Defensa y Justicia-Argentinos: el equipo de Dabove salvó un punto y sigue como líder de la Superliga

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Argentinos Juniors

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Julián Lichene
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4 de noviembre de 2019  • 16:20

Argentinos Juniors llegó a Florencio Varela sabiendo que con el empate iba a seguir permaneciendo en lo más alto de la Superliga, aún después de las victorias de River y Boca, los dos equipos más poderosos que parecen no querer perderle pisada. Sufrió, pero consiguió llevarse un 0-0 en su visita a Defensa y Justicia. Claro, también más tarde jugaba Lanús contra Huracán en Parque Patricios, el único equipo que podría igualarlo y hasta pasarlo en la tabla de posiciones.

Tal vez por todo esto y a pesar de salir al campo con tres delanteros netos (Batallini, Silva y Hauche), al equipo de Diego y Dabove le costó hacer pie en la primera etapa. No pudo llegar nunca al área de Unsain con claridad y pareció pesarle un poco la responsabilidad de sostener el liderazgo porque nunca creó juego asociado.

De hecho las únicas chances de gol fueron para el local. Nicolas Fernández fue el protagonista de dos goles increíbles perdidos: primero fue un mano a mano que Chaves salvó con la cara saliendo del área y en la otra increíblemente se enredó cuando solo tenía que empujar el balón con el arco de frente, después de un desborde de Márquez.

Argentinos no hizo pie en el mediocampo porque fue superado en ese sector. Tanto Loaiza como Rodríguez le ganaron el duelo a Francis Mac Allister y a Vera. No hubo claridad ni generación en el visitante. Defensa fue un poco mejor, aunque también le faltó frescura para lastimar a su rival. El que sí pudo lastimar fue Rafael Delgado al final del primer tiempo con la tremenda patada que le propinó a Miguel Torren y que ocasionó que el capitán del Bicho haya jugado sólo tres minutos en el complemento. De hecho, fue a buscarlo al vestuario al final de la primera etapa, para pelearlo. Vigliano no hizo absolutamente nada en la misma jugada y cuando el defensor del Bicho le mostraba su pierna herida.

En el segundo tiempo Argentinos intentó cambiar la actitud ofensiva. Se paró unos metros más adelante y trató de salir de cierta presión que Defensa le había impuesto. Fueron esos primeros diez minutos en los que parecía que el trámite iba a inclinarse o por lo menos emparejarse. Y fue en ese momento en el que el demonio Hauche pudo cambiar la historia pero su zurdazo se fue cerca del segundo palo de Unsain. Fue solo un espejismo. Porque Defensa retomó su protagonismo y volvió a tejer ocasiones nítidas. Nicolas Fernández volvió a demostrar su "pelea" con la red cuando no pudo definir ante Chaves que otra vez le ahogó el gol. Luego se fue injustamente sustituido porque a pesar de errar goles, su velocidad, movilidad y atrevimiento lo transforman en un delantero de temer. Cuando se le abra el arco, va a dar que hablar otra vez, como en el anterior campeonato.

Pero la más clara e increíble llegó pocos minutos después aunque con otro actor. Alexis Castro desbordó por derecha a Quintana, mandó el pase atrás y en ingresado Ignacio Aliseda disparó alto con el arquero vencido y el arco vacío. Todos se agarraron la cabeza en el estadio Norberto Tomaghello. No pudieron creer lo visto. Y la impotencia se acrecentó en toda la gente del Halcón porque el equipo de Florencio Varela no pudo ganar en lo que va del torneo (cuatro derrotas y dos empates). Es más, ni siquiera pudo convertir un gol en su cancha. Una circunstancia difícil de asimilar para los hinchas cuando en el campeonato pasado pelearon palmo a palmo con Racing casi hasta el final.

El gol en casa se le niega a Defensa y Justicia: no anotó en los seis partidos que jugó en el Tito Tomaghello en este torneo y suma 540 minutos en cero

Argentinos se dio cuenta de que iba a ser muy difícil ganar y más rápido que tarde, comenzó a sentir que la igualdad no era una mala compañera en la tarde-noche. No pudo, no supo y entonces se aferró a la lucha constante.

Ya se sabe que el equipo puntero no se armó pensando en estar en la situación en la que está, sino en sumar y sumar. Pero en ese camino al andar se transformó en un rival duro, aguerrido, fuerte para cualquiera. No le sobra nada pero ahí está, manteniéndose en pie aún en momentos en los cuales parece que va a besar la lona.

Fue empate en cero. Un resultado que a la visita no le vino mal. Sigue arriba aunque deberá mejorar mucho en ofensiva para soñar un poco más alto.

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