Cristiano Ronaldo-Dybala, la sociedad de Juventus que salió beneficiada tras la pandemia y hoy sufre por una lesión

Campeones: el abrazo entre Dybala y Cristiano Ronaldo tras la consagración de Juventus
Campeones: el abrazo entre Dybala y Cristiano Ronaldo tras la consagración de Juventus Crédito: Juventus
Fernando Vergara
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27 de julio de 2020  • 04:59

Sólo el transcurrir de los días dejará en claro si el festejo de Juventus por el noveno scudetto consecutivo tendrá el sabor que más deseaba. Hasta hace un puñado de meses, la sociedad Cristiano Ronaldo-Paulo Dybala no lograba aceitarse y se escuchaban objeciones. Todo cambió post pandemia de coronavirus: lo que mejor hicieron estos intérpretes tras el extenso receso fue complementarse y darle al equipo eso que supieron ofrecerle en la recta final del Calcio: goles y asistencias. Sin embargo, a la hora de celebrar, no puede decirse que todo sea perfecto en Turín porque el argentino sufrió una lesión muscular en la pierna izquierda y cubrió de miedo al equipo. Se encendieron las alarmas a 12 días de la vuelta de los octavos de final de la Champions League contra Lyon. Es cierto que La Vecchia Signora se aseguró su noveno título de Serie A consecutivo gracias a la efectividad de este tándem que alimenta la ilusión de remontar el 1-0 de la ida en Francia. Por eso le prenden velas a la recuperación de La Joya.

Hecha la salvedad de lo que sucedió anteayer en el 2-0 sobre Sampdoria, vale la pena sumergirse en esta sociedad de talentos que explotó tras el coronavirus. Para eso, claro, hay que viajar en el tiempo. Italia comenzaba la cuenta regresiva para la vuelta del Calcio y Juventus, líder de la Serie A, buscaba quedarse con el título. Pero una sentencia retumbó fuerte, y había salido de boca del entrenador Maurizio Sarri: "Paulo Dybala es un jugador fenomenal, es un crack, aunque tácticamente es difícil hacerlo coexistir con Cristiano". La frase, similar, aunque con otro intérprete, entró en la cabeza del cordobés como un martirio. Llevó a pensar en esa idea todavía muy presente entre los argentinos: a Paulo le cuesta asociarse con Lionel Messi en la selección nacional. Sin embargo, el giro que dio fue de 180°. Tras la pandemia -en la que incluso La Joya contrajo el Covid-19-, la sociedad que conformó con su compañero de ataque volvió a llevar a los de Turín a las mieles del éxito. Del elogiable complemento entre uno y otro se nutrió el campeón de un nuevo scudetto. El noveno consecutivo.

En el sprint final de la Serie A, Dybala se entendió a la perfección con Cristiano y potenció su rol de asistidor y goleador en sintonía fina con el artillero luso. Juventus hoy tiene esa pequeña sociedad donde más daño puede hacer: en la delantera. Sonríe Sarri, tras la preocupación táctica que rondaba su cabeza un mes atrás. Ocurre que la ecuación no le cerraba al técnico, conocedor más que nadie que los dos futbolistas poseen todas las condiciones, las habilidades y la inteligencia para entenderse. Ahora parece haberle cambiado el semblante.

Celebra Juventus mientras espera el diagnóstico de Dybala, tras los sopapos en las últimas finales de la Supercopa de Italia y la Copa Italia (este título resultó el primero de Sarri con los de Turín). Para el goleador portugués esas caídas eran experimentar sensaciones que le resultaban desconocidas: Cristiano nunca había perdido dos finales consecutivas a nivel de clubes. Se sabe, claro, que el artillero está poco acostumbrado a morder el polvo de la derrota.

Apoyado en Dybala, la salida del aislamiento exhibió a Ronaldo siempre voraz, con diez goles en diez compromisos. "Las pequeñas sociedades" de las que muchas veces habló César Luis Menotti. Esta versión ganadora de Juventus también se constituyó a partir de algunas de esas células. Todo director técnico pretende eso: que sus estrellas se junten, se busquen, colaboren y se diviertan. Apareció el feeling. Era lo que Sarri más deseaba. Y finalmente llegó.

Dybala se convirtió en el mejor socio de Cristiano en el último mes. Lo corrobora el repaso de lo más reciente de su producción. Desde que volvió el fútbol, la Juve afrontó diez partidos: Dybala fue titular en ocho, marcó cuatro goles y otorgó dos asistencias. Uno de esos pases fue a su socio en el éxito por 2-1 ante Lazio. Un gol que aquel día le sirvió al portugués para trepar a la cima de la tabla de goleadores. En total, el argentino tiene 17 goles y 14 asistencias entre todas las competencias en 44 partidos. Así, potenció sus números de la temporada anterior: en la 2018/19, alcanzó 42 encuentros, 10 goles y 4 asistencias.

¿Hubiese preocupado al extremo su lesión un par de meses atrás? Tal vez no. Basta con hacer un repaso de las tres primeras fechas del presente campeonato que lo tuvieron en el banco de suplentes (Parma, Napoli y Fiorentina y apenas ingresó 15 minutos en el segundo compromiso). A tal punto que Douglas Costa y Gonzalo Higuaín llegaron a ser primeras opciones para el DT.

La explosión fue significativa post pandemia y el cordobés se mostró letal: cuatro goles en los primeros cuatro partidos, a los que sumó dos asistencias. Se exhibió renovado por completo. Un dato más que remarca su importancia a medida que fue avanzando la Serie A: de sus 11 goles en el certamen, ocho sirvieron para abrir el marcador. Por eso -y a pesar de la lesión- se lo vio muy efusivo en el vestuario celebrando su quinto scudetto consecutivo.

En el último tramo de la temporada, Dybala, con 26 años, consiguió adaptarse de muy buena forma con un rol fundamental en la estructura de Sarri. Formó una dupla espectacular con el portugués, quien anotó 35 goles (31 en la Serie A): entre ambos suman 42 conquistas en el Calcio (casi el 30% de los tantos de su equipo) y superaron los que convirtieron en la temporada 2007/08 entre Alessandro Del Piero y David Trezeguet. Y son la segunda dupla del fútbol europeo más goleadora, detrás de Lewandowski y Gnabry de Bayern Múnich.

En los últimos tiempos, la relación entre Dybala y Cristiano resultó inmejorable. La sociedad florece en el campo y la cercanía perdura fuera de él. Para quienes los observan en el día a día, ahí radica uno de los secretos. Se nota el feeling y la buena convivencia. El cordobés echó por tierra aquel pensamiento ya lejano de su grupo de amigos más íntimos, que olfateaban que el arribo de Ronaldo a La Vecchia Signora obstaculizaría al argentino. "Ellos me decían: 'Boludo tenés al mejor en la selección y ahora te traen al otro mejor'. Yo les contestaba: 'Se equivocan. Es una ventaja para mí'. Los puedo estudiar todos los días. ¿Quién no quiere tirar una pared con los mejores? Estamos hablando de dos fenómenos, dos tipos que están uno o dos escalones por encima del resto. Se potenciaron, se hicieron bien el uno al otro", remarcó.

La Joya suma cinco temporadas en Juventus, por eso fue él quien recibió al portugués a mediados de 2018. En abril de este año, Dybala confesó una intimidad en una entrevista con AFA Play. "Un día estábamos conversando y le dije: 'Cristiano, en la Argentina un poco te odiamos por tu figura, por tu forma de ser, de caminar. Y la verdad es que me sorprendiste, porque me encontré con otra cosa'", reveló el ex Instituto de Córdoba. El portugués le respondió:"Sé que soy así y estoy acostumbrado a que digan eso". Hoy festejan su tercer título en conjunto, tras el Scudetto 2018/2019 y la Supercopa italiana en 2018.

Algunos de los récords a los que había apostado Cristiano Ronaldo, finalmente, quedaron un tanto lejos en el horizonte. Por un lado, sin la entrega del Balón de Oro en la temporada, buscaba el Botín de Oro que lo acerquen a los seis que suma Messi. Misión difícil: Ciro Immobile igualó anteayer a Robert Lewandowski (34). Ahora mismo, cada uno recibiría un botín dorado, pero al italiano le quedan dos partidos más por disputar. No obstante, uno de los tantos registros que atesora el portugués permanece a salvo: se convirtió en el primer jugador que anota, al menos, 50 goles en la Serie A, la Liga de España y la Premier League.

Menotti, a fines de los 70, habló del concepto de las "pequeñas sociedades" como motores fundamentales de un buen equipo. La actualidad de Cristiano Ronaldo y Dybala los encuentra jugando de memoria, con entendimiento. Se adivinan y colaboran. Se sonríen. Y frente a ese panorama no tiene más que alegrarse Juventus, que sumará méritos para convertirse en un equipo cada vez más ambicioso.

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