Cómo vivieron Rolfi Montenegro y Wanchope Ábila el histórico triunfo contra San Lorenzo

Montenegro y Ábila, las estrellas de Huracán
Montenegro y Ábila, las estrellas de Huracán Fuente: Archivo
Huracán vuela de la mano sus figuras, que tuvieron una destacada actuación en el clásico; la experiencia y la explosión
Alfredo Ves Losada
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18 de enero de 2016  • 09:18

MAR DEL PLATA.– Daniel Montenegro, de 36 años, no pensaba estar en Huracán a estas alturas de su carrera. De no haber sido por el cortocircuito con Jorge Almirón y con algunos dirigentes de la conducción de Hugo Moyano, se hubiera retirado en Independiente. A sus 26 años, Ramón Ábila tampoco imaginaba otra temporada en el Globo: las buenas campañas y los goles le dieron otra dimensión y a punto estuvo de irse. Pero los dirigentes se pusieron firmes y dijeron que, costara lo que les costara, sostendrían otro torneo al grandote. El N° 10 y el N° 9 están juntos, apenas un casillero los separa, y hoy todavía celebran el resonante 3-1 ante San Lorenzo.

Estos amistosos siempre dejan algo (Ábila)

"Es importante empezar con el pie derecho", dice Montenegro. Y la idea es más que una figura: con el botín de ese pie, sin metáforas, clavó el sábado por la noche cuando el primer tiempo se esfumaba el gol de tiro libre que rompió el primer clásico del año, el primer lance con San Lorenzo por un torneo de verano en más de 40 años, y el primero con público de ambos equipos en mucho tiempo: cuando el primer tiempo se esfumaba. "Supimos manejar los momentos. Por suerte conseguimos un triunfo muy importante. Estos amistosos siempre dejan algo", asegura Ábila.

"No arrancamos como queríamos, sufrimos mucho desde el principio, pero después nos acomodamos." Acomodarse hubiera muy sido difícil si la pelota de Montenegro no entraba, porque San Lorenzo había aplicado muy bien el guión escrito por Pablo Guede y había salido a ocupar los espacios con un juego vertical intenso. Pero la pelota entró junto al palo derecho de Sebastián Torrico y, antes de que terminara de rebotar dentro del arco, Montenegro corrió a festejar frente a la tribuna norte del José María Minella. Después llegó el final del primer tiempo, y el arranque de otra historia. "Sabíamos que en cualquier contra los podíamos lastimar, y así fue. En cinco minutos les hicimos dos goles. Creo que teníamos que tener paciencia, cerrar los espacios que no pudimos en el primer tiempo. Sabíamos que si éramos certeros en alguna contra los podíamos lastimar."

Después llegaron las imperfecciones defensivas de San Lorenzo que le permitieron a Ábila, primero, y a Espinoza con la colaboración de Caruzzo, después, liquidar el partido. "Había que estar atentos porque ellos tienen buenos jugadores. Por suerte supimos aprovechar nuestros momentos y no fallamos en los metros finales", manifestó Wanchope Ábila.

El triunfo del sábado, en una noche calurosa y relampagueante, marcó también el pulso de las pretensiones del equipo de cara al resto del año. La vara quedó alta en 2015, y el desafío es que no baje un centímetro. Lo pide el técnico Eduardo Domínguez; lo sabe muy bien el gran referente del equipo, que hace dos semanas renovó contrato hasta mediados de 2017 con el club al que llegó por primera vez a los 9 años y al que regresó en dos oportunidades después de pasar por River, Independiente, y por el fútbol de México, Francia, España y Rusia. Ese es Montenegro.

Sabíamos que en cualquier contra los podíamos lastimar, y así fue. En cinco minutos les hicimos dos goles (Montenegro)

En algún momento se habló de interés de Boca y de River por Ábila. Su apellido también se escuchó en algunos equipos del exterior. Pero el goleador seguirá al menos un torneo más en Parque Patricios. De todos modos, a Ábila no le gusta hablar mucho de eso. "Ese tema no lo manejo yo", se limita a explicar.

Pese a ser parte de una grilla de verano, dice Montenegro, el triunfo del sábado no es para nada anecdótico: "Esto tiene repercusiones. Cada clásico que jugás marca mucho, para bien o para mal. Se han ido técnicos en pretemporada donde se han jugado clásicos. Sabemos que hacía 40 años que no se jugaba. Y lo jugamos a muerte".

El calendario ya tiene un nuevo casillero marcado con resaltador para Rolfi y su lugarteniente en el área. El martes 2 de febrero se medirán en el estadio Tomás Ducó con Caracas, de Venezuela, por la primera rueda del grupo 4 de la Libertadores. Falta poco, dice el N° 10, pero falta: "Hay 15 días más y tenemos que seguir con la preparación. Es cuestión de ir soltándonos."

Domínguez había pedido especialmente por ellos

Uno de los principales pedidos de Eduardo Domínguez a los dirigentes de Huracán durante el receso fue la continuidad de Daniel Montenegro y de Ramón Ábila. Al parecer, si no llega alguna oferta multimillonaria de último momento por el atacante, la comisión directiva está a punto de cumplir el deseo del entrenador. "Son fundamentales dentro y fuera de la cancha. Entre todos nos propusimos que Huracán volviera a jugar la Copa Libertadores y estamos cerca de conseguirlo. Ellos son fundamentales para ese objetivo", aseguró el DT.

  • 55 Son los goles que hicieron Ábila (2013 15, con 24 tantos) y Montenegro (1997/99, 2001/2 y 2015, con 31) en el Globo

jt/jp/ae

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