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El deporte ha conocido muchas historias de lucha enjundiosa contra la adversidad; de hombres y mujeres que aferrados a su fuerza de voluntad salieron airosos cada vez que el destino los puso a prueba. Ebbe Sand puede anotarse entre ellos. Hoy, después de sortear un mal trago que hizo que muchos dudaran de su futuro, este potente y certero goleador es la figura de Dinamarca y se apresta a jugar su segunda Copa del Mundo.
Sand, nacido en Hadsund hace 29 años, cinceló en su adolescencia la ilusión de emular a los ídolos daneses de entonces, los hermanos Michael y Brian Laudrup y la brillante generación que impactó al mundo en México 86. Brondby, el club más importante de Dinamarca, se fijó en él cuando cuando tenía 20 años. Pero el joven, con prioridades claras, no quiso firmar contrato profesional sino hasta cuatro años después, porque deseaba finalizar sus estudios de ingeniería.
A fuerza de goles, Sand se ganó un lugar entre los mejores en la liga danesa. Era el tiempo de los grandes halagos en ascenso: la temporada 97-98 lo vio como máximo goleador (señaló 28 tantos, que incluyeron dos tripletas en diez días) y su equipo fue campeón. Pero hubo más: fue elegido como el mejor jugador del certamen, lo cual hizo caer de madura la oportunidad en el seleccionado, que le llegó a los 25 años.
El Mundial de Francia lo encontró como titular. Jugó cinco partidos y marcó un gol, en el último triunfo de Dinamarca (la goleada por 4 a 1 sobre Nigeria, en los octavos de final). Pero dos meses después afrontó su momento más duro, cuando le fue descubierto un cáncer testicular. En un principio, la noticia, además de dejar helados a los hinchas daneses, hizo temer por su porvenir. Pero él no se inquietó: se sometió a una intervención y su recuperación fue mucho más rápida que lo supuesto. Un par de meses después ya estaba listo para regresar a las canchas.
Su alma de goleador hasta en los entrenamientos y sus cualidades –potencia no exenta de habilidad, frialdad para definir y un magnífico cabezazo– ya trascendían el medio danés, y en 1999, Schalke 04 pagó por el casi 5 millones de dólares, la mayor cifra que había desembolsado el club alemán por un futbolista hasta ese momento. A la par de su progreso profesional llegaron las satisfacciones personales: en junio de ese año contrajo matrimonio con su novia de toda la vida, Trine, y cinco meses más tarde nació su primer hijo, Mikkel.
En Alemania, un medio más competitivo que el que lo había promocionado, su eficacia como artillero no decreció. A tal punto que en la temporada 2000-2001 fue el máximo anotador de la Bundesliga, con 22 tantos. En ese torneo le marcó tres goles a Bayern Munich, que se desquitó de otra manera: con el último aliento le arrebató el título a su equipo. Pero su faena en ese torneo provocó el interés de equipos como Barcelona y Valencia.
Si algo le demandan a Sand los dinamarqueses es que todavía no logró trasladar al seleccionado el grado de eficacia que mostró siempre en sus equipos. Por eso él piensa en Corea-Japón como la gran oportunidad.
Fecha de nacimiento: el 19 de julio de 1972
Lugar de nacimiento: Hadsund, Dinamarca
Peso: 77 kg
Puesto: delantero
Altura: 1,83 m
Club: Schalke 04 (Alemania)
Partidos internacionales: 42
En mundiales: 5
Goles: 1



