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Entre los jugadores más eficaces del Clausura, hay dos nombres muy conocidos, que llevan más de una década ganándose la vida con el gol. Uno es Martín Palermo, que cada vez que la prensa y muchos hinchas quieren marcarle la fecha del retiro se encarga de postergarla indefinidamente. El otro es José Luis Calderón, que a los 36 años sigue haciendo goles con anhelo juvenil. Junto a estos dos próceres del área y sus alrededores aparece un nombre nuevo. Es el colombiano Martín Arzuaga, que, como Palermo y Calderón, hizo cuatro goles en cinco partidos.
Este centroatacante de 25 años, que se está haciendo conocer en Godoy Cruz, pudo anticipar su aparición en nuestro fútbol en agosto de 2005, cuando llegó para incorporarse a River, que estaba dispuesto a pagar 650.000 dólares por el 50 por ciento de su pase. Misteriosamente, la operación se deshizo, supuestamente porque una de sus rodillas no aprobó la revisión médica. Unos meses antes, tanto River como Boca ya habían tomado nota de sus condiciones, ya que les había marcado goles a los dos en la Copa Libertadores.
Una mala temporada en México, con pasos intrascendentes en Cruz Azul y Veracruz, lo obligaba a reconstruir su imagen de goleador, porque su objetivo es estar en la Copa América de Venezuela, a mediados de este año. La necesidad de buscarse una salida lo llevó a que Godoy Cruz le abriera sus puertas. "Cuando me dijeron que estaba la posibilidad de que viniera, no lo pensé dos veces", dijo el director técnico Juan Manuel Llop, que a pedido de LA NACION hizo la siguiente radiografía futbolística del Toro, apodo que arrastra de su tierra de nacimiento, Becerril, en la tórrida Barranquilla: "Tiene presencia de área, capacidad para el juego asociado. Se tira bien atrás y se mueve a lo ancho del área. No me sorprende su rendimiento porque sabía que era un muy buen goleador. Lo único que tenía que superar era el mal semestre que traía de Veracruz".
Tampoco fue traumática su inserción en un medio desconocido. "Esa era la mayor duda que teníamos, porque para un extranjero no es fácil la adaptación al fútbol argentino. Pero se acopló muy bien al plantel. La idiosincrasia del colombiano lo beneficia."
Por ahora se muestra más extravertido dentro de la cancha que afuera. Anteayer festejó su gol a Colón -antes había dado la asistencia para el de Torresi- con la máscara de Marimonda que se usa en el carnaval de Barranquilla. Vive junto a sus padres y públicamente se expone lo mínimo y necesario. Godoy Cruz se convirtió en una vidriera para sus goles y su estada en Mendoza sólo sería en tránsito, ya que Boca tendría interés en mostrarle la ruta a Buenos Aires.



