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"Si uno les pregunta a los encargados de las diferentes funciones qué es un sistema de juego, creo que muchos de ellos responderán que es la disposición de los jugadores en el campo (a lo que yo añado, sobre todo en fase defensiva)". Es uno de los pensamientos históricos de Carlo Ancelotti como DT, aunque no hay nada que lo enoje más que lo tilden de defensivo. Ancelotti es un caso curioso, en el sentido de que casi siempre supo gestionar los egos de sus futbolistas. Así fue que tuvo bajo sus órdenes a ocho balones de oro: Cristiano, Zidane, Rivaldo, Ronaldo, Shevchenko, Ronaldinho, Cannavaro y Kaká. Hace un mes le preguntaron ¿cuál es la clave del buen momento de Real Madrid? Pudo haber dicho "el poder de los delanteros", "el promedio de tres goles por partido", "la unión del grupo", "la velocidad en precisión", "el contraataque letal", pero eligió la siguiente frase: "Creo que la clave está en la actitud que tiene el equipo cuando no tenemos el balón, las ganas de recuperar el balón. Después es más fácil atacar. Es, sobre todo, una cuestión de actitud". Y más fácil si encima el Madrid, como ayer, parte de un 4-3-3 y una vez que recupera ataca con Isco, Kroos y James, más Bale, Benzema y Cristiano.
"Aprendí mucho de Arrigo Sacchi (fue su ayudante de campo). Era muy exigente, tanto consigo mismo como con los que estaban a su lado, y esa es la mejor manera de aprender. Sacchi me ayudó a comprender cómo se motivan los equipos y las personas, tanto a corto como a largo plazo", reconoció Ancelotti en su libro Mi árbol de Navidad, nombre elegido en función del gráfico que forma en el pizarrón táctico su sistema preferido: el 4-3-2-1, utilizado en el Milan campeón 2004/2007. El propio Sacchi, DT del gran Milan a fines de los 80, lo elogió, declaración publicada en el diario El País: "Ya de jugador llevaba un DT adentro. Los centrocampistas entienden como nadie el ataque y la defensa, la estética y el sacrificio. Siempre ha sabido gestionar el vestuario con inteligencia y aprovechar su experiencia. Consigue el máximo de sus jugadores y es el mejor resolviendo problemas".
Ancelotti intenta generar un sentido de pertenencia en el grupo y dice que para construirlo es necesario que todos se sientan representados en el resultado, esto es, que cada jugador sienta que ha contribuido, poco o mucho, a lo que ocurrirá en el campo de juego. Y para eso convence a sus jugadores que deben sacrificarse también en defensa. Por eso, ayer ante San Lorenzo y en la semifinal ante Cruz Azul, más allá del cómodo 4-0, su equipo se reagrupaba sin que nadie se ponga colorado o se fastidie en el retroceso. "Hoy sigo pensando que el 4-4-2 es el mejor sistema defensivo, porque permite cubrir de manera adecuada tanto en las zonas laterales como en las centrales", explica. Y sobre la elección de los jugadores agrega: "El que lo merece, juega". Encuentra un equilibrio entre su ideología y la voluntad de sus intérpretes.
Si bien arrancó a dirigir tras el Mundial de 1994 en Reggio Emilia, que acababa de descender a la segunda división en Italia, se mantiene más vigente que nunca no sólo desde las vueltas olímpicas, sino también desde su capacidad de gestión y lo que busca de sus equipos. ¿Cuál es la receta? "La curiosidad por conocer ayuda a estar motivado, a buscar y a proponer cosas nuevas", responde él, a los 55 años.
Ancelotti no arrancó bien en Reggio Emilia. El equipo apenas había sacado cuatro puntos en siete partidos y estaba último. Pero le tuvieron paciencia, reactivó el impulso, y hoy, en el mejor momento de su carrera, lo encuentra levantando el trofeo número 16 como técnico. "Muchos grandes proyectos nacen de momentos verdaderamente difíciles, el problema es saber lo que hay que hacer", suele repetir.
No les tiene miedo a las decisiones y acepta el costo en caso de perder un futbolista estrella como le sucedió con Angel Di María. Pero es capaz de reconocer errores. Y que hoy tenga una excelente relación con Cristiano, Bale, Benzema y Casillas, tiene que ver con errores del pasado que el propio Ancelotti reconoce: "En Parma no supe apreciar correctamente las capacidades tácticas y técnicas de un jugador del calibre de Gianfranco Zola, a quien usé como mediocampista derecho en un 4-4-2 para evitar que compita en ataque con Crespo y Chiesa. Pero a pesar de charlar con él y de practicarlo, el resultado fue poco satisfactorio para el juego del equipo y para él. Había probado todas las soluciones menos... la de intentar cambiar el sistema de juego. La solución no estaba en la adaptación, sino en el cambio. Es decir, en la elección de un sistema que se adaptase a los jugadores que estaban a mi disposición y no al contrario". Pero Carlo tropezó dos veces con la misma piedra: "Estaba tan convencido de mis ideas que me enfrenté luego con el mismo problema con Roberto Baggio en Milan. Me volví a equivocar eligiendo el sistema por encima de las características del jugador. Cuando uno entrena jugadores importantes, campeones, debe tener presente la necesidad de ser dúctil y de crear la situación ideal para que dichos futbolistas se puedan aprovechar al máximo. ¡No hay otro camino! Es erróneo concentrarse en un sistema de juego que se considera ideal".
A tres días de Nochebuena, Ancelotti tendrá varios motivos para brindar, pero siempre renovando desafíos e inquietudes. "Mi primer maestro, Nils Liedholm, decía: La de entrenador es la mejor profesión del mundo; es una pena que haya partidos." Siente hoy que nadie juega mejor que Real Madrid, pero también que deberá trabajar duro para sostenerlo en la elite.
Una vez más la aparición goleadora de Sergio Ramos (foto) fue decisiva para la conquista de un título para Real Madrid, además de ser distinguido con el Balón de Oro del torneo, al mejor jugador. El defensor anotó ayer de cabeza tras un córner ejecutado por Kroos, tal como lo había hecho en la final de la Champions League ante Atlético de Madrid, marcando el 1 a 1 a los 93 minutos (al final, fue victoria merengue en el alargue 4-1). Y fue el mismo defensor el que abrió la cuenta ante Cruz Azul, en el 4 a 0 que definió la semifinal. "Intenté dar lo mejor de mí, contribuyendo con goles importantes. Pero el éxito se debe al trabajo colectivo", dijo Ramos.
DT de Real Madrid
"Real Madrid es el mejor equipo del mundo en este momento"
"Haber ganado cuatro títulos en un solo año con Real Madrid me genera orgullo, felicidad. Mérito de los jugadores. Fue un año inolvidable, pero podemos seguir ganando"
títulos ganó Carlo Ancelotti como entrenador: 8 con Milan (Champions League 2003 y 2007, Mundial de Clubes 2007, entre otros), 3 con Chelsea (entre ellos la Premier League 2010), uno con Paris Saint Germain (Liga de Francia 2013) y 4 con Real Madrid (Champions League 2014 y Mundial de Clubes 2014, entre ellos).


