Efecto Alfaro II: el cambio obligado de DT que tiró abajo la estructura de Huracán

Antonio Mohamed señala el camino, pero por ahora Huracán sigue extraviado
Antonio Mohamed señala el camino, pero por ahora Huracán sigue extraviado Fuente: LA NACION - Crédito: Fernando Massobrio
Andrés Vázquez
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19 de marzo de 2019  • 23:59

No es buena la racha en la que está inmerso Huracán, eso es cierto. Nadie, ni el más pesimista de sus hinchas, presagiaba este presente después de terminar el 2018 ilusionado con pelear en lo más alto de la Superliga . Pero la realidad cambió y el presente encuentra perdido y sin respuesta al Globo. La crisis futbolística que lo aqueja al conjunto al que dirige Antonio Mohamed amenaza con extinguir hasta las chances de clasificarse a la Copa Sudamericana del próximo año. "El equipo está claramente en un momento de transición. Creemos que podemos darlo vuelta. La estamos pasando mal, no estamos contentos, pero la vamos a seguir peleando hasta el final", comentó el Turco, post caída por 1 a 0 contra Estudiantes, el cuarto revés consecutivo en el Palacio Tomás Ducó (tras Unión, Cruzeiro y San Martín, de Tucumán).

Con un sistema de juego aceitado y bajo la conducción de Gustavo Alfaro , el Globito llegó a ubicarse cuarto, a cinco puntos del líder Racing, y se había afianzado en los puestos de clasificación directa a la próxima Copa Libertadores. Sin embargo, su partida a Boca cambió drásticamente la realidad futbolística de un equipo que marchaba en la Superliga con una idea marcada a fuego. Hoy, con Mohamed en el banco, solo sacó cinco puntos de los últimos 27 que disputó (triunfo ante Rosario Central por 2 a 1 y empates con Vélez 1 a 1, y con Talleres 0 a 0) y lleva nueve partidos consecutivos sin triunfos entre torneo el local y la Copa Libertadores (cuatro derrotas y cinco empates).

Sin perder de vista la frialdad de los números, el magro presente de Huracán se fundamenta, principalmente, en el bajo rendimiento colectivo de muchas de sus figuras. Solo se rescatan las buenas intenciones de Andrés Roa, de Lucas Gamba y de Israel Damonte. Si bien es cierto que el esquema utilizado por Mohamed no varía mucho del 4-4-2 que instrumentó Alfaro, el estilo de juego que intenta imprimirle el actual técnico es totalmente diferente y hasta cambio los roles de algunos de los titulares. Con mayor vocación ofensiva y más tenencia de balón, Huracán perdió la solidez defensiva y la eficacia que supo construir de la mano del actual técnico de Boca. De hecho, en los once partidos que lleva dirigiendo el Turco recibió 14 goles y solo convirtió seis.

En este contexto negativo el técnico volvió a ratificar su confianza y optimismo para revertir el mal momento que atraviesa el Globo. "Sería muy de cobarde abandonar ahora y dejar todo tirado. Hablaría mal de mí si dejara todo ahora. Me tengo que hacer cargo de la situación y seguir trabajando. Esto se va a revertir a base de coraje, esfuerzo. No tengo dudas de que lo vamos a sacar, confío mucho en este grupo", expresó Mohamed, quien lleva 11 partidos en este cuarto ciclo en Parque Patricios y sólo pudo ganar uno. Motivo fundamental para que la paciencia de los hinchas quemeros comience a agotarse con un ídolo del club como lo es el Turco.

El conductor fue más allá: "Este es un momento muy malo nuestro, pero le voy a poner el pecho y vamos seguir insistiendo. Vamos a ver para qué nos dan las cuentas. Esto es parte del juego, porque en este partido -contra Estudiantes, en el debut de Gabriel Milito como técnico-nos hicimos un gol en contra (un blooper entre Antony Silva y Chimino) y después nos costó mucho levantar. Este es un momento difícil".

El Turco conoce el malestar de los fanáticos. "Es cierto que hay desazón, pero tenemos que buscar un buen cierre del torneo ahora", resulta el análisis.

Más allá de la amnesia futbolística del equipo y las pobres estadísticas de su ciclo, Mohamed confía en que sus jugadores puedan cumplir con los dos objetivos que le quedan: clasificar a la Copa Sudamericana del próximo año y pasar la etapa de grupos de la presente Libertadores. "Es complicado, pero de ésta salimos todos juntos. En esta semana nos debemos organizar y hacer un buen cierre de torneo para clasificar a la Sudamericana y pasar la fase de grupo de la Libertadores. Hay que juntar fuerzas y volver a ganar un partido, que es lo que necesitamos. Yo soy un entrenador más, que puede estar de paso. Lo importante es que los chicos se recuperen de las derrotas", apuntó.

Es curioso cómo el fútbol hace variar las perspectivas y cambia las realidades de los equipos en cuestión de partidos. Este Huracán apático e irregular que hoy dirige Antonio Mohamed es solo una sombra del que Gustavo Alfaro comandó hasta finales de 2018. En solo tres meses (o solo once partidos) las diferencias de funcionamiento se volvieron abismales y aquel cuarto puesto de diciembre pasado, hoy se le fue de las manos y mira de reojo que no se le vaya a ir el noveno, el último escalón que asegura un lugar en las copas. Y aquella célebre frase que reza que "todo tiempo pasado fue mejor" retumba cada vez más fuerte a modo de indulto por el Ducó.

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