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Todos sabemos de quién hablamos cuando decimos El 10 . Todos sabemos de qué hablamos cuando decimos La 10 . Todos sabemos cómo juega el que juega De 10 .
Así como llamarlo por su número es una de las tantas maneras de referirse a Diego Maradona sin necesidad de pronunciar su nombre, también es cierto que usar esa camiseta significa lo mismo que recibir la máxima calificación escolar aplicada a talento futbolístico. Y que, a veces, no importa tanto la función que se cumpla como la influencia que se tenga sobre el resto.
Para muchos, es sólo una anécdota. Para varios, una gran historia. El primero que utilizó ese número, cuando todavía los números no se usaban, fue Manuel Seoane. En 1923, la Argentina, con el nombre "Equipo del Sud", enfrentó al escocés y profesional Third Lanark, que exigió la numeración.
En los Mundiales, los números se impusieron en Brasil 50. Para la Argentina, el primer 10 fue Angel Labruna, en Suecia 58. Cuatro años después, en Chile 62, la camiseta que sería sinónimo de Maradona la cargó José Francisco Sanfilippo, hoy uno de sus más enconados enemigos.
En Inglaterra 66 fue para el capitán, Antonio Rattin, que con ella se sentó, según la leyenda, sobre la alfombra roja de la reina, aunque en aquellos tiempos todavía no se cantaba "¡El que no salta es un inglés!".
En la caótica Argentina de Alemania 74 le cayó a Ramón Heredia, y en la campeona del mundo de Argentina 78, a Mario Kempes. ¿Porque era la figura, porque era el goleador? Nada de eso: por orden alfabético.
En España 82 empezó, mal, la era Maradona. Y en México 86, por supuesto, La 10 fue para El 10 que jugó "de 10", en calificación, aunque no necesariamente De 10 , en posición. No la abandonaría, a pesar de todo, ni en Italia 90 ni en EE.UU. 94.
La intención fue retirarla, después de su retiro. Formalmente no fue posible, aunque sí filosóficamente: "Pase lo que pase, la 10 de la selección siempre será mía" , dijo entonces Diego. Y dejó la mochila, más pesada. Ariel Ortega la cargó en Francia 98 y en Japón-Corea 2002. Juan Román Riquelme la heredó en Alemania 2006. Y renunció a ella de cara a Sudáfrica 2010.
Ahora llegó, el bendito número, a la espalda de Lionel Messi. "Pero él no es 10" , dicen unos. ¿Y quién dijo que quien use La 10 tenga que jugar De 10 ?, responden otros.
De 10 han jugado muchos, en todo caso, sin usar La 10 . Valencia, Villa y Hernández en tiempos de Menotti; Borghi, Bochini y Tapia con Bilardo; Leo Rodríguez con Basile; Gallardo y Verón con Passarella; Verón y Aimar con Bielsa; Tevez en Atenas 2004.
Y con La 10 han jugado muchos, también, sin jugar De 10 . Con su personalidad habitual, Simeone aceptó el desafío de Basile, con el recuerdo de Diego aún fresco, y fue campeón de América 91 y 93. En la Copa del 97, en cambio, se produjo lo inimaginable. Passarella dispuso que la numeración fuera por orden alfabético y La 10 fue... el buzo de Nacho González.
Algo puede afirmarse ahora, se trate de una simple anécdota o de una gran historia: en el equipo de Diego, jamás La 10 será del arquero. Será, parece, de uno que hace méritos para ser llamado, él también, El 10 .



