Crespo, campeón: del pasante de Ancelotti al obsesivo que salió de su zona de confort

Hernán Crespo y Carlo Ancelotti en Milan, en 2004. Años más tarde, el argentino acompañó al DT como una especie de pasante, en el PSG.
Hernán Crespo y Carlo Ancelotti en Milan, en 2004. Años más tarde, el argentino acompañó al DT como una especie de pasante, en el PSG. Fuente: Archivo
Fernando Vergara
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24 de enero de 2021  • 11:09

La madurez, la familia, la necesidad de volver a sentirse en casa. Motivos le sobraban. Un puñado de años atrás, Hernán Crespo se embarcó en la misión de regresar a la Argentina. Claro, también soñaba con dirigir en el país. De romper redes a buscar su diploma como entrenador. Fue de menor a mayor y ya lo buscaron Independiente, Racing y San Lorenzo. No hay dudas: su incipiente carrera tomará un enorme impulso tras la conquista Copa Sudamericana.

Hay una parte del recorrido de Crespo que se conoce bien. Nacido en la localidad de Florida, jugó en River, Parma, Lazio, Inter, Milan y Genoa de Italia y Chelsea de Inglaterra. Es uno de los más destacados artilleros latinoamericanos, con un total de 323 tantos oficiales. Además, disputó tres mundiales y es el cuarto máximo goleador en la historia de la selección argentina (detrás de Lionel Messi, Gabriel Batistuta y Sergio Agüero), con 35 goles en 64 partidos jugados.

Hernán Crespo con sus hijas, en la celebración del título de Defensa y Justicia.
Hernán Crespo con sus hijas, en la celebración del título de Defensa y Justicia. Fuente: FotoBAIRES

Ya retirado, en un momento eligió salir de la zona de confort. Completó el curso de entrenador, hizo tareas como comentarista en varias cadenas y colaboró con el grupo chino de inversiones Desport, siempre ligados a los distintos deportes. Su buen inglés ha sido una llave. La otra faceta, ya desde el timón de un equipo, comenzó en junio de 2015, en el humilde Modena, de la serie B del fútbol italiano. Previamente había tenido una experiencia a cargo de las divisiones inferiores de Parma, club en el que es ídolo. Fueron 22 años en el extranjero, hasta que en 2019 aterrizó en Banfield. Se fue del país a los 21 años y regresó con 43. Se instaló en el predio de Luis Guillón, al borde del Camino de Cintura. "En casa mirando fútbol por TV era un león enjaulado, no me sentía feliz, entre comillas, y lo único que hacía era generar malestar. Soy insoportable. Soy un alma inquieta", le reveló Crespo a LA NACION apenas volvió a la Argentina.

En la elite mundial durante toda su carrera, lo dirigieron Daniel Passarella, Carlo Ancelotti, Sven-Göran Eriksson, Claudio Ranieri, Marcelo Bielsa, José Pekerman, Dino Zoff, José Mourinho, Alfio Basile, Roberto Mancini y Héctor Cúper. "Me gusta el manejo de grupo, muy cercano al jugador, que tiene Ancelotti; la metodología de trabajo de Mourinho, y cómo mejora a nivel individual al jugador Bielsa", asegura. Crespo hizo una especie de pasantía con "Carletto" en PSG: miraba los partidos, hacía informes. Y asistió regularmente a muchos entrenamientos de Mourinho y de Simeone.

Hernán Crespo con los colores de Módena, en su primera experiencia como DT.
Hernán Crespo con los colores de Módena, en su primera experiencia como DT.

El desafío en Banfield lo inició felizmente tenso. "Quiero ver, buscar, descubrir.", pidió. Agradecido con una institución que se arriesgó con un rookie. Los resultados y una campaña con números en rojo llevaron al club del sur a un cambio de rumbo en septiembre de 2019. El técnico logró cuatro victorias, cosechó seis empates y sufrió ocho derrotas en 17 partidos disputados entre la Superliga, la Copa de la Superliga y la Copa Argentina. "Intentamos plasmar un estilo ambicioso, ofensivo, de tenencia y agresividad. En gran parte del proceso se consiguió, aunque lamentablemente los números no estuvieron a la altura del rendimiento del equipo", dijo el DT. Faltaron triunfos para sostener su continuidad.

Tras la campaña de Mariano Soso en Defensa y Justicia (2019/20), Crespo (nuevamente con Alejandro Kohan a su lado como preparador físico) tomó allí su segunda oportunidad en el fútbol nacional. Quienes más conocen los rincones del club de Florencio Varela y lo observan en el día a día lo detallan como "un obsesivo del fútbol. Ama lo que hace. Le apunta a muchísimos detalles".

Y Crespo armó un equipo sólido. Se adaptó al bajo presupuesto y a nutrirse de jugadores que no son tenidos en cuenta en otros clubes o de aquellos que intentan relanzar sus carreras. El caso de Braian Romero es emblemático. Pero también potenció a otros, como Emanuel Brítez, Francisco Pizzini, Rafael Delgado, Eugenio Isnaldo y Walter Bou. Les dio espacio, además, a exponentes formados en el club, como el defensor Adonis Frías y el mediocampista Valentín Larralde (llegó a Varela proveniente de Gimnasia y Esgrima La Plata con edad de quinta división). Pero también hubo más chicos que fueron sumando minutos gracias a la confianza de Crespo: Rodrigo Herrera, Lautaro Escalante, Agustín Sienra, Héctor Martínez, Tomás Ortíz y Juan Villagra, por mencionar algunos.

Hernán Crespo en Banfield: allí vivió su regreso al fútbol argentino, después de más de dos décadas.
Hernán Crespo en Banfield: allí vivió su regreso al fútbol argentino, después de más de dos décadas. Fuente: Archivo

Entre otras cuestiones, su Defensa le empató a River en un partidazo en el Monumental. El día del abrazo eterno con Marcelo Gallardo. Pero también tuvo momentos de zozobra en los que el "Halcón" llegó a siete partidos sin ganar. Puertas adentro, cuentan que allí Crespo fue observado de reojo por los hinchas y algunos "dirigentes". Eran días en los que el técnico hablaba -mediante entrevistas televisivas- de "pegar el salto" hacia algún equipo grande. No gustó. Sin embargo, sí le puso el freno a Independiente en las últimas horas cuando le solicitaron una rápida respuesta, previo al desenlace contra Lanús. Su cabeza sólo estaba para pensar en lo que se venía en Córdoba. Y el Rojo se decantó por el regreso de Julio César Falcioni.

Lo paradójico es que para trepar a esta final, Defensa sufrió mucho en el camino. Llegó a la Sudamericana casi "sin querer". ¿Por qué? En octubre del año pasado tuvo la clasificación a los octavos de final de la Copa Libertadores en sus manos. Del otro lado estaba Santos, hoy finalista del máximo torneo continental. Es cierto: de tanto ir al frente, a veces los equipos de Crespo se descuidan demasiado atrás. No era un milagro lo que precisaba, era la oportunidad de tomar la página en blanco que le ofrecía el certamen, escribirla y cuidarla.

Una foto que Crespo tendrá guardada: con Diego Maradona y Pelé en París, el 9 de junio de 2016, en un evento publicitario.
Una foto que Crespo tendrá guardada: con Diego Maradona y Pelé en París, el 9 de junio de 2016, en un evento publicitario. Fuente: Archivo

Pero el proyecto futbolístico que lidera el ex delantero es ambicioso, al entrenador no lo asustan los peligros, aunque se quede vacío, como le sucedió aquella vez. Retrasar las líneas no entró en los planes; los errores propios lo condenaron. Comenzó en ventaja y fue por más, al margen de que en los números no le hacía falta. Santos lo dio vuelta y lo ganó en el cierre. En Florencio Varela terminaron con los pelos de punta.

En el reinicio del fútbol post pandemia, Crespo optó por jugar con una línea de tres en el fondo, pero el rendimiento fue de mayor a menor al punto de generar muchas dudas. Ya en los octavos de final de la Sudamericana, ante Vasco (y también en las siguientes instancias) se volcó por la línea de cuatro y le dio más orden al equipo, tanto en el ataque como en el retroceso. Se vio a un conjunto más consolidado. Ya con un 51 % de efectividad en su campaña en Defensa, mejoró ostensiblemente su promedio de Módena (36,20 %) y Banfield (33,33 %).

¿En qué camino van sus ideas? "Es importante la elasticidad, pero que nunca se pierda la identidad. Me gusta que mis equipos sepan a qué juegan y persigan el protagonismo. Son los jugadores los que potencian la idea. Parto del buen trato del balón, y mi desafío es que los protagonistas entiendan las necesidades del partido", dijo Crespo en 2016 en una entrevista con LA NACION.

La paliza de Defensa y Justicia a Lanús en la final

¿Cuándo le cree el jugador? "Cuando verifica que lo que le decís funciona. Si él iba siempre al segundo palo, y le argumento que pique al primero y hace el gol... Aaaaah. Yo les pido llevar al límite tanto la mente como el cuerpo. Nunca aceptar la zona de confort", enfatizó aquella vez.

En el Predio Bosques, Crespo tiene largas charlas con los delanteros. "Donde no llegan las piernas, va a llegar el corazón", suele asegurar. Le sobra experiencia para hablar con los N° 9, desde ya. Le surge, es natural. Aparecen los detalles, trucos. Braian Romero, el goleador de Defensa y Justicia en la Sudamericana, puede dar fe. "Hernán nos aporta mucha seguridad y confianza. Lo digo yo y lo pueden decir mis compañeros: es una persona leal, honesta. Nos habla desde el corazón y nosotros nos jugamos la vida por él y su gente", le confesó el delantero a LA NACION.

Crespo es, sin dudas, un entrenador en crecimiento. Apenas tiene 45 años. Es cierto, sus números hasta el momento no son preponderantes: estuvo en 86 partidos en el banco entre Modena, Banfield y Defensa: ganó 29, igualó 21 y cayó en 36. Pero ya celebró su primer título y el sello propio va sumando adeptos. Es un entrenador que siempre quiere ver, buscar, descubrir...

Crespo, campeón: una imagen para siempre.
Crespo, campeón: una imagen para siempre. Fuente: AFP

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