Abal en el clásico rosarino: de la “falta de jerarquía” de la que se había quejado Bauza a cobrar 42 foules

Diego Abal, árbitro del clásico rosarino
Diego Abal, árbitro del clásico rosarino Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Manera
Christian Leblebidjian
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10 de febrero de 2019  • 18:33

En la semana, tras conocerse la designación de Diego Abal como árbitro del clásico entre Newell’s y Rosario Central, Edgardo Bauza sorprendió con una declaración: "Esperaba que designen a alguien de mayor jerarquía. Ojalá tenga un buen partido y pase desapercibido, pero nos extraña que hayan designado a él". Al Patón, hombre de perfil bajo, no le gustó el nombramiento, teniendo en cuenta un antecedente de 2015. Está claro que vivimos en un fútbol argentino histérico, lleno de protestas por parte de los jugadores y entrenadores. Todos gritan, todos piden, todos buscan sacar ventaja. Lo cierto es que en el estadio Marcelo Bielsa, el juez tuvo un rendimiento con aciertos y errores, pero no influyó en el resultado de un encuentro muy pobre desde lo futbolístico. El dominador común fueron las faltas: 42 (22 de Newell’s y 20 de Rosario Central ), cuando el promedio normal de infracciones en el fútbol argentino suelen ser entre 12 y 15 por equipo, no más de 30 por partido.

La primera falta que cobró Abal fue a los 46 segundos: tiro libre para Central por una mano de Bíttolo en un intento de anticipo ofensivo del lateral izquierdo. Y desde el estilo el árbitro intentó mantener el desarrollo "cortito" desde el inicio, a tal punto que en solo diez minutos de juego ya había sancionado 6 infracciones, cuatro para el local y dos para el visitante. Pero en ese afán por no darle rienda al tumulto, cobró algunas faltas que no existieron, como la de Leal sobre Leo Gil (le quitó la pelota lícitamente), aunque el juez cobró foul en la mitad de la cancha. Además trató de frenar cualquier tipo de reclamo con respuestas enfáticas, como hizo con Formica, quien tenía razón en pedirle córner tras un intento de desborde por la izquierda: el balón había rozado en Caruzzo antes de irse por la línea de fondo.

Tuvo un par más de errores no forzados Abal: a instancias del línea 1, cobró un córner para Newell’s cuando el arquero Jeremías Ledesma había llegado a controlar la pelota dentro del campo y no amonestó a Callegari tras una violenta infracción en la puerta del área sobre Riaño. Sus aciertos en la primera etapa fueron la amarilla que le mostró a Parot por una falta a Maxi Rodríguez y no sancionar penal por una falta que quiso "fabricar" Camacho dentro del área de Newell’s.

Se lo vio hablando mucho a Abal con los jugadores. Por momentos, demasiado. Cuando pararon para tomar agua, en el entretiempo. La fricción con la que jugaron el clásico, la búsqueda de no darle ninguna ventaja al rival y el miedo a salirse del libreto le dio trabajo a un Abal que solo en el primer tiempo cobró 22 infracciones (12 de Newell’s y 10 de Central).

En el segundo tiempo, que fue dominado por Rosario Central hasta hacer figura al arquero Aguerre, Abal siguió apostando por el diálogo para frenar cualquier cruce entre los jugadores. Solo amonestó a 5 futbolistas (Formica, Alexis Rodríguez, Camacho, Rinaudo y Parot), pero –en lo que refiere al resultado– pasó inadvertido. Como había pedido Bauza.

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