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ROSARIO.- En esta ciudad, las repercusiones por el poder que tienen los violentos en el fútbol sumó nuevos capítulos. El fiscal Esteban Franicevich intervendría de oficio ante la presión ejercida por los barrabravas de Rosario Central sobre los dirigentes de la entidad, para que les cedan un total de 389.000 pesos para "gastos" y 19.000 entradas gratis por año.
La barra brava canalla habría reclamado 1000 entradas por partido, 1500 pesos cada vez que el equipo juega como local y 19.000 pesos por partido de visitante.
Más reacciones judiciales tuvo la noticia. La Fundación Fair Play, la misma que en 1998 forzó en dos ocasiones la suspensión del fútbol argentino por episodios de violencia, denunció ayer a la barra brava de Rosario Central por el presunto delito de "extorsión".
La entidad, encabezada por el abogado Sergio Ramírez Chagra radicó la denuncia ante la Cámara del Crimen de la Capital Federal, habida cuenta de que Rosario Central es un club directamente afiliado a la AFA, cuya sede se encuentra en Buenos Aires.
Mientras, en el club, los integrantes de la comisión directiva decidieron no ceder a las presiones de los violentos y rechazaron de plano sus pedidos de entradas y dinero, tras una reunión realizada el martes por la noche, dominada por el nerviosismo. En un principio se iba a llevar a cabo una votación secreta para que cada integrante se expresara sin condicionamientos, pero al final se dejó de lado ese método, aunque la respuesta fue unánime. Una versión aseguró que los dirigentes estaban a un paso de contactarse con autoridades policiales, políticas y judiciales para evitar recibir nuevas amenazas.
La historia de los violentos en Rosario Central ya tiene decenas de capítulos. Las tres fracciones que integran la barra brava -Los chaperos, Los chaperitos y Los pillines- siempre solicitaron entradas de favor y dinero.
Según se pudo saber en las últimas horas, Juan Carlos Bustos -el Chapero padre-, Tito -El Chaperito-, hijo del anterior y el grupo liderado por Andrés Braccamonte, conocido como Los Pillines, tuvieron un encuentro con varios dirigentes del club.
El técnico Juan José López no quiso referirse al tema. "Está todo bien", dijo ayer. El DT también habría recibido la visita de los barras bravas, una costumbre repetida con todos los técnicos de la institución. En los últimos meses, los violentos amenazaron al secretario Néstor Mascó, al tesorero Jorge Sauan y a la mujer del vicepresidente Juan Carlos Campagna.



