El ciclo de Coudet: la comparación con otros grandes equipos de la historia de Racing

Saja, Cerro, Aued, Nicolás Sánchez y Centurión, en la comunión entre el público y el equipo durante la vuelta olímpica de 2014
Saja, Cerro, Aued, Nicolás Sánchez y Centurión, en la comunión entre el público y el equipo durante la vuelta olímpica de 2014
Nicolás Zuberman
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27 de marzo de 2019  • 23:59

Cuando le preguntan por los entrenadores que lo identifican, que le dejaron una marca a lo largo de su carrera, Eduardo Coudet suele mencionar al chileno Manuel Pellegrini, al Turco Antonio Mohamed o al mexicano Raúl Arias. Fuera de la planificación de sus equipos, el Chacho también muestra algunos guiños que parece haber absorbido durante los dos años que tuvo como técnico en River a Ramón Ángel Díaz. Coudet muestra aspectos del riojano en el manejo con los medios, en cómo marcar la agenda. La misma semana que había trascendido una reunión entre el DT, el capitán Lisandro López y algunos barras a comienzo de año, sumado al conflicto con Ricardo Centurión, decidió que era momento de cambiar el foco mediático. Y camino a la conferencia de prensa de cada viernes, comentó a los suyos que no recordaba en sus años de fútbol alguna vez que Racing haya estado mejor, que no comprendía por qué no se hablaba de eso. Y se le ocurrió que ese debía ser el mensaje: que su equipo era el mejor en el último cuarto de siglo para la Academia. "¡¿Qué sé yo si es el mejor Racing de los últimos 25 años?! La verdad es que no me lo puse a analizar, quería que no hinchen más los h.... Logré que se hablara del juego de Racing y no de algo externo", dijo luego del último triunfo ante Belgrano.

Con la idea y las cifras para ser el mejor de los últimos 25 años

La sentencia, de todos modos, quedó instalada. Y a días de la posible coronación, vale la pena hacer ese análisis. Desde que Coudet llegó a Avellaneda dirigió 49 partidos, con 29 triunfos, 11 empates y nueve derrotas: sacó el 66,67% de los puntos. Un número altísimo, que lo deja como el DT más efectivo, aunque aún no haya logrado anotarse una estrella. Y gritó 86 goles: 1,75 por partido. Desde las estadísticas no le compite ningún equipo en estas tres últimas décadas, aunque el de Reinaldo Merlo en 2001 y el de Diego Cocca en 2014 lograron algo que aún no pudo este equipo que conduce el Chacho: gritar campeón. La evaluación espontánea de Coudet, de todos modos, no tenía que ver con los números sino con la identidad de juego que encontró la Academia desde enero de 2018, cuando comenzó este ciclo. Y en eso también saca ventaja, porque Racing en el último tiempo se acostumbró incluso a volver efímeros los ciclos exitosos.

La vuelta olímpica más emotiva, la que quebró la racha maldita

Es muy difícil que un entrenador logre igualar la influencia de Reinaldo Merlo , que tiene una estatua en el Cilindro por haber sido el comandante del equipo que en 2001 cortó la sequía de los 35 años sin títulos. Sin embargo, en aquel primer ciclo, Mostaza llegó a principio de 2001 y se fue en julio de 2002, dirigió sólo 57 partidos, con el 58,4% de efectividad. Además de ser campeón en el Apertura 2001, hizo una buena campaña que le permitió evitar la Promoción en el Clausura anterior y peleó hasta el final junto a River el Clausura 2002. "Sin dudas que este del Chacho es un gran equipo, pero creo que el de 2001 lo goleaba", bromea fiel a su estilo José Chatruc, uno de los protagonistas de aquel cuadro de Merlo. Y sigue: "Está entre los cinco mejores seguro y si logra el título será un plus, porque es importante cómo asimila un equipo esos momentos decisivos a la hora de calificarlo".

El comienzo del ciclo: el día que Coudet y Milito llegaron a la Academia

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El último campeón, con mejores números que juego

Diego Cocca es el otro DT que logró dar una vuelta olímpica en los últimos 25 años. Al igual que Merlo, su primer ciclo duró un año y medio: llegó a mediados de 2014 y se fue a fines de 2015. Fueron casi 18 meses a puro triunfo: campeón en diciembre de 2014, llegó a los cuartos de final de la Copa Libertadores 2015 y logró la clasificación para la Libertadores 2016, tras vencer en la Liguilla nada menos que a Independiente. "No tengo precisión de cómo jugaban otros equipos que fueron representativos para Racing en estos 25 años. No podría hacer el análisis de cuál fue el mejor y creo –dice Nicolás Sánchez, uno de los puntales de aquel ciclo de Cocca– que ni la gente lo hace porque son muy agradecidos con cada equipo que dejó una huella. Creo que este Racing y el de Cocca tienen un estilo muy marcado, aunque es muy diferente entre sí. Y coinciden en que a los dos equipos les ha ido muy bien". Después de un año, Cocca regresó a Racing en 2017: con un equipo más irregular, le alcanzó un gran final de 2017 para clasificar a una tercera Libertadores, la del 2018. El actual entrenador de Rosario Central tiene un 62,22% de efectividad en el banco académico, con 105 partidos dirigidos, 58 victorias, 22 igualdades y 25 derrotas.

Campañas sin gloria, pero que quedarán en la memoria

Más allá de los campeones, también hubo equipos que dejaron su huella. Hay que viajar más de veinte años en el tiempo para recuperar al Racing de Ángel Cappa , que en el torneo Apertura 98 terminó tercero, a 12 unidades del primer Boca de Bianchi; sumó 33 puntos y algunos triunfos resonantes. "Ese Racing del 98 reunía una idea: la del buen juego, y la implicación de todos los futbolistas. Manejaba muy bien la pelota y tenía una gran definición. Era creativo con Matute Morales, el Mago Capria, Latorre, el Chelo Delgado... Ese equipo tuvo muy buenos partidos y algunos logros importantes: ganó en el Morumbí por primera vez, en la cancha de Gimnasia tras 39 años, en la de Independiente después de 17 años", comenta Cappa a la distancia. Y agrega: "Las comparaciones son, para mí, inadecuadas porque se trata de tiempos diferentes y condiciones también diferentes (en aquél momento Racing vivía una complicadísima situación económica, con la quiebra de por medio). La satisfacción es que todavía se lo recuerde, porque eso implica que no sólo quedan en la memoria (con justicia) los equipos que salen campeones, sino también los que juegan bien o al menos tratan de hacerlo". Lo curioso es que Cappa sólo estuvo esos 19 partidos en Racing. Después de esa gran campaña, dijo adiós.

En 1997, dirigido por Alfio "Coco" Basile, la Academia llegó a la semifinal de la Copa Libertadores, después de eliminar por penales a dos grandes del continente: River y Peñarol. Sin embargo, quedó eliminado ante Sporting Cristal y se astilló el sueño de un equipo que tenía más oficio que juego. Era la continuación del que brilló en 1995, con la dirección de Miguel Ángel Brindisi, que fue subcampeón de Vélez y llegó con chances a la última fecha, cuando cayó por 5 a 1 ante Colón, en Santa Fe. El ciclo Brindisi, que duró apenas 24 partidos, será recordado por el histórico triunfo 6 a 4 en La Bombonera con goles de Capria, Delgado y el Piojo López.

Tuvieron que pasar seis años para que la mitad celeste y blanca de Avellaneda volviera a jugar la Copa Libertadores. En 2003, con Osvaldo Ardiles de entrenador, la Academia quedó eliminado en los octavos de final aunque marchaba invicto en el torneo: cayó por penales ante América de Cali. Con pasajes de buen juego, hizo ilusionar a los hinchas. Aunque sólo fue eso: pasajes de algunos meses. El orgullo de Coudet es la permanencia en el tiempo, que desde enero del año pasado cada vez que el equipo sale a la cancha defiende una idea. De lo que pase en el final de esta Superliga dependerá cómo se lo recuerde.

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