Defensa y Justicia-Boca: el equipo de Alfaro ganó y mantuvo el liderazgo, pero otra vez terminó sufriendo

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Defensa y Justicia

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Boca Juniors

Boca Juniors

  • Agustín Almendra
Christian Leblebidjian
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6 de octubre de 2019  • 22:00

La derrota con River, por la primera semifinal de la Copa Libertadores, lo había dejado a Boca en una posición incómoda. No solo con preocupaciones futbolísticas, sino también con el signo de interrogación apuntando al factor anímico. El equipo xeneize había acusado el golpe, el tema era ver cuán rápido podía levantarse, dar vuelta la página. En el partido ante Defensa y Justicia, por la 9° fecha de la Superliga, volvió al triunfo (se impuso por 1-0 con gol de Almendra) y ganó algo de oxígeno, aunque otra vez fue de mayor a menor y terminó sufriendo más de la cuenta. Estaba en juego la punta del campeonato local y con la victoria la sostuvo, pero todavía está lejos de ofrecer la fortaleza que supo mostrar en otros partidos.

Mucho se habló sobre la postura de espera que había tomado Boca en los partidos ante River, también en ese contraste entre el primer y el segundo semestre del ciclo de Gustavo Alfaro, cuando el equipo se mostró menos ofensivo, tratando de conseguir una mayor solidez. Los ensayos se vieron en algunos partidos de la Copa de la Superliga y en la Superliga 2019/2020, pero sobre todo en los encuentros como visitante de la actual Copa Libertadores. Los rendimientos positivos alcanzados ante Athletico Paranaense (1-0) y Liga de Quito (3-0), ganando pero además jugando bien en Brasil y en la altura de Ecuador, entusiasmaron al entrenador y a un plantel que parecía haber encontrado en esa idea un aliado para el trabajo en equipo. Pero la derrota en el Monumental hizo temblar parte de esos cimientos.

El gol de Almendra

¿Qué se vio ante Defensa y Justicia? El mismo dibujo de las últimas presentaciones de Boca: un 4-1-4-1 con Marcone como eje y -delante suyo- Mac Allister y Almendra; laterales que pelean por un lugar en la revancha, como Buffarini y Fabra, y la particularidad que ubicó a Agustín Obando, volante zurdo, por la derecha. La posición de Zárate como mediocampista/extremo izquierdo ya se vio en otros partidos del ciclo Alfaro, no sorprendió. Y arriba, Jan Hurtado como principal referencia de área. No habría que descartar nada para el desquite, sobre todo a partir de la nueva lesión que sufrió Wanchope Ábila.

Pero además, la novedad desde lo táctico estuvo en la presión alta que intentó Boca para las salidas desde el fondo de Defensa, que las sostuvo durante la primera etapa. Y así nació el gol de Almendra. Hurtado fue sobre el pase del central Martínez, presionó y recibió el respaldo de la línea de volantes xeneizes. El balón le quedó a Zárate, que intentó en la medialuna una gambeta y el rebote le cayó a Almendra, que definió de primera con un zurdazo cruzado que sorprendió a Unsain. Fueron varios movimientos de este tipo que intentó Boca ante la última línea local.

En el segundo tiempo, el escenario se modificó. Defensa tuvo más protagonismo y Boca cedió terreno y pelota, más allá de que buscó tener dos puntas más definidas: Zárate y Hurtado. De contraataque, Hurtado y Obando tuvieron dos remates que mantuvieron ocupado a Unsain. Pero atrás empezó a sufrir porque cada minuto que pasaba retrocedió y se ubicó más cerca del arquero Andrada: Lisandro López salvó un gol en la línea de su arco tras una incursión de Alexis Castro y Neri Cardozo probó con un par de remates desde afuera del área, también Diego Torito Rodríguez. La más clara fue con un cabezazo de Márquez y en el área chica (solo, sin marca) por arriba del travesaño, luego de un flojo rechazo de Izquierdoz. En ese lapso de confusión, la posesión del balón en el xeneize llegó a disminuir del 45% al 28%, según datos de Opta.

Alfaro observó cómo Boca empezó a perder presencia en el medio campo y movió el tablero a los 21 minutos: adentro Carlos Tevez y Emanuel Reynoso por Zárate y Mac Allister, respectivamente. Pero Hurtado siguió peleando en soledad contra los centrales rivales. El circuito ofensivo xeneize no estuvo del todo fino para que el venezolano reciba alguna pelota de frente al arco. Lo suyo fue más que nada empuje y lucha, forcejeo.

En los minutos finales, Boca buscó resistir. Se cargó de faltas y amarillas. Solo pensó en defender la diferencia y la punta de la Superliga ante Defensa con rechazos a campo rival. Ya volverá a pensar en River.

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