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MENDOZA.-Todas las miradas estaban con ellos, pero esta vez ni se miraron. Hubo indiferencia total entre Ricardo Caruso Lombardi y Omar Asad, los entrenadores de Tigre y Godoy Cruz en cuanto a gestos y declaraciones. Los dos evitaron repetir el bochornoso cruce del torneo anterior, donde hubo acusaciones duras, de esas que luego obligan a un pedido de disculpas y rectificaciones. Las hubo en público y en privado. Pero ayer, en el triunfo de Tigre ante Godoy Cruz por 2 a 1, hubo sí chispazos entre los futbolistas, pero el duelo entre los DT fue sólo de estilos.
Mientras Godoy Cruz, como hizo durante todo el ciclo del Turco, se la jugó por una propuesta ofensiva y con mayoría de intérpretes de buen pie, Tigre llegó a esta ciudad con el objetivo de llevarse un punto con un planteo más sólido. Un esquema 4-5-1, con apenas un solo delantero definido (Denis Stracqualursi) y Román Martínez entre Pasini y Trombetta, con la responsabilidad de llegar hasta el área rival.
"No pasa nada. Si él me venía a saludar, yo no tenía problemas en saludarlo. Si no se da, no hay nada para saludar. Ya está, ya pasó. Está todo bien. Entramos en la cancha. Él con lo suyo, yo con lo mío", dijo después Caruso Lombardi sobre el distanciamiento con Asad, mientras que el entrenador local directamente no opinó sobre el tema.
¿Qué pasó en el campo de juego? Hubo acciones violentas y discusiones entre los futbolistas, como un pisotón de expulsión de Cáceres sobre Jairo Castillo que Lunati no observó. Después, Godoy Cruz jugó mejor y generó más situaciones. Se fue en ventaja durante el primer tiempo con un remate desde afuera del área de David Ramírez, una de las revelaciones del campeonato con cinco conquistas. Pero en el segundo período, el local se confió y al minuto Tigre igualó con un derechazo de Stracqualursi. Después, el visitante se agrupó atrás y dio vuelta el partido con la receta made in Tigre: la pelota parada. Un córner de Ribair Rodríguez fue cabeceado por Claudio Pérez (salió mal Ibáñez) y fue el 2-1.
"Era un partido bisagra, lo había hablado con los jugadores en la semana, por lo que jugaba Godoy Cruz porque era de visitante y que este partido iba a marcar a dónde estábamos parados. Nos vamos conformes porque en lo único que piensa Tigre es en la tabla del descenso", explicó Caruso, mientras que su colega Asad, algo enojado por la derrota, marcó diferencias en los estilos y en las búsquedas: "Ellos se metieron atrás, pusieron una línea de cinco y nos complicaron el partido de esa manera. Tuvimos un buen primer tiempo, pero entramos dormidos en la segunda etapa. Nos pasan a ganar con dos desatenciones, pero hay que acostumbrarse a esto porque todos los equipos vienen a Mendoza a defenderse".
Aunque fue el que menos hizo por el triunfo, Tigre ganó y Caruso, encima, se fue feliz porque consiguió su primer éxito en Mendoza como DT de primera. Otro motivo para brindar.
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