el museo ya cerró sus puertas y así sacar por un rato el trofeo de la vitrina y mostrarlo en detalle. Luego de la sesión fotográfica, una empleada se lleva la Libertadores y la limpia para que los dedos no queden marcados para devolverla a la vitrina.

Así exhibe River en su museo el trofeo original de la Libertadores
Así exhibe River en su museo el trofeo original de la Libertadores

Según explicaron en River, la Conmebol no les impuso ningún protocolo de seguridad para cuidar la Copa. Sin embargo, en el museo hay seguridad las 24 horas. Simplemente, debe ser devuelta en el próximo sorteo de la Libertadores en Asunción, a donde la dirigencia millonaria tiene que llevarla con custodia y, una vez entregado el trofeo original, la Confederación le dará una réplica a River, que tiene planeado mandar a hacer otras réplicas con el tamaño original del título. En Núñez, todos piden tener un rato en sus manos la Copa, pero prácticamente no sale del lugar de exhibición.

Desde la Conmebol, informaron a canchallena.com que hay un protocolo para el traslado con seguridad y que el trofeo está asegurado desde 1986 y, desde entonces, siete empresas distintas fueron las aseguradoras. El valor de mercado de la Copa es de 12.000 dólares. Por lo pronto, en el Museo de River se exhibe todos los días de 10 a 19, siempre con un ojo cerca.

En el mes de agosto, 14 mil hinchas fueron al museo y se llevaron su foto con la Copa, que está en el salón de los trofeos dentro de una vitrina. En agosto de 2014, para comparar, fueron casi 8 mil hinchas al lugar que guarda los mayores tesoros millonarios. Hace unos días, Marcelo Gallardo le dio una entrevista a la revista El Gráfico y la producción de fotos se hizo con la Libertadores. El Muñeco contó que no había vuelto a ver el trofeo desde la noche de la gran final. Esa Copa que brilla en el corazón de Núñez e ilumina los corazones millonarios al menos por los próximos meses.

Un poco de historia

En 1960, Peñarol ganó la Intercontinental y la Libertadores, que por entonces no tenía pedestal
En 1960, Peñarol ganó la Intercontinental y la Libertadores, que por entonces no tenía pedestal

Corría el año 1959 cuando Fermín Sorhueta, presidente de la Conmebol, le encomendó a Teófilo Salinas, miembro del Comité Ejecutivo por Perú, la búsqueda de un trofeo para el torneo que empezaría un año después, la Copa Libertadores. El trabajo fue realizado por la joyería Camusso de Lima, una de las más antiguas de Perú y fundada en 1933. Alberto de Gásperi, un ingeniero italiano, trabajó en su confección junto a 12 artesanos.

El trofeo fue hecho de plata. La idea inicial era que fuera un balón dividido en dos piezas unidas y tapadas por un listón para que allí se inscribiera a los campeones. Eso no se logró. Los ganadores se colocaron en el pedestal y en la cinta se talló "Campeonato de campeones de fútbol de Sudamérica". En la pelota, están los escudos de los 10 países participantes y la silueta de Sudamérica. El jugador ubicado sobre la pelota tiene una historia particular. "Se copió de una copa de bronce que vendían para los campeonatos de los colegios en Perú. Es la única pieza que no es de plata. Es de bronce", contó De Gásperi.

Los campeones se fueron sucediendo. Inicialmente había lugar para 21 ganadores, es decir siete columnas de tres chapas. Ese pedestal se llenó cuando Nacional de Montevideo se consagró en 1980. Los nombres se ubicaban en forma vertical y, entonces, se agregó un nuevo pedestal con cuatro hileras, el cual fue cubierto en 1987 con otra consagración de Peñarol. Entonces, se empezaron a reubicar las chapas en el borde del pedestal y de manera horizontal. Cada equipo ponía su chapa, de oro, plata o bronce, y algunas empezaron a tener distinto tamaño.

Así destruyó la Copa Once Caldas en 2004
Así destruyó la Copa Once Caldas en 2004

Cuando en 2004 Once Caldas se consagró campeón al vencer a Boca en los penales, la Copa se rompió casi por completo en los festejos, luego de que se le cayera durante la celebración a Herly Alcázar. "Pensé que era compacta, pero el muñeco de encima estaba sostenido apenas por un cablecito y las orejas estaban como pegadas con pegamento. De repente, el muñeco se salió por un lado, la tapa de arriba del balón se abrió y una oreja se cayó", contó hace un tiempo el futbolista. La Conmebol debió mandar a reparar el trofeo. Lo envió a Chile, a la empresa Alzaimagen. La Copa llegó prácticamente destruida, según contó al diario La Cuarta de Chile el dueño de aquella empresa, Yasna Rojas, quien dijo: "Estaba toda desarmada y con varias piezas menos". A la Conmebol la reparación le costó 7 mil dólares y fue entonces cuando se cambió la leyenda de Campeonato de campeones de fútbol de Sudamérica por Copa Libertadores.

En 2009, se hizo la última modificación y se cambiaron las insignias de los campeones. Se mandaron a hacer chapitas iguales y se colocaron horizontalmente nueve por fila. San Lorenzo y River, los últimos campeones, son los primeros que ocupan la séptima y hay una más libre. Por lo cual queda espacio para 16 campeones más. Recién en 2031 se completará otra vez.

Barovero y Cavenaghi levantan la Copa en el Monumental
Barovero y Cavenaghi levantan la Copa en el Monumental

Agradecimientos: Museo River, Rodrigo Daskal y Patricio Nogueira.

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